
Ute Lemper, del cabaret al CD
La cantante alemana rescata obras de autores censurados por el régimen nazi.
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Se iniciaba la década del veinte y Berlín era un hervidero. Corrían los tiempos de la fugaz República de Weimar (1918-1933), con sus convulsiones políticas, los problemas económicos derivados de la derrota sufrida en la Primera Guerra Mundial y una actividad artística en ebullición.
En todos los campos del arte se producían novedades y renovaciones, pero el eje principal de esta explosión fue el cabaret.
Es necesario recordar que fueron verdaderos centros culturales, donde se reunía la crema de los pensadores y creativos berlineses. En los espectáculos que se podían presenciar, reinaban las canciones populares donde cualquier tema podía ser tratado, generalmente con mucho de parodia y un persistente sentido del humor cáustico.
De aquella época quedan como paradigmas, o emergentes conocidos, la producción de la dupla Kurt Weill-Bertolt Brecht o la fascinante belleza de Marlene Dietrich exaltada como epígono del cabaret en el film de Josef von Sternberg: "El ángel azul".
Persecución nazi
Pero durante los años veinte existieron muchos compositores que trabajaron y produjeron espectáculos para los cabarets, los que cayeron en desgracia cuando Hitler llegó al poder e instauró el Tercer Reich.
El régimen nazi no sólo persiguió a los artistas (los afortunados se exiliaron y otros perecieron en los campos de concentración), sino que llegó a organizar una serie de exposiciones con la floreciente producción de la República de Weimar que denominaron "Arte Degenerado" y que incluyó obras de grandes artistas de todas las disciplinas.
El nuevo disco que acaba de editar el sello London con Ute Lemper, una cantante y artista imbatible en la actualidad en el repertorio de cabaret, integra su colección "Entartete Musik" (Música degenerada). La serie precisamente rescata la producción musical que los nazis intentaron sepultar en el olvido por la fuerza. Esto incluye tanto a la producción clásica como popular y de aquellos compositores que continuaron escribiendo música en el exilio.
Ute Lemper, junto con el conjunto The Matrix Ensemble que dirige Robert Ziegler, rescata la música de compositores como Rudolf Nelson, Mischa Spoliansky Friedrich Hollaender y Berthold Goldschmidt.
El culto de la ironía
Las obras que contiene el disco "Berlin Cabaret songs", ofrecen una buena panorámica de los temas e ideas que circulaban por la ciudad alemana en esos tiempos. A lo largo de ellas se observa como denominador común el uso de la ironía y la parodia. Parodia en muchos casos de los usos y costumbres de la burguesía berlinesa, que era la que asistía a los cabarets a reírse de sí misma.
La temática es recurrente: el sexo, la política, la crítica social y la sátira se suceden y superponen en forma constante en las obras que formaron parte de operetas, canciones y hasta cortinas musicales de algún film.
Este repertorio exige del cantante que lo encare dominar muchas artes a la vez. No es cuestión aquí tan sólo de cantar, ser afinado y tener una buena voz, sino de comprender que las dobles lecturas de los textos exigen, además, tener algún concepto dramático de cada historia contada por medio de la música.
El arte de actuar con la voz
Ute Lemper reúne todos estos requisitos, y por eso se erige como la estrella de la canción de cabaret. Ya desde la primera pieza ,"Es todo una estafa", queda claro que ni siquiera hace falta verla para darse cuenta de que Lemper no sólo canta, sino que cuenta una historia y la actúa. Su bellísima voz, casi blanca, del tipo de cantante de comedias musicales, pasa a sonar "rea" sin transición para acentuar el efecto grotesco de alguna frase. Lemper "disfraza" a su voz con diferentes personajes desde la sensual "Sex Appeal", a la vertiginosa de "Maskulinum-Femeninum" con una naturalidad sorprendente. Obviamente, cuando se tiene la posibilidad de verla en acción, por medio de algún video, el efecto es aún más impactante.
No por nada, la cantante nacida en Münster tuvo su primer espaldarazo cuando fue seleccionada por Andrew Lloyd Weber para tomar parte en la producción vienesa de su musical "Cats"... a los 20 años.
Ya desde 1986, Lemper se comprometió cada vez más con el repertorio de cabaret, del que existen, por suerte varios registros en CD para el mismo sello London. Pero, como para no queda encasillada, Lemper se ocupó también de seguir vinculada con el músical grabando obras, por ejemplo, de Sondheim y otros géneros, como la música de Michel Nymann (el compositor fetiche de Greeneway) y hasta para iniciar una gira de homenaje a otra de las grandes voces de este fin de siglo: Cathy Berberian.





