
Una de titanes en el espacio
El jueves llega a las salas porteñas "Titan A.E.", una película rodada con la más moderna tecnología.
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NUEVA YORK.- Hacer una película con actores de carne y hueso es un proceso largo y arduo, pero realizar una de dibujos animados lo es aún más. "Para empezar, debemos lograr que el espectador olvide que lo que está viendo son monigotes inertes. Si salen de la sala enojados con un personaje porque es un traidor, para nosotros eso ya es un éxito", explica Len Simon, director de animación de "Titan A.E." -aventura animada de ciencia ficción que pasado mañana se estrena en la Argentina-, en la sofocante tarde veraniega de Manhattan, protegido por el generoso aire acondicionado de una enorme suite en lo alto del hotel Trump Tower.
Titan nos transporta al año 3028. La humanidad ha conquistado el espacio y, tras las nuevas fronteras, aparecen los nuevos enemigos. En este caso son los drej, una raza alienígena que se caracteriza por ser de energía pura casi invencible que decide destruir la Tierra.
Parte de la población logra escapar, entre ellos la Titan, una nave que contiene toda la información genética que hace mundo al mundo, seres humanos, animales y plantas incluidos. Y todo esto en los primeros cinco minutos de película.
Pero Titan A.E. no sólo es una aventura épica dentro de la pantalla, hacerla fue una carrera con obstáculos contra reloj.
"En un principio éste era un proyecto de ciencia ficción con actores (live action film) -cuenta Gary Goldman-. Luego la gente de Fox decidió convertirla en un film de animación. Para cuando nosotros la heredamos, la historia era diferente de la que se verá en los cines, ya se había gastado gran parte del presupuesto y no se había filmado ni un solo fotograma. Así que tuvimos que hacer un trabajo que generalmente toma dos años en la mitad del tiempo y con un tercio de los recursos." En la pantalla, nadie podría adivinar estas dificultades. Allí, las imágenes de coloridas y fantásticas galaxias lejanas pasan a toda velocidad entre persecuciones, enfrentamientos y explosiones al frenético ritmo de los diez grupos de rock and roll que crearon temas originales para el film (Jamiroquai entre ellos).
El aporte de los grupos se complementa con la banda de sonido compuesta por Graeme Revell, neozelandés que en nueve años compuso para sesenta películas, entre ellas El cuervo .
"Componer para una película de animación tiene sus particularidades -explica Revell-. En este caso hay muchas persecuciones y, por consiguiente, muchos efectos especiales de sonido. Así que mi trabajo se podría resumir como una gran negociación. Si la gente de sonido me proponía hacer una base musical casi imperceptible en algunas escenas para que se lucieran los efectos sonoros, yo les retrucaba: "Entonces no quiero escuchar ninguna de sus explosiones haciendo lío con mi música en tal otra escena"."
"El problema es que un film animado almacena en cada fotograma mucha más información que una película normal -explica Matt Wood, sonidista-. Hay que saber qué es lo que se quiere mostrar; si se pone todo al mismo tiempo, el resultado es un descontrol ininteligible."
Su trabajo es tan puntilloso como el de cualquiera de los animadores. "El proceso en mi área empieza cuando se graban los sonidos que luego se van a combinar, deformar, etcétera. Por ejemplo, nosotros tuvimos que ir a un espectáculo de aviación a grabar el ruido de los aviones y la explosión de una bomba. Porque si bien usamos mucho la computadora, hay que encontrar el sonido real para luego poder trabajarlo con las máquinas. La computadora no crea sonidos de la nada. El proceso es un poco más complicado que apretar botones."
"Ese es un concepto erróneo que también se aplica a las CGI (imágenes generadas por computadora) -apunta Don Bluth-, pero todas las animaciones empiezan con papel y lápiz. Una vez que tenés esto podés escanearlo y hacer cientos de procesos, pero no la actuación. Además, la animación no se trata sólo de los dibujos; éstos son un instrumento, no un fin. Se podría decir que los animadores somos titiriteros: nada tiene que ver la animación con la máquina, sino con la persona que la opera."
Proceso y paciencia parecen ser las palabras clave del mundo de la animación. En el caso de Len Simon, que se ocupó personalmente de la animación de los protagonistas de la aventura, Cale y Akima, su trabajo empieza cuando termina el de los actores.
En este caso, el punto de partida fueron las voces de Matt Damon (Cale), Drew Barrymore (Akima), Janeane Garofalo (Stith), Nathan Lane (Preed), Bill Pullman (Korso) y John Leguizamo (Gune). "Si bien John fue el último en unirse al elenco, una vez que le dimos el visto bueno para la voz de Gune se apareció con el guión absolutamente reescrito. ¡Se había incluido en todas las escenas! Intentamos desalentarlo, pero él insistía. Y lo cierto es que terminamos usando muchas de ellas."
Con este elenco de voces, la combinación de animación 2 y 3D y el aporte de los conocidos grupos de rock, los realizadores quisieron hacer una película que también pudiera interesar a la audiencia adolescente y evitar que los compararan con Disney. Sin embargo, como afirma Phil Cruden, el responsable del estilo visual de la película, "Siempre hay algo que te recuerda otra cosa. Sabemos que nos van a comparar con películas como "Star Wars", porque apuntamos al mismo público. Nuestro sueño es que un día se diga: "Ah, esto copia o es parecido a Titan A.E.""
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