Una noche con el maravilloso mundo de colores de Coldplay
A Head Full of Dreams tour. / Musicos: Chris Martin (voz , piano y guitarra), Jonny Buckland (guitarras), Guy Berryman (bajo) y Will Champion (batería). / Lugar: Estadio Unico de la Plata. / Función: Jueves 31 de marzo 2016.

En un mundo oscuro y pragmático, la música de Coldplay puede sonar hasta displicente frente a la realidad que la rodea. Quizás ese costado optimista de sus canciones choca de frente con un mundo en crisis que se derrumba; sin embargo, el espíritu solar que irradian, esa fuerza y energía que contienen, lleva ese impulso vital que es el que le permite al ser humano levantarse todos los días de su cama.
Esas partículas de luz, que se desprenden de sus melodías coreadas en los estadios y que ahora se reflejan en el primer plano del rostro sonriente de Chris Martin y de las miles de luces titilando sincronizadamente en los brazaletes de las personas, es una de las sencillas razones por las que la gente necesita escuchar sus canciones. "Porque te llenas de luz cuanto más oscurece", cantará Chris Martín, en el himno épico "A Sky Full of Stars" y no es sólo una metáfora poética sino parte de la filosofía del grupo y del espirítu brillante de su último disco y la puesta a a colores de su nuevo show. En el arranque de la gira mundial de Coldplay para presentar su último disco A head full of dreams el grupo renueva su contrato de espectáculos para grandes estadios con nuevas sorpresas.
El concierto de Coldplay comienza tan arriba con el primer tema que da nombre a su último disco que es díficil pensar como sostendrán esa energía a lo largo de una veintena de canciones, mas allá de los efectos especiales, los trucos pirotécnicos (al principio y al final), la lluvia de papelitos de colores, la puesta lumínica y, sobre todo, la interactividad con su público.
La banda británica tiene bien en claro el lugar central que tienen que ocupar sus seguidores en un concierto de gran escala como el que montaron en el Estadio Unico de La Plata, con un escenario que tenía una prolongación que superaba el mangrullo y se coronaba con un mini escenario, a céntimetros del público. En ese ida y vuelta, el grupo compartió por las tres pantallas de led los videos caseros de sus fanáticos que les llegaban a través de las redes sociales (dándoles la bienvenida a la Argentina o pidiéndoles una canción como "Green eyes" a través de su plataforma oficial de Instagram) y hasta un video de Obama cantando una plegaria gospel sampleada para la canción de su último disco. Todo eso en el centro de una puesta, que combinó las nuevas tecnologías con la atmósfera retro de los rayos láser. La primera sorpresa, en la apertura mundial de su tour, son los brazeletes de material reciclado (utilizados durante la gira de Mylo Xyloto) que se le entregaron al público a la entrada del concierto y que llevaron puesto como si fuera un reloj lumínico.
El impacto que genera en cada canción el cambio de color del brazalete (pasan por toda la paleta de colores que utilizaron en el arte de su último disco) y la sincronicidad con los algoritmos musicales de las canciones, crean una panorámica visual sorprendente. A veces las imágenes son como miles de luciernagas titilando al mismo tiempo, o como un conjunto de miles de estrellas posadas sobre el campo y las plateas del estadio.
El hilo conductor del espectáculo y el estado de ánimo del público son las canciones redentoras de Coldplay, verdaderos himnos del pop como "Every teardrop is a waterfal", con el que todo su público se siente identificado en el mismo instante que corea la letra junto a Chris Martin: "Siento que mi corazón empieza a latir al ritmo de mi canción favorita". También suenan las épicas y agridulces"Yelow" y "Clocks"; baladas tristes como "The cientist"; y otros potentes motivos musicales que muestran una línea de continuidad poética entre la nueva "Eveglow" y la vieja "Paradise", que revelan esa luz al final del pasillo. Inevitablemente cuando encadenan canciones como "Charlie Brown", "Hym from the weekend", "Fix you", el cover de Bowie "Héroes" y "Viva la vida", todos se sienten a salvo.
