
La CIA enfrenta una salida masiva de personal y teme por sus secretos
Las jubilaciones y renuncias provocaron demoras de meses en el pago de pensiones y encendieron alertas por posibles riesgos de contrainteligencia
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WASHINGTON.– Una ola de jubilaciones y renuncias sin precedentes en la CIA está provocando demoras de meses en el pago de las pensiones de los exagentes y encendiendo las alarmas sobre la capacidad operativa de una de las principales agencias de inteligencia de Estados Unidos, en un momento de fuertes tensiones internacionales.
Las cifras exactas son clasificadas, pero funcionarios actuales y antiguos de la agencia aseguran que el ritmo de salidas no tiene precedentes en las últimas décadas. A principios de 2025, la CIA contaba con unos 22.000 empleados. Desde entonces, varios cientos de personas –posiblemente más de 1000– abandonaron la organización, según estimaciones de exfuncionarios citados por The Washington Post.
La reducción de personal sería la mayor desde los recortes aplicados a inicios de los años 90, después del colapso de la Unión Soviética y el final de la Guerra Fría. En mayo de 2025, el gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump, había informado al Congreso que planeaba reducir la plantilla de la CIA en unos 1200 empleados durante varios años, principalmente mediante jubilaciones y una menor contratación.
La salida de empleados se aceleró además por el programa de renuncia diferida impulsado por el gobierno de Trump para reducir el tamaño de la administración federal. La desaparición del Departamento de Eficiencia Gubernamental, dirigido durante un período por el empresario Elon Musk, y los recortes en la Oficina de Administración de Personal (OPM), el organismo encargado de los recursos humanos del gobierno, contribuyeron a profundizar el problema.
Una agencia delicada
El resultado es una situación particularmente delicada para la CIA, en dónde algunos de los empleados que abandonaron la agencia eran precisamente quienes procesaban las solicitudes de jubilación.
Cómo consecuencia, los agentes que suelen operar en zonas de alto riesgo, rara vez reciben reconocimiento público y están entrenados para no quejarse abiertamente, ahora tienen que esperar meses para recibir sus merecidas pensiones.
Además, los expertos señalan que mil exagentes con acceso a los secretos más profundos del Estado y, al mismo tiempo, irritados con el gobierno, representan un riesgo para la seguridad.

La propia CIA reconoció la saturación en un mensaje enviado recientemente a sus exintegrantes.
“La División de Jubilaciones está procesando actualmente un número sin precedentes de casos de jubilación y trabaja incansablemente para agilizar el proceso”, señaló la agencia, que pidió paciencia a los nuevos jubilados.
“Agradecemos su comprensión y paciencia durante este difícil momento. Tengan la seguridad de que nuestro equipo está comprometido a procesar sus pagos de pensión con la mayor eficiencia posible”, acotó. El memorándum también incluía dos números gratuitos a los que llamar si habían transcurrido más de seis meses desde el último pago.

Una exfuncionaria contó al Post que una colega que se retiró en marzo recibió recién este mes su primer pago, y de manera parcial. Otros exagentes tuvieron que esperar hasta nueve meses. Algunos retiraron sus solicitudes de jubilación porque no podían afrontar un período prolongado sin ingresos, mientras que otros recurrieron a sus ahorros o incluso a segundas hipotecas.
La situación afecta a empleados que, hasta poco antes de retirarse, reclutaban informantes, elaboraban informes clasificados sobre crisis internacionales o desarrollaban herramientas tecnológicas de espionaje.
“Si al personal militar retirado se le dijera que tiene que esperar un año o más para recibir sus pensiones acumuladas, Washington estaría sumido en el caos”, dijo un exalto funcionario de inteligencia al medio norteamericano. Los oficiales de inteligencia operan en la sombra, pero su discreción no debe usarse como escudo para encubrir fallas institucionales”, agregó.
Un sistema bajo presión
Los trámites de jubilación de los agentes de la CIA empiezan dentro de la propia agencia y pueden prolongarse durante varios meses. Los expedientes son luego enviados a la OPM, que debe completar el proceso. Mientras tanto, los jubilados reciben normalmente pagos provisionales equivalentes a entre el 60% y el 80% de los beneficios que finalmente les corresponden.
Pero también ese organismo fue afectado por los recortes. Su plantilla pasó de algo más de 3000 empleados en el año fiscal 2024 a 1980 en el año fiscal 2026, una reducción de aproximadamente un tercio. Al mismo tiempo, el tiempo promedio de procesamiento de las solicitudes de jubilación aumentó de 79 días en octubre de 2025 a 109 días en julio de este año.

La crisis no es exclusiva de la CIA. El año pasado, más de 330.000 empleados abandonaron el gobierno federal, en su mayoría de manera voluntaria, y la ola de salidas generó demoras similares en el pago de beneficios.
Sin embargo, el impacto tiene una dimensión adicional en la agencia de inteligencia. Los exfuncionarios advierten que la acumulación de empleados descontentos que conocen algunos de los secretos más sensibles del gobierno estadounidense puede convertirse en un problema.
“Estamos creando un riesgo enorme de contrainteligencia”, dijo un exfuncionario que dejó la CIA el año pasado.

Los agentes retirados, además, están sujetos a restricciones sobre los trabajos que pueden desempeñar después de abandonar el gobierno, como ejercer presión sobre asuntos en los que trabajaron o trabajar para gobiernos extranjeros.
La situación llevó a la CIA a destinar más personal a su División de Jubilaciones, incluidos empleados con experiencia en ese tipo de tareas.
Un portavoz de la agencia defendió la gestión de John Ratcliffe y aseguró que la CIA está concentrada en recuperar su misión central de reclutar espías. También destacó que recientemente incorporó “la mayor camada de oficiales de operaciones en dos décadas”.
Mientras tanto, la preocupación llegó al Congreso. El senador demócrata Mark Warner, principal miembro de su partido en el Comité de Inteligencia del Senado, cuestionó las demoras.
“Lo mínimo que puede hacer nuestro gobierno es garantizar que reciban los beneficios que merecen cuando deciden irse”, afirmó Warner.
Agencia ANSA y diario The Washington Post
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