
Un vagabundo menos
1 minuto de lectura'
GREELY.– En Puerto Rico hay 400.000 perros callejeros. Menos uno, Francisco, adoptado por Tyler Rugh, un estadounidense de Greeley, Colorado, que hace un mes vacacionó en ese país con su novia, Rebekah Marsh, para visitar a su amiga Sirah Masters. Francisco aplicó una técnica clásica: la del perro omnipresente. Los siguió hasta un restaurante. "Al día siguiente volvimos y ahí estaba él, entonces lo acaricié", cuenta Rugh. Fueron a la playa y el perro se sentó en la arena. Los siguió hasta su departamento y pasó toda la noche frente al edificio. A la mañana siguiente la pareja fue a bucear y el perro los esperó en la playa. Justo cuando se habían decidido a adoptarlo, el animal fue atropellado y huyó herido. Lo perdieron, y lloraron en el avión de regreso. A los pocos días, Masters lo encontró y empezó un largo trámite, con certificados de salud y de adopción incluidos, para mandarlo a Colorado. Al fin, el perro voló a Denver, donde lo esperaba Rugh, que gastó unos 500 dólares para traerlo. Con su nuevo amigo son casi inseparables.






