
El DJ alemán y la dupla de Skrillex y Diplo le dieron la cuota de futuro al Día 1 del Lollapalooza 2016
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A las 10 de la noche, mientras en el Main Stage 1 Eminem salía a dar un show legendario, Zedd convirtió el Perry’s Stage en un verdadero Kidzapalooza. Desde la cabina –que por momentos era el comando de una nave espacial viajando por el espacio, una bola de fuego o un agujero negro escupiendo rayos sobre el público–, el DJ ruso/alemán parecía emitir frecuencias escondidas entre sus beats azucarados a la que sólo los teens del público reaccionaban, en un paisaje que cubría un target de chicos de 8 años con sus padres, nenas post-Disney de 13 pelando sus primeros looks de trenzas y maquillaje, y adolescentes de 16 nacidos en la era de los beats. Eso era más claro incluso en el bombardeo sintético de hits como "Alive", "One More Time" o "I Want You to Know", deteniéndose en la cadencia de la voz de Selena Gomez antes de volver a estallar.

Y a las 11:30, en el Main Stage 2, Diplo y Skrillex le dieron vida a su proyecto de dance abrasivo bautizado Jack Ü. Como dos maestros de la intensidad, sacudieron con un set en el que crean vacíos y beats que van retorciéndose hasta volver todo un juego de perversidad corporal. Como en su primer álbum, Skrillex and Diplo Present Jack Ü, convirtieron la voz de Justin Bieber en una resaca química en "Where Are Ü Now". Después invitaron a Yolandi Visser y Ninja de Die Antwoord a bailar sobre sus riff distorsionados de sintetizadores y mostrar el culo y terminar descomponiendo los beats de "Gasolina" de Daddy Yankee hasta volverlo un soundtrack para robots.
Por Juan Morris
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