Ante 12.000 personas, Bersuit cerró la primera noche del Gesell Rock, con Andrés Calamaro como invitado. Fue el regreso del rock masivo y Cordera dejó su frase sobre las bengalas: “Nada que lleve escrito ´Fabricaciones Militares´ es buena onda”.
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Finalmente, arrancó el Gesell Rock y volvió la fiesta. Y tuvo una particularidad: en la cima de su éxito, Bersuit decidió compartir buena parte de su show con un Andrés Calamaro animado en su regreso a los escenarios (lo hará oficialmente en Cosquín).
Pero este regreso del rock nacional de gran escala vino con cicatrices. La sensación de riesgo inminente y constante tuvo dos pruebas concretas: la primera fue que en cada intervalo se repitió un video explicativo con las medidas de seguridad (a veces excesivo, sólo faltaron las azafatas señalando las salidas de emergencia). La segunda prueba fue la atención que los medios le prestaron a Pier, el primer grupo que logró el suficiente agite como para que las cámaras de televisión voltearan hacia la banda.
El comienzo fue puntual, a las 18.30, cuando 250 Centavos subió a las tablas.Lo pagó con ciertos inconvenientes de sonido que se repitieron, aunque en menor medida, durante el resto de la jornada. Luego Via Varela regaló un poco de rock pesado con voz made in Iorio. Después, La Zurda trajo alegría desde Haedo y la gente hizo alta simbiosis con la banda, sus toques de reggae latino y su estilo playero. Llegó el turno del rock de Pier con dedicatoria a "Sebastián Fernández y Maximiliano Solís", dos amigos de la banda que perdieron la vida en Cromañón.
Los uruguayos de No Te Va Gustar precedieron a la Vergarabat y coquetearon con este lado del Río de la Plata.
Ahí nomás, llegó el número central, el que todos querían ver. Hubo espera, y no hubo introducción cuando la Bersuit subió a escena. Simplemente salió y tocó "Pornostar", "El baile", "Chaputelpec" y "Motoneta" con profesionalismo y lucidez.
Micrófono en mano, después de "Pacto" Cordera le dio la bienvenida al invitado, Andrés Calamaro. De "Tuyo siempre" (una de las 103 de "El Salmón") en versión cumbia se pasó a "Estadio Azteca" y "Mi caramelo", todo con el "padrino" de Bersuit, como lo describió Cordera. Andrés se retiró, pero la gente pidó su regreso (¿un anticipio del Cosquín?). Cordera, siempre atento a las demandas de su público y también a las gastronómicas, los tranquilizó prometiendo postre. Fue pura argentinidad al palo: "Fisurar", "Yo tomo", "La bolsa". Y llegaron los bises:"Coger no es amor", "La Soledad" y "La argentinidad", momento de máxima comunión, serie interrumpida por el ingreso de Calamaro, guitarra en mano, para ocupar el lugar de frontman en "Días distintos", perteneciente a "El Salmón".
Una noche fría que salió bien y en en la que no hubo olvido. "Todos coqueteamos con la muerte, pero no esperábamos que se llevara a doscientos amigos", dijo Cordera desde el escenario, casi quebrado. "Nosotros organizamos el show, pero ustedes son responsables por sus vidas", aclaró antes de tocar "Un pacto".Y remató: "Nada que diga Fabricaciones Militares es buena onda". Así terminó la noche bersuitera con invitado, baile, rock y un recuerdo para los que ya no están en este barrio.






