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Colorear, bailar, llorar. Apenas algunas de las formas que se encontaron ayer para despedir al músico que falleció inesperadamente el jueves por causas que aún se desconocen (ver página 3). Varias ciudades norteamericanas, como Nueva York y Los Angeles, colorearon sus edificios de púrpura, aquel tono con el que quedó identificado por el genial e imperecedero "Purple Rain".
Otros fans del gran músico eligieron hacer duelo bailando, como en la discoteca First Avenue de Minneapolis, mientras otros optaron llorarlo de formas más tradicionales: con lágrimas y velas encendidas. Sus colegas de todo el mundo también dieron presente frente a esta ausencia, señalando sus virtudes y comenzando ya a extrañar su talento.









