Un reencuentro con reproches y boleros
"Arráncame la vida-El reencuentro (de Chico Novarro y Betty Gambartes)", musical protagonizado por Andrea Tenuta y Chico Novarro, acompañados por Marcelo Predacino (guitarra), Pablo Santos (bajo), Sergio Mandel (batería) y Cacho Tejera (percusión), con arreglos y dirección musical, desde el piano, de Gerardo Gardelín. Sonido: Carlos Gognni. Puesta en escena: Andrea Tenuta. Producción musical: Chico Novarro. Producción general: Héctor Cavallero. Teatro Pigalle. Nuestra opinión: buena.
1 minuto de lectura'
Chico Novarro y Andrea Tenuta han reincidido. Como un matrimonio, tras las desinteligencias de pareja artística del primer "Arráncame la vida". La reconciliación -humana y profesional- devino entre ellos a modo de "devuélveme la vida en cómodas cuotas melodramáticas".
Dos escenarios y una pasarela son el ámbito donde transcurre este inofensivo juego a la hora de la siesta, que es, en realidad, un racconto de la época de "cuando éramos tan jóvenes (y tan felices)", atado al carro vencedor del sempiterno bolero.
El centro es una rotonda giratoria donde un banco de plaza no sugiere el "Esperando a Godot", de Beckett, sino aquel ardiente prólogo del zaguán, de los sesenta.
Entonces aparece ella -vestido Jackie, chal, cartera beige y zapatitos de charol al tono-, como recién salida del Club del Clan, y él, como un caballero postrero.
Suenan los conocidos "Nosotros" y "Cuatro palabras". Allí mismo se instala el juego de escenificar boleros. Aquellos que nos hicieron sufrir como locos y que, de pronto, uno les encuentra ese talón de Aquiles de la ridiculez. Es hora, entonces, del merecido desquite, vía desacralización.
El primer acto está a un paso del alzarse con el prestigio del aburrimiento por carencia de humor. Pero crece poco a poco gracias al histrionismo de Andrea Tenuta en pequeños, deliciosos guiños, pese a que su canto no alcanza las alturas de otros desempeños más memorables.
Las peleas de los enamorados del amor parecerían llevarnos en dirección de la parodia. Pero el intento se resuelve en desvaídos reencuentros, con lo que el simulacro se diluye y la dramatización no cierra su círculo.
Así esta segunda versión de "Arráncame la vida" resulta menos sanguínea y bastante más flemática.
En tanto Chico Novarro -menudo remedo autóctono de Maurice Chevalier- esgrime sus armas de comediante, y canta con gusto y a media voz, Andrea se roba sketches con una mirada, una sonrisa o un ligero gesto cómplice con el público.
La escena caribeño-tropical, ligada al espíritu funambulesco de Chico Novarro, se resuelve con esquiva gracia. La salva en parte el sutil desparpajo y la ductilidad de Andrea, que en ningún momento recurre a triquiñuelas actorales.
Entre el talk-show bolerístico y la excursión en crucero-clase-media-americana por el Caribe, el musical tiene público seguro: los matrimonios supérstites que se miran en el sinuoso espejo de parejas bien constituidas que en el mundo han sido.
La nostalgia de los buenos tiempos idos -un revival decidido con buen ojo por el marketing- suele hacernos pasar un buen rato, apto para el fin de semana. Novarro y Tenuta lo garantizan. De verdad.
- 1
2Trabajó en Friends y en Beverly Hills 90210 y es hija de dos íconos de Hollywood: así está hoy Jennifer Grant
- 3
“La causa está frenada”: fue un famoso cantante, vivió un gran amor, pero tuvo un trágico final y hoy sus hijos piden Justicia
- 4
En la calle: a pesar de la generosidad de sus fans para pagar sus deudas, Mickey Rourke fue desalojado de su casa



