
Una película rumana que podría ser argentina
El film de Giurgiu sobre la muerte de Cristian Panait, presentado en Berlín, tiene notables similitudes con el caso Nisman
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El 10 de abril de 2002, Cristian Panait, fiscal estrella de la justicia rumana de apenas 29 años, apareció muerto. Al parecer, se arrojó desde el balcón del cuarto piso de su casa de Bucarest, pero las circunstancias nunca se esclarecieron. La investigación se cerró cuatro meses después y aún hoy muchos sostienen la teoría de que fue envenenado.
El ambicioso, idealista y exitoso Panait estaba siguiendo varios casos de extrema importancia que vinculaban en maniobras con dinero negro desde funcionarios de la justicia hasta ministros, pasando por los servicios secretos y los medios de comunicación. Ese caso real, que tuvo consecuencias políticas y jurídicas que continúan hasta la actualidad, fue reconstruido por el prestigioso director Tudor Giurgiu en Why Me? (De ce eu... es el título original), película que acaba de tener su estreno mundial en la sección Panorama Special del Festival de Berlín.
LA NACION tuvo la oportunidad de ver el film por gentileza de los productores, quienes acercaron una copia por las llamativas similitudes con el reciente caso del fiscal Alberto Nisman, que conmueve a la sociedad argentina. Se trata de un impecable thriller paranoico de más de dos horas de duración que el realizador de Love Sick (2006) y Of Snails and Men (2012) sostiene con indudable pericia, aunque con una estructura bastante más convencional que las habituales propuestas radicales del nuevo cine rumano.
"Es una historia tan poderosa -indicó Giurgiu- que podría haberse hecho de mil maneras, pero lo que a mí me interesó fue indagar en las causas que determinaron que en sólo 20 días un hombre fuerte y decidido, con sólidas convicciones morales, terminara quitándose la vida, y en cuáles son los mecanismos que se disparan cuando se descubre que toda la organización para la que uno trabaja es corrupta y está podrida desde las entrañas. Es una película sobre la rápida desintegración de un fiscal que decide luchar contra el sistema desde adentro."
Si bien la historia transcurre hace más de una década y hay elementos propios de la Rumania poscomunista (en 2002, por ejemplo, funcionaban ¡siete! servicios secretos de manera simultánea y paralela), las investigaciones iniciadas por Panait (interpretado en el film por el joven galán Emilian Oprea) continuaron y con impresionantes resultados: sólo entre 2006 y 2012, 23 miembros del Parlamento, 15 ministros de gobierno (incluido un primer ministro), más de 100 intendentes y 50 magistrados fueron condenados por cargos de corrupción.





