Son venezolanos, comenzaron su sueño en EE.UU. y ahora el humor los unió con un proyecto que recorre el mundo
Eugenia Siso y Santiago Castellanos se conocieron en redes, migraron y armaron Ni Me Ladilles, un pódcast que suma miles de seguidores, gira internacional y una comunidad fiel en la diáspora
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En una videollamada, dos personas aparecen en pantalla. Una de ellas se sirve su café favorito, mientras la otra acomoda su ropa y resalta la belleza de tener un hoyuelo. Estas acciones cotidianas reflejan la esencia de Eugenia Siso y Santiago Castellanos, dos venezolanos que, desde distintos países, crearon el pódcast de humor Ni Me Ladilles, que cuenta con más de 111 mil suscriptores en YouTube.
El inicio de la alianza entre Eugenia y Santiago
Siso y Castellanos se conocieron en 2011 a través de la red social X (antes llamada “Twitter”). En esa época, ambos formaban parte de un círculo de usuarios conocidos en Venezuela llamados “Twitter Famous”, un ecosistema donde empezaron a coincidir por sus interacciones.

Al principio, Eugenia no se llevaba bien con Santiago porque a ambos les gustaba la misma persona. No obstante, lograron consolidar su amistad y crearon una comunidad de seguidores por su estilo de humor similar.
“La gente nos relacionaba mucho. Durante la época de pandemia pasaba mucho que Santiago hacía un chiste y la gente era como: ‘Vamos a ver qué dice Eugenia de esto’ y al revés. Eso tiene que ver mucho con nuestra química”, señala Eugenia, por videollamada, en diálogo con LA NACION.
Pese a su estrecha relación, se han visto pocas veces en persona. La primera vez fue en 2016, y entre ese año y 2023, solo coincidieron de manera física unas tres veces más, lo que realza el “testimonio de los vínculos actuales”.

“Las tres veces que nos vimos entre 2016 y 2023 fueron cuando Santiago hizo escala en Miami y yo lo busqué en el aeropuerto. Estuvimos como dos horas juntos; no teníamos una relación en persona”, aclaró Siso.
Estados Unidos, el punto de partida de Ni Me Ladilles
Eugenia y Santiago emigraron a Estados Unidos en 2014, pero tomaron caminos un poco distintos. Siso, originaria de Caracas, se mudó a Miami y estudió Comunicación Moderna (Relaciones Públicas, Publicidad y Comunicaciones Aplicadas), con una mención en redes sociales y marketing.

Cuenta con una marca de ropa de segunda mano y curaduría de accesorios. Sin embargo, su foco principal está en la creación de contenido y el humor. “Hago muchas cosas, me encanta, soy una creadora”, señala.
Castellanos, por su parte, emigró a Austin desde Barquisimeto para estudiar Arquitectura. No obstante, al poco tiempo de llegar a Estados Unidos, se dio cuenta de que su pasión estaba en el campo de las artes.
“Yo estaba buscando una carrera de esas que te dicen en Venezuela que vas a tener futuro y no te vas a morir de hambre. Sin embargo, al estar fuera del país, entiendes que puedes hacer otra cosa y tener un futuro”, dice.

Impulsado por el deseo de estudiar una carrera que le apasionara, se graduó de la Licenciatura de Radio, Cine y Televisión en la Universidad de Texas.
Al obtener su título, no consiguió empleo al instante debido a la situación migratoria en el país norteamericano durante el primer mandato del presidente Donald Trump, por lo que decidió emigrar a Madrid, España, para ejercer su profesión.
El inicio del proyecto que los llevó a la fama mundial
Con sus títulos universitarios en mano y en pleno inicio de la pandemia, las ansias de crear un proyecto en conjunto crecían cada vez más.
En 2020, con Eugenia recién graduada y Santiago en su primer año en España, ambos buscaban “amortizar” el esfuerzo educativo invertido durante su etapa universitaria.
Fue así como durante ese año decidieron consolidar en preproducción la idea de un podcast humorístico para asegurarse de que el proyecto no fuera solo una reacción circunstancial al aburrimiento de la gente, sino un contenido que realmente sumara.

“Teníamos vidas ‘normales’ con trabajos estables, pero no estábamos como particularmente felices. Nos habíamos gastado un dineral y un esfuerzo gigante en un título universitario y no estábamos haciendo uso de ese título. Era un desespero gigante”, detalla Santiago en la entrevista.
Y entonces agrega: “En pandemia, muchas cosas ganaron atención, pero era un foco circunstancial porque todos hacían lo mismo. Entonces nosotros decidimos esperar para ver si ese high bajaba y si nosotros todavía teníamos ese lugar en el que pararnos a hablar”.
El primer episodio de Ni Me Ladilles se lanzó en septiembre de 2021. Los cimientos detrás del lanzamiento fueron una fusión estratégica de sus habilidades: Santiago aportó la visión estética para que el show funcionara a distancia y Eugenia se encargó de la difusión en redes sociales.
Asimismo, los primeros videos contaban con micrófonos económicos y espacios improvisados, como la barra de una cocina o la esquina de un cuarto.
“La gente no comienza un proyecto porque quiere tener cierto dinero. El otro día me preguntaron: ‘¿Y cuántas cámaras tú ponchas? ¿Cuatro o tres cámaras? Y yo dije una. Nosotros no tuvimos cámaras hasta el episodio 60. Así que la calidad del contenido siempre fue la prioridad y de allí parten las otras calidades”, detalla Siso.
Con esta base, cuentan con más de 1000 videos entre su canal público y sus producciones exclusivas en Patreon. Su público se centra en la diáspora venezolana, quienes los consideran como sus “hermanos mayores” por estar junto a ellos en sus procesos de soledad y adaptación en países como Panamá, Colombia, Costa Rica y Argentina.

“Hemos visto crecer a mucha gente con nosotros. Te doy un ejemplo: empezaste mirando Ni Me Ladilles cuando trabajabas de taxista después de emigrar, aunque en Venezuela eras médico. Pasó el tiempo, rendiste la reválida y ahora me estás viendo desde tu consultorio. A veces uno no dimensiona cuánto acompaña a la gente en su proceso migratorio”, asegura Eugenia.
Su diferencial frente a otros podcasts
El factor diferencial de Ni Me Ladilles no solo parte de sus temáticas o estilo de humor. Al vivir en diferentes continentes (Eugenia en América y Santiago en Europa), perfeccionaron una técnica para que el público no identifique la “costura” de la videollamada.
Desde este punto, utilizan fondos de colores parecidos, cuidan la calidad de la imagen y la dirección de la mirada a la cámara para crear la ilusión de que comparten el mismo espacio físico.
Esta ejecución es tan efectiva que muchos seguidores se sorprenden al descubrir que graban por videollamada o incluso llegan a creer que están juntos en persona cuando ven los videos.
“A mí me gusta porque es una palmada en la espalda de que de manera visual nosotros lo estamos haciendo bien y que esta distancia no es ningún tipo de impedimento”, reconoce Eugenia.
El próximo paso de Ni Me Ladilles
Ni Me Ladilles cumple cinco años en septiembre. Durante ese tiempo, publicaron 1200 videos en YouTube y realizaron giras internacionales en países como Argentina, Estados Unidos y España.

Su próximo recorrido mezcla lo personal con lo laboral. Tras realizar sus primeros shows en Caracas, el dúo prevé ejecutar una gira por Venezuela y pasar por Barquisimeto, ciudad donde nació Santiago.
“Yo cumplí mi sueño de presentar Ni Me Ladilles en mi ciudad y algo que tenemos entre ceja y ceja es ir a Barquisimeto, la ciudad de Santi, y poder girar en nuestro país. