Van Gogh se cortaba la oreja
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El 23 de diciembre de 1888, mientras vivía en la ciudad francesa de Arlés, Vincent van Gogh se mutiló una oreja.
"Se puede proclamar la buena salud mental de Van Gogh, que durante toda la vida sólo se hizo asar una mano y, quitando eso, no pasó de cortarse la oreja izquierda", habla del tema Antonin Artaud en su célebre escrito dedicado al alucinado pintor.
En febrero de ese mismo año, el artista holandés llegaba a esa villa al sur de Francia, a pocos kilómetros del Mediterráneo. Traía un objetivo entre las pelirrojas cejas: crear un taller de artistas en el soleado y bucólico paisaje provenzal.
Para eso convocó a su amigo Paul Gauguin, que terminó por instalarse en la hoy célebre Maison Jaune, la Casa Amarilla, pintada con uno de los colores favoritos de Van Gogh, que intentó mimetizarse con esa gama cromática por medio de la toma directa de pintura al tono.
Gauguin y Van Gogh buscaban también escaparse del corset creativo que para ellos representaba el impresionismo, que triunfaba en el París de entonces. Pero ésa era una de las pocas coincidencias que, al parecer, tenían. Pronto un choque estético entre ambos, personalidades intransigentes, hizo crecer en intensidad las discusiones.
A los dos meses, todo explotó. Una tarde, Van Gogh no tomó bien una de las críticas habituales que le hacía Gauguin, hasta tal punto que le contestó con una navaja amenazante. Y esa misma noche, Van Gogh, solo en su cuarto, decidió sacarse el lóbulo izquierdo, que un rato después envolvió y entregó a su amiga Rachel, prostituta de un burdel que frecuentaba.
En mayo de 1889, Van Gogh fue internado a la fuerza en un manicomio. Durante el tiempo que vivió en Arlés, unos 15 meses, produjo por lo menos 300 cuadros, y muchos de ellos están considerados hoy entre sus mejores obras.
Pistola de por medio, Vincent Van Gogh dejó de vivir en julio de 1890, a los 37 años.





