
Van Damme busca un perfil distinto
El actor belga, que rodó su último film ("Legionario") en el desierto, estuvo de paso por Pinamar
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PINAMAR.-"Siempre hay tiempo para volver a hacer el tipo de películas que me hicieron conocido en el mundo", dice muy seguro de sí mismo Jean Claude Van Damme. Y remata: "Tengo 37 años, todavía soy un niño".
El actor belga advierte de esta manera que el cambio de perfil que implica su última película, "Legionario", no es un salto al vacío. El film se estrenará comercialmente durante este año.
"Grabamos íntegramente en el desierto de Marruecos. Es un film épico sobre la Legión Extranjera, ambientada en 1920. Es una historia de amor, triste, que no tiene un final feliz. Tal vez no tenga el mismo éxito que otras de mis películas, pero cuando vi el primer corte me tocó; me impresionó, y eso es muy bueno porque es lo que busco al momento de ponerme frente a una cámara", explica Jean Claude Van Damme.
"Legionario" es la primera realización que encaró Long Road, su propia productora. Cuando el actor regrese a Los Angeles comenzará con la producción de un segundo film, "Infierno", que también lo tendrá como protagonista.
Para que sus seguidores no se sientan totalmente desorientados, también se estrenará durante el año "Knock-off", donde retorma su conocido perfil de luchador de artes marciales.
"Es una comedia de acción que transcurre en Hong Kong, filmada durante el traspaso de la soberanía de la ex colonia inglesa. El director es Tsui Hark, con quien ya trabajé en otra oportunidad", se entusiasma el actor.
Jean Claude Van Damme se instaló durante menos de 24 horas en Pinamar, invitado por Roberto Giordano para asistir a su desfile. El viaje forma parte de una pequeña gira por América latina. Estuvo en Brasil, invitado por una revista para dejarse fotografiar en una exclusiva isla. Anteanoche llegó a la Argentina y ayer al mediodía partió hacia Chile, donde hoy participará en un programa de televisión.
La imagen es el negocio
Mostrarse, estar, y cobrar por ello fue la única actividad que desplegó Van Damme en estos días. No fue esta una gira de promoción ni de trabajo y a tono con la onda fashion que, se supone, se espera de su presencia por estas tierras, el actor recibe a La Nación en una bata blanca, oculto detrás de unos anteojos oscuros, sentado cómodamente en la sala de un hotel con vista al mar.
Tamaña puesta en escena de estrella hollywoodense se disolverá en un par de minutos, cuando se convenza de que la entrevista gira en torno de su carrera de actor y debutante director. Terminará pidiendo disculpas por el look con que enfrenta a los cronistas y no se cansará de decir "gracias", una de las pocas palabras que domina del idioma español. Sin embargo habla francés, por supuesto, flamenco latino, italiano y finlandés.
Este es su segundo viaje a la Argentina, ya había estado en Buenos Aires dos años atrás. "Aquí hay gente con mucha cultura, que además es cálida, amable. Otra cosa que he notado es que las ciudades son muy limpias, el aire es muy limpio".
"Retroceder nunca, rendirse jamás", filmada en 1985, marcó el comienzo de una carrera signada por la popularidad y por un tipo de personaje siempre parecido a sí mismo. "Doble impacto", "Soldado universal", "Timecop" y "Muerte súbita" son algunas de las películas donde Jean Claude Van Damme desplegó sus habilidades con las artes marciales. Una sola vez se puso detrás de la cámara, en 1996, para dirigirse en "The Quest" ("Desafío mortal"), de cuyo resultado final es bastante crítico.
"Igual repetiría la experiencia de dirigir, pero de otro modo, porque la película demoró mucho en hacerse, estuvo como dos años en proceso", recuerda Van Damme, que diferencia ésa de otras realizaciones por la pasión con la que se involucra.
Corazón y amistad
"Podés hacer una película grande como "Titanic", con muchos efectos especiales, que tapan algunos huecos. Pero si tenés que hacer una película con un presupuesto normal, lo que tenés que ponerle es mucho corazón y amistad", explica.
Como buen amante de las artes marciales, Van Damme tiene detrás de sí su propia leyenda.
Cuenta la historia oficial que de niño tenía una apariencia débil. A pedido de su padre, comienza al mismo tiempo estudios de ballet y karate. Aunque tenía un gran futuro como bailarín, de joven eligió dedicarse al karate y al fisicoculturismo. Con este bagaje a cuesta llega a Los Angeles, cuando tenía 19 años.
"Fue muy duro durante seis años. No hablaba el inglés, no tenía permiso de trabajo legal y en Los Angeles la gente no es amigable. Allí todo es negocios, negocios, negocios", repite. "Sabía lo que quería hacer. Si no sentís eso, nunca podés lograrlo", concluye.
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