
Una conmovedora obra sobre la amistad
El aeroplano / Basada en: Aeroplanos, de Carlos Gorostiza / Dirección: Damián Canduci / Intérpretes: Luis Canduci y Raúl Toriggia / Artista invitada: Vayone / Concepción del espacio: Juanito Jaureguiberry / Sala: El Ópalo, Junín 380 / Funciones: Lunes, a las 20.30 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena
Una casa antigua poblada de signos del pasado: fotos, un tocadiscos, cuadros. No es difícil prever que su dueño lleva tantos años como las cosas. Tiene, a su vez, un amigo tan antiguo como su historia. Es que Francisco y Cristóbal tienen 78 años y se conocieron en el barrio, compartiendo la infancia, para continuar esa amistad durante toda la vida. Tanta confianza parece existir entre ellos que el que no vive allí, entra sin pedir permiso como si fuera su casa, atiende el teléfono y se mueve como si fuera su propio espacio. Sin embargo, todo no es como parece.
El afuera entra a través de la nieta que canta, toca la guitarra y ensaya para obtener una beca que le permitirá realizar un viaje. Asimismo, el teléfono trae a la familia como una muestra de que esos seres no están aislados o como un atractivo signo que indica no sólo un punto de contacto aunque distante sino que permite a los espectadores ser testigos de los pequeños engaños del dueño de casa.
La vida que llevan es monótona, reiterativa y algunos datos permiten inferir que los días se parecen todos entre sí. Hasta que el aeroplano se instala en un día-bisagra. Luego se desatará un conflicto con confesiones, dudas y también esperanzas, sueños.
Damián Canduci conduce acertadamente a Luis Canduci (su padre en la vida real) y Raúl Toriggia, por el camino del realismo. Es un universo coherente, cuyo sistema funciona con todos los elementos hacia una misma dirección: el vestuario, el estilo de actuación, la escenografía, los objetos, todo construye cohesivamente una estética realista. La excepción es el modo de mostrar el paso del tiempo. Ambos actores se mueven cómodos y seguros con desplazamientos breves, con sus manos en pequeños quehaceres. De este modo, el tiempo de la escena avanza y se empiezan a prever ciertos gestos (tomar la bolsa de compras para irse, no resistir las ganas de bailar ante la música) y en esos actos cotidianos se vuelven profundamente conmovedores.
Comenzarán a aparecer cuestiones silenciadas, recuerdos parciales, pero una amistad firme que perduró a través de los años y la esperanza de un futuro optimista. De todas formas es imposible saber si estos personajes creen verdaderamente lo que dicen o si están actuando, como lo han hecho tantas otras veces.





