
Vuelve el mito más mono
La Nación fue el único medio argentino en la presentación en Nueva York de "Tarzán", el film de dibujos animados donde la leyenda se pone a nuevo, que Disney estrenará en julio.
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NUEVA YORK.- Nació en 1912 y en 1999 será la estrella principal de Disney. A los 87 años, una edad más adecuada para disfrutar de los beneficios de una AFJP o de la plácida relación con los nietos o bisnietos, Tarzán, el tradicional rey de los monos, fue el personaje elegido por la compañía del legendario Walt como protagonista del film de dibujos animados que se estrenará en julio.
El desafío no era menor, aunque, precisamente, el producto estuviera dirigido a los menores de edad: el selvático mito creado por el escritor Edgard Rice Burroughs tiene un extensísimo peregrinar por la literatura, la historieta, la televisión, la radio y el cine antes de convertirse en el inminente sucesor de "Mulán".
Y ése era uno de los aspectos que más desvelaban a los cerebros de Disney: ¿cómo otorgarle al tan transitado compañero de la mona Chita un aspecto renovado que pudiera atraer a los chicos que no lo conocen, pero, al mismo tiempo, que estuviera en condiciones de no decepcionar la imagen que ya tienen de Tarzán los adultos, que serán, en definitiva, los que llevarán al cine a sus hijos y a sus nietos?
Ochenta periodistas de todas partes del mundo, entre los cuales estaba La Nación , único medio argentino presente, fueron testigos en esta ciudad de la primera y exclusiva presentación oficial de "Tarzán", la 37a. película de dibujos animados de Disney, su último film de este género del milenio, que, quizá no casualmente, finalizará para la casa natal de Mickey y de Donald con un mito surgido a principios de siglo.
Por lo visto en el teatro New Amsterdam, donde había, además de los periodistas, un selecto grupo de invitados especiales, entre los que se destacaba la actriz Glenn Close (la Cruella de Vil de "101 dálmatas" y que en "Tarzán" le presta su voz a Kala, la gorila-madre del protagonista), el personaje de Burroughs luce con muchos de los atributos que lo hicieron célebre, pero también con otros que le tienden un puente hacia la modernidad.
El director de este nuevo film de Disney es Kevin Lima, el responsable de "Goofy, la película", pero la verdadera estrella es el dibujante Glen Keane, que tuvo a su cargo la supervisión de los trazos del protagonista. En rigor, es todo un especialista: trabaja para Disney desde 1974 y de su imaginación surgieron personajes como Ariel, la estrella de "La sirenita"; la Bestia, el compañero de la Bella; Aladin y Pocahontas.
El propio Keane estuvo en el escenario del New Amsterdam (donde actualmente se exhibe la exitosa comedia musical "El Rey León") para explicar de dónde surgió su inspiración para delinear sus características, al que se dedicó después de un prolongado año sabático en París.
En busca de inspiración
Para alcanzar lo que quería, obviamente repasó los Tarzanes de la historia del cine, desde el más famoso, el incomparable Johnny Weissmüller (que la protagonizó por primera vez en 1932 y lo hizo en otras once oportunidades, hasta 1948), hasta el flacucho Ron Ely (el de la serie televisiva, entre 1966 y 1967) y Christopher Lambert (el último Tarzán del cine, en 1983).
Pero también buscó su inspiración en otras partes. En sus hijos adolescentes, en imágenes de la televisión y hasta de su barrio: así surgió este Tarzán noventista, musculoso, de pelo largo, nariz pronunciada y mentón agudo, que se desliza por las ramas de los árboles de la forma en que lo haría un surfista o un skater (Keane admitió que había mirado obsesivamente filmaciones de ambas actividades para dotar a su personaje de la misma actitud corporal que aquéllos). Al mismo tiempo que la definición del personaje, el otro desafío era cómo retratar la selva de manera convincente en los dibujos animados. El responsable de hacerlo fue Eric Daniels, que encontró la solución a través de un software que creó especialmente para ese objetivo, llamado Deep Canvas, junto con especialistas en el tema como Tasso Lappas (que trabajó para la nueva versión de "Fantasía") y George Katanics (que lo había hecho en "El jorobado de Notre Dame").
Para explicarlo en términos sencillos, la clave de este programa de computación fue la transformación de un mouse en un pincel virtual. De esta manera se pueden crear las texturas, los colores, los matices y los detalles de la jungla que habita Tarzán. En el siguiente paso, el mismo programa incorpora el efecto de las tres dimensiones. "Eso sí -aclara Keane-, sin sensibilidad artística ningún software puede ser efectivo."
Todo es historia
La historia original de Edgard Rice Burroughs se mantiene en sus lineamientos generales en esta nueva versión fílmica: sí comienza en 1888, con Lady Alice y Lord Greystoke que hacen un desembarco forzoso en las costas africanas y también tienen un bebe. Pero la pareja no pierde la vida en manos de los monos, sino del temible leopardo Sabor, el malo de la película.
El pequeño es encontrado por Kala, una tierna gorila, que lo protege del felino y termina adoptándolo. La llegada de Tarzán a la peluda familia causa recelos en el líder de los monos, Kerchak, pero éste cambia de actitud cuando el héroe de la historia, ya en su juventud, le salva la vida.
Todo cambia cuando aparece en la selva una expedición integrada por el profesor Porter, su bella hija Jane y el guía Cecil Clayton (otro malo, en este caso humano). El resto de la historia es conocido por los abuelos y por los padres: Tarzán se enamora de Jane y el dilema de su vida es seguir sus instintos humanos, lo que equivale en poner en peligro a su familia animal, o mantenerse al lado de su mamá gorila.
La primera decepción es la ausencia de la archiclásica mona Chita, que aquí es reemplazada por Terkoz, aunque el elefante Tantor sí sobrevivió entre su grupo de amigos.
En la versión original, en inglés, las voces de los personajes están a cargo de actores como Alex D. Linz (el niño Tarzán), Tony Goldwin (el Tarzán joven), Glenn Close (Kala), Minnie Driver (Jane), Rosie O´Donnell (Terkoz) y Nigel Hawthorne (el profesor Porter), entre otros.
Por lo visto aquí, el Tarzán de Disney no tendrá un tono tan sombrío como "El jorobado de Notre Dame" o "Pocahontas". Y por momentos parece una película de acción: la escena de la pelea entre Kala y Sabor, con el bebe Tarzán en peligro, o la de nuestro héroe cuando salva a Jane del ataque de unos monos babuinos podrían pertenecer, por su ritmo vertiginoso y una técnica prodigiosa, a cualquiera de las mejores películas con actores de Hollywood.
Un personaje de 1912 para el último film de dibujos animados de Disney del milenio es la fórmula. A mediados de año, "Tarzán" competirá en los cines de todo el mundo con la nueva "Guerra de las galaxias". Allí el hombre mono librará otra batalla por su supervivencia.
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