Casi al final, Chris Martin, Jonny Buckland, Guy Berryman y Will Champion, aparecen tocando en un escenario montado en el medio del campo. Allí, se encuentran tan cerca del público como de su propia esencia musical, Es el mismo lugar donde todo empezó y donde las canciones vuelven a ser tan brillantes y doradas como el solo
En un mundo oscuro y pragmático, la música de Coldplay puede sonar hasta displicente frente a la realidad que la rodea. Quizás ese costado optimista de sus canciones choca de frente con un mundo en crisis que se derrumba; sin embargo, el espíritu solar que irradian, esa fuerza y energía que contienen, lleva ese impulso vital que es el que le permite al ser humano levantarse todos los días de su cama.
Esas partículas de luz, que se desprenden de sus melodías coreadas en los estadios y que ahora se reflejan en el primer plano del rostro sonriente de Chris Martin y de las miles de luces titilando sincronizadamente en los brazaletes de las personas, es una de las sencillas razones por las que la gente necesita escuchar sus canciones. "Porque te llenas de luz cuanto más oscurece", cantará Chris Martín, en el himno épico "A Sky Full of Stars" y no es sólo una metáfora poética sino parte de la filosofía del grupo y del espirítu brillante de su último disco y de la puesta en colores de su nuevo show. En el arranque de la gira mundial de Coldplay para presentar su disco A Head Full of Dreams el grupo renueva su contrato de espectáculos para grandes estadios con nuevas sorpresas.
El concierto de Coldplay comienza tan arriba con el primer tema que da nombre a su último disco que es díficil pensar como sostendrán esa energía a lo largo de una veintena de canciones, mas allá de los efectos especiales, los trucos pirotécnicos (al principio y al final), la lluvia de papelitos de colores, la puesta lumínica y, sobre todo, la interactividad con su público.
La banda británica tiene bien en claro el lugar central que tienen que ocupar sus seguidores en un concierto de gran escala como el que montaron en el Estadio Único de La Plata, con un largo pasillo que atravesaba el campo, superaba el mangrullo de sonido y se coronaba con un mini escenario, a céntimetros del público. En ese ida y vuelta, el grupo compartió en las tres pantallas de led los videos caseros que sus fanáticos les enviaban a través de las redes sociales (dándoles la bienvenida a la Argentina o pidiéndoles una canción como "Green Eyes" a través de su plataforma oficial de Instagram) y hasta un video de Obama cantando una plegaria gospel sampleada para la canción de su último disco. Todo eso en el centro de una puesta que combinó las nuevas tecnologías con la atmósfera retro de los rayos láser.
La primera sorpresa, en la apertura mundial de su tour, son los brazaletes de material reciclado (utilizados durante la gira de Mylo Xyloto) que se le entregaron al público a la entrada del concierto y que llevaron puesto como si fuera un reloj lumínico.
El impacto que genera en cada canción el cambio de color del brazalete (pasan por toda la paleta que utilizaron en el arte de su último disco) y la sincronicidad con los algoritmos musicales de las canciones crea una panorámica visual sorprendente. A veces las imágenes son como miles de luciérnagas titilando al mismo tiempo, o como un conjunto de miles de estrellas posadas sobre el campo y las plateas del estadio.
El hilo conductor del espectáculo y el estado de ánimo del público son las canciones redentoras de Coldplay, verdaderos himnos del pop como "Every Teardrop is a Waterfall", con el que todo su público se siente identificado en el mismo instante en que corea la letra junto a Chris Martin: "Siento que mi corazón empieza a latir al ritmo de mi canción favorita". También suenan las épicas y agridulces"Yelow" y "Clocks"; baladas tristes como "The Scientist", y otros potentes motivos musicales que muestran una línea de continuidad poética entre la nueva "Eveglow" y la vieja "Paradise", que revelan esa luz al final del pasillo. Inevitablemente cuando encadenan canciones como "Charlie Brown", "Hymn from the Weekend", "Fix You", el cover de Bowie "Heroes" y "Viva la vida", todos se sienten a salvo.
Casi al final, Chris Martin, Jonny Buckland, Guy Berryman y Will Champion aparecen tocando en un escenario montado en el medio del campo. Allí se encuentran tan cerca del público como de su propia esencia musical. Es el mismo lugar donde todo empezó y donde las canciones vuelven a ser tan brillantes y doradas como el sol.
- 1
2Jimena Monteverde y un debut auspicioso en las tardes de eltrece
- 3
Punta del Este, en fotos: de la reaparición en familia de Zulema Yoma hasta el relax playero de Nicole Neumann con sus hijos
4El jinete pálido: el éxito “sobrenatural” de Clint Eastwood que nació de una referencia bíblica y le valió su peor lesión en el set


