
Los documentales de Natalia Denegri sobre Venezuela que revelan la crisis social del país
A pocos días de la captura de Nicolás Maduro, una serie de producciones de la realizadora argentina echan luz sobre los años de sometimiento y carencias de los venezolanos
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La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, en una operación encabezada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, marcó un punto de inflexión histórico para Venezuela y para millones de ciudadanos que, dentro y fuera del país, recibieron con impacto la noticia.
Desde hace tiempo, la periodista y productora argentina Natalia Denegri, radicada en Miami desde hace casi una década, adoptó la realidad venezolana como una de las causas centrales de su trabajo periodístico, filantrópico y documental en los Estados Unidos.

Su tarea se fue construyendo a lo largo de los años, a partir de investigaciones, filmaciones y colaboraciones con periodistas venezolanos que hoy se encuentran exiliados o bajo amenaza.“Durante mucho tiempo trabajamos para que la verdad pudiera salir a la luz. No desde el odio, sino desde la necesidad de mostrar lo que estaba pasando con las personas comunes, con las familias, con los niños. Sabemos que todavía falta muchísimo, pero este momento confirma que contar la verdad nunca es en vano”, afirma.
Uno de los primeros trabajos que marcó ese camino fue Doble Exilio II (2018), el documental que le valió su primer Suncoast Emmy Award y que abordó una historia poco conocida: la de los cubanos que, tras huir de su país, se establecieron en Venezuela y luego debieron emigrar nuevamente. Esa producción sentó las bases de una línea editorial que se profundizaría con el correr de los años: mostrar el impacto humano de los procesos políticos, más allá de los discursos oficiales.
A partir de allí, el trabajo se concentró de lleno en Venezuela. En Que todo el mundo se entere (2019), denunció la crisis humanitaria, la represión y la censura, mientras que RCTV: 10 años después (2019) reconstruyó el cierre del canal emblemático como símbolo del silenciamiento de la prensa libre.
El punto más alto de esa investigación llegó con la trilogía Venezuela: The Truth (The Truth, The Truth II y The Truth III, entre 2020 y 2022), una serie de documentales premiados realizados junto al reconocido director Alaín Maiki y el actor y productor venezolano Henry Zakka. Allí se abordaron el colapso económico y social y el entramado político y criminal del régimen. Filmada en condiciones extremas y con un alto nivel de riesgo, la trilogía incluyó testimonios de dirigentes opositores como María Corina Machado, periodistas perseguidos y analistas internacionales, y fue destacada por la prensa estadounidense por su rigor investigativo.
Un capítulo clave de ese recorrido fue el respaldo constante de Alan Hassenfeld y de la Hassenfeld Family Foundation, de la cual Denegri fue vocera para toda Latinoamérica y Estados Unidos. La fundación acompañó y financió muchos de estos proyectos periodísticos y humanitarios, aportando no solo recursos económicos, sino también insumos, logística y apoyo directo a las organizaciones y familias que los hicieron posibles.
El plan para ayudar a Venezuela
En 2019, en plena negación oficial de la crisis humanitaria por parte del régimen —que desde la llegada de Maduro al poder en 2013 rechazó sistemáticamente la ayuda internacional—, Denegri y Hassenfeld impulsaron una compleja misión solidaria para asistir a venezolanos afectados por la escasez de alimentos y medicamentos.“Alan creía profundamente que el silencio también mata. Él anhelaba ver a Venezuela libre, de pie otra vez, saliendo de la oscuridad y recuperando la dignidad de su gente. Siempre me decía que no podíamos bajar los brazos, que la verdad iba a abrir ese camino. También insistía en que no había que olvidarse de Cuba, porque allí estaba el origen de muchos de los males que después se expandieron en la región. Para él, ayudar a las familias latinas implicaba compromiso real, incluso cuando incomodaba. Ojalá estuviera hoy para ver este momento; todo lo que hicimos fue con la convicción de que, tarde o temprano, la verdad iba a abrir una puerta”, recuerda.

En paralelo a su trabajo periodístico, Denegri canalizó ese compromiso a través de Corazones Guerreros, el programa humanitario que conduce en MegaTV y desde el cual articuló ayuda concreta con ONGs y organizaciones sociales que asisten a venezolanos dentro y fuera del país. A lo largo de los años colaboró con fundaciones dedicadas a la alimentación, la salud, la contención psicológica y la asistencia a migrantes y refugiados, tanto en Venezuela como en Florida, entre ellas Ángeles Path Foundation, Friends of Children of Venezuela Foundation, Fundación Hermanos de la Calle, Fundación Raíces Venezolanas y Venezuela Awareness Foundation.“No alcanza con contar lo que pasa si no acompañamos a quienes están sosteniendo a las familias en el día a día”, agrega.
Muchas de estas acciones quedaron plasmadas en documentales de gran impacto social. Soledad retrata la historia del pueblo venezolano del mismo nombre, señalado como refugio de algunos de los criminales más peligrosos del país y donde un grupo de mujeres decidió apostar por la educación como herramienta de transformación y esperanza. Casa Hogar San Antonio muestra la realidad de un hogar que desde hace 23 años da albergue a niños abandonados en la localidad de Valencia, al igual que El Gato y su comedor en la calle, sobre un hombre que diariamente cocina para personas en situación de calle. También realizó especiales centrados en agrupaciones de Florida que asisten a venezolanos que lograron escapar del régimen, como Donde él me necesita, con la historia de Patricia Andrade.

El costo de ese trabajo no fue solo profesional. Muchos de los periodistas que participaron en estas producciones debieron exiliarse o cortar contacto con sus familias por temor a represalias. Aun así, la tarea continuó. Periodismo en dictadura (2021), realizado junto al periodista venezolano Luis Olavarrieta y Nelson Bustamante, puso el foco en reporteros que trabajan bajo amenaza constante. El peor lugar del mundo (2022) narró la historia de un adolescente venezolano con cáncer que debía recorrer cientos de kilómetros para recibir tratamiento, exponiendo el colapso del sistema de salud.
Otros trabajos abordaron problemáticas sociales profundas y las vivencias de muchos venezolanos que emigraron a la Argentina. Venezuela somos todos mostró el límite al que debieron llegar muchos ciudadanos para sobrevivir, a través de “Sexo por supervivencia”, mientras que Mi recuerdo contó el sentir de los migrantes, entre muchas otras investigaciones y piezas documentales realizadas para MegaTV.
En estos proyectos, Denegri trabajó junto a periodistas y figuras de la producción televisiva venezolana como Nelson y Alessandra Bustamante, Luis Olavarrieta, Henry Zakka, Jorge González, Elizabeth Hernández, Carmen Pardo, Félix Morantes, Alain Maiki y Jaime Cardona, entre otros. El enfoque siempre fue el mismo: poner rostro y voz a una crisis que durante años fue reducida a números.
La reciente captura de Maduro resignifica todo ese recorrido. La productora argentina asegura que su mayor anhelo es poder filmar algún día el capítulo final de Venezuela: The Truth, el que nunca pudo realizar: el de la liberación.“Quiero volver a abrazar a mis amigos, verlos regresar a su país y contar esa historia sin miedo, con libertad”.
Mientras tanto, continúa colaborando con fundaciones que asisten a venezolanos dentro y fuera del país y produciendo contenidos que buscan generar conciencia desde la empatía.“Si una sola persona entendió lo que estaba pasando, si una familia se sintió acompañada, entonces valió la pena”, concluye.





