
Una actriz con apellido ilustre
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Podía haber quedado con la gloria de portar un apellido ilustre. Pero Silvia Buarque no quiso construir su carrera a la sombra de sus padres. Hija del gran Chico y de Marieta Severo (una celebridad teatral en Río de Janeiro), es también una figura de la escena carioca.
Encuentro en Gramado
La casualidad quiso que Javier Torre la encontrara en una edición del Festival de Cine de Gramado, donde él, a partir de la repercusión de "Un amor de Borges" en el vecino país, fue invitado a formar parte del jurado. En esos días el cineasta estaba buscando quien encarnara a Teresa (una profesora de literatura casi angelical que convoca a los escritores exiliados en Río) para su film "Vereda tropical", que recrea la vida de Manuel Puig en Brasil. Para Torre, esa mujer que asistía al festival convocada por un homenaje a su madre -la actriz Marieta Severo- era Teresa. Lo que siguió fue un ofrecimiento para intervenir en el proyecto. Un guión que fue entregado en castellano. Y un traductor de lujo que, a su vez, fue quien impulsó la decisión de Silvia para aceptar el papel: su propio padre, el gran Chico.
Silvia Buarque estuvo en Buenos Aires fugazmente, para terminar de doblar su voz en la película de Javier Torre. Fue su segunda visita a la Argentina: en 1997 conoció el país acompañando a su padre, para un concierto-homenaje al cumplirse treinta años de la muerte del Che Guevara.
"Cuando comencé mi carrera no quería que me identificaran con mi padre -admite Buarque, nacida en Roma en 1969, como hija de exiliados, en diálogo con LA NACION-. Tenía necesidad de valerme por mí misma. Nunca pude responder en qué medida influyó mi padre en mi carrera, pese a que es una pregunta muy simple. A pesar de admirarlo profundamente, siento cierta incomodidad. En lo personal, antes que en lo profesional. Me viene el recuerdo de las chicas del colegio, mostrándome como "la hija de Chico Buarque". Lo entiendo y no quiero liberarme de eso, uso el apellido de él. Pero es incómodo que me digan que soy "la hija de..."."
Silvia es la hermana del medio de tres: la mayor es Elena, que fue montajista de cine y actualmente es manager de su marido, el cantante Carlinhos Brown, y la más joven es Luisa, profesora de filosofía y acróbata. A los 16 años Silvia comenzó haciendo teatro y poco tiempo después fue convocada para telenovelas. "Hice poco cine porque durante cinco años el entonces presidente (Fernando) Collor de Mello hizo desaparecer esa industria -recuerda Buarque-. En ese entonces, los actores nos refugiamos en el teatro. Además, cuando hacía televisión me sentía insegura, por lo que a los 23 años comencé a frecuentar el circuito teatral alternativo."
Buarque representó obras de Graham Greene, Strindberg, Pirandello y, recientemente, concluyó una temporada protagonizando "Casa de muñecas", la obra cumbre de Ibsen. En cine busca recuperar el tiempo perdido: actualmente está rodando "Casi dos lunas", dirigida por Lucía Murat, una historia que -como si el tema reapareciera en su vida otra vez- transcurre durante la dictadura brasileña de los setenta. Y por cierto, se entusiasma al hablar de "Vereda tropical": "Me encantó de Javier (Torre) el cuidado de los personajes. Sus películas no son de acción sino de atmósferas. Este es un film de silencios, más europeo que americano. El me habló mucho de la importancia de la mirada, de la percepción que el personaje tiene sobre la personalidad de Puig. Y eso me atrajo", comenta la actriz.
Dos casualidades: una, que también Torre lleva la marca de un apellido ilustre en la historia del cine nacional (es hijo de Leopoldo Torre Nilsson). Dos: que Puig y Chico Buarque se conocieron. Fue en Buenos Aires, y según cuenta Silvia, su primera conversación tenía que ver con la dictadura en Brasil. Después, ya en el exilio carioca, Puig -que recibía a sus amigos intelectuales en su casa del Bajo Leblon para ver cine- siguió frecuentando al creador de "La banda".
"La película trata sobre los intelectuales exiliados en Brasil, y Teresa los conecta. Es un personaje de gran cultura, de exacerbado amor por la literatura", reflexiona la actriz, que en la película de Javier Torre trabajó junto a sus colegas argentinos Fabio Aste, Mimí Ardú y Gigí Rua.
Ya no hay fantasmas que desvelen a Buarque: reconciliada con su apellido, reconoce que empezó a asumirlo más tranquilamente. "Hubo un proceso de maduración, de reforzar mi autoestima, que trabajó sobre la aceptación de mi padre y de mi pasado. No hubo una situación determinada. Pero hoy puedo decir que ser la hija de Chico cada vez me incomoda menos. Y que a mi papá lo adoro", concluye, contundente.
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