
El quinteto neoyorkino y su disco en vivo para festejar fin de año
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El pánico, el vómito. El vértigo al pararse sobre la cornisa que separa a este blog de aquel abismo inconcebible que representa el resto del universo. La certeza de la imposibilidad de que los términos se reviertan; la exasperación ante el saber que la carencia es consecuencia inevitable de lo inabordable de esa porción de universo, realmente finita pero conceptualmente infinita, a la que llamamos Música. El innecesario trabalenguas para expresar algo tan sencillo como...
La ignorancia no se radica. La ignorancia es parte del conocimiento parcial que adquirimos día a día: la paradoja es que esa porción se agranda a medida que crece la noción de que no se puede saber todo lo que se quiere saber. Y de ahí esta impotencia. Que, aplicada a lo concreto de esta publicación, se traduce en una obviedad: jamás podremos hablar de todas las bandas de las que queremos hablar, jamás llegaremos a conocer todas las bandas que queremos conocer, su necesaria interrelación dentro de la gran telaraña de géneros y subgéneros. El conformismo es la salida de emergencia del ignorante: ¿qué nos queda sino remitirnos a las posibilidades reales y dejar de pensar? El sufrimiento por lo inexorable.
Pero es verdad lo que dicen: no está bueno obligarse a sufrir. Por eso, seguimos. Y por eso tratamos de expandirnos a pesar de esas barreras invisibles y por eso este espacio siempre estará disponible para canalizar esos deseos de expansión, esa retroalimentación que algunos comprendieron desde el primer momento y otros no tanto. Por eso: gracias.
Quizás por esa misma razón, Yeasayer hoy, a pesar del anclaje con la actualidad. O, al revés, quizás la necesidad de dar razones sea producto de la elección de Yeasayer hoy. La banda de Brooklyn representa un nuevo caso de prejuicio musical-experiencia en vivo-superación del prejuicio-final feliz en lo que a mi corta vida respecta. Nunca me interesó suficientemente su sonido electrorockero con tintes "étnicos" hasta que presencié su show en el Hot Festival pasado. Y, aunque hubo incentivo de la curiosidad mas no transformación rotunda de mi parecer, el caso condensa mis argumentos en pos de la apertura auditiva buscada, la que sin dudas nos hará mejorar como personas (?). Para celebrar el final de 2010, los pibitos (y amiguitos de los de MGMT: dato inservible si los hay) entregaron –aunque podés pagar una suma a elección- un disco en vivo en Bruselas. Eso, fíjense:
Y... SIGAN PARTICIPANDO DEL MEGACONCURSO DE HOT TRACKS (hay tiempo hasta el jueves 30)






