
Vocero del folklore de tierra adentro
El Chango Nieto presenta nuevo disco.
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Cuando el Chango Nieto salió al escenario de Cosquín, en 1965, apadrinado por Hernán Figueroa Reyes, tenía unos juveniles 21 años y no usaba poncho, como la mayoría de los cantores salteños. El contraste de su traje con la zamba carpera "Recuerdos salteños" y su extraña forma de cantar con los ojos cerrados llamó la atención del público, que lo transformó en la revelación de ese año.
Casi 35 años después el cantor, que recuerda ese momento como un episodio definitivo en su vida artística, regresa a los escenarios capitalinos con un ciclo, todos los viernes de julio, en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín, donde presenta su último disco "Con los ojos cerrados", producido por el ex Cantoral Carlos Bergesio, con el que rompió un silencio discográfico de más de una década.
"Estaba enojado con todos, con la difusión, con la poca importancia que se le daba al folklore a comienzos de los noventa y decidí no grabar más. Eso me perjudicó, porque durante ese tiempo salieron un montón de compilados donde siempre salgo cantando el mismo repertorio", se queja el cantor nacido en Campamento Vespucio, un pequeño poblado de Tartagal, al norte de Salta, al que llegó su padre cuando se instaló el primer yacimiento petrolero de la región.
En su última producción, el Chango Nieto aparece rodeado de amigos como el pianista Adolfo Abalos, que forma una inusual dupla con el "violinisto" Sixto Palavecino en "Chakaymanta",Peteco Carabajal, Jaime Torres, Juanjo Domínguez, Oscar Cardozo Ocampo y Antonio Tarragó Ros.
"Siempre fui inquieto musicalmente y me gustó rodearme de buenos músicos -aclara-. Muchos no me duraron porque tenían vuelo propio, como en su momento Dino Saluzzi", cuenta el intérprete y autor de clásicos como "A Monteros" o "La encendida", entre otros.
Con este disco, el Chango Nieto quiere desmitificar cierta imagen que está ligada a su repertorio. "Siempre hice temas tradicionales, pero por ahí mucha gente pensaba que cantaba lo mismo porque relacionaban canciones como "Luna cautiva" o "De Simoca" del Chango Rodríguez, que suenan parecido. Aunque nunca me interesó modernizar nada."
-¿Se siente un dinosaurio del folklore?
-En realidad siempre me fui aggiornado a los tiempos. Quizá cuando algún pibe me dice maestro me está situando en un lugar, es como que me está remarcando que vengo de hace tiempo. Pero yo me siento uno más.
En su mejor época, el Chango Nieto vendía por miles y editaba dos o tres discos por año. Eran los tiempos dorados del género, en la década del sesenta plena de intérpretes y poetas que marcaron su rumbo. "Una de mis suertes es venir de esa época. Tuve la oportunidad de conocer y compartir cosas con Dávalos, Castilla y Tejada Gómez, y la oportunidad de escuchar y aprender de intérpretes como Hugo Díaz, que cuando tocaba una zamba en la armónica respetaba todos los silencios. Algo que le venía de las entrañas", recuerda.
Con un estilo criollo y ese tono cavernoso que es toda una marca de fábrica, Nieto, que actuará en su provincia el 23 del actual, en el estadio Delmi, de Salta, junto a Daniel Toro y Zamba Quipildor, encontró la fórmula para la longevidad. "A veces es más difícil cantar una zamba bien sencillita que cargarla de sonidos. Y eso es lo que trato de hacer. No es lo mismo cantar al Cuchi Leguizamón que a Don Atahualpa Yupanqui, donde no podés agregar nada porque está todo dicho."
El cantor se siente representante de un repertorio y un paisaje perenne al paso del tiempo. "Muchas de las canciones más viejitas que hago le siguen cantando a pueblos del Norte perdidos que todavía están ahí. Hasta las piedras están en el mismo lugar", afirma.
Hace años que el cantor desanda esos caminos del país buscando la esencia de la música nativa. "Siempre creí que es el paisaje el que empieza a parir a los poetas y cantores. Yo crecí en un lugar muy pegado al monte y todo eso se hace carne en uno. Por eso, cuando canto bagualas se me desnuda el alma. Ahí es cuando vuelvo a lo que siempre he sido, a mi origen primario, y sale para afuera todo ese paisaje que uno lleva dentro."
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