Un tigre en el mundo de Disney
"La película de Tigger" ("The Tigger Movie"/2000), producción norteamericana de dibujos animados en colores presentada por Buena Vista International. Hablada en español. Canciones: Richard M. y Robert B. Sherman. Guión y dirección: Jun Falkenstein. Duración: 75 minutos. Calificación: apta para todo público. Nuestra opinión: buena.
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Desde aquel ya lejano 1925, cuando A. A. Milne concibió por primera vez una historia de animales viviendo enternecedoras aventuras en un bosque mágico, varias generaciones de niños crecieron al compás de las travesuras del osito Pooh, del juguetón Tigger y de toda esa colección de simpáticos seres que, entre sonrisas y poesía, establecen una emoción que surge nítida de la candidez y de la sonrisa ingenua.
Los responsables de los estudios Walt Disney, siempre atentos a los nuevos espectadores que se acercan a la pantalla grande, concibieron, tras varios intentos en el cortometraje, este relato que aglutina a todos esos animalitos del bosque que desean convertirse en una familia para Tigger, ese nervioso felino que extraña la ternura de un hogar.
El diseño de los personajes y los bocetos de la historia no se apartan de los clásicos elementos utilizados desde siempre por Walt Disney y su inteligente grupo de creativos. Aquí recurrieron a la tecnología japonesa para su más perfecta concreción, pero esto es apenas anecdótico, ya que lo que importa en este caso es satisfacer a ese público menudo que todavía cree en la seducción de un relato que, como éste, deje fuera de juego a la violencia y a la perversión para fijar su mirada en la inocencia y en los juegos alentados por fórmulas dispuestas al más puro entretenimiento.
La emoción, siempre
En una época en que la infancia no logra hallar referentes para desenvolverse en su mundo cotidiano y conflictivo, este film es como un bálsamo que permite recorrer un camino de amor y de emoción.
Pocas veces, en los últimos tiempos, la cinematografía demostró alguna preocupación por los más pequeños. "La película de Tigger" viene a llegar ese vacío. Y nada menos que con el sello de Walt Disney, un nombre y una tradición que siempre se han amparado en el buen gusto, en el amor por el ser humano y en la ternura como medio y fin de sus propuestas.
Al compás de bellas melodías debidas a Richard M. y Robert B. Sherman, el osito Pooh, el desamparado Tigger y toda esa encantadora fauna divierten a través de agradables trazos, de alocadas situaciones y de inocentes travesuras. Un ritmo vertiginoso debido al muy buen guión y a la acertada dirección de Jun Falkenstein, que aquí hace su más que promisorio debut como realizadora de largometrajes, y toda esa conjunción de música y talento se asocian para que este film halle su verdadero destino en la sensibilidad de los pequeños espectadores que, sin duda, quedarán fascinados por esta anécdota poseedora del encanto de la alegría más refinada.
Para todos
Para los que crecieron con las historias de los habitantes del bosque Mil Acres, este largometraje será un placer inesperado. De todas maneras, el público al que la película está dirigida no supera al que se encuentra en cualquier jardín de infantes. Prueba de ello es que, a diferencia de las últimas producciones animadas de Disney, ésta no cuenta con la presencia de voces famosas. Aquí, el protagonista es Tigger, el más divertido de los personajes del bosque, quien hasta ahora guardó un discreto segundo lugar frente al osito Pooh.





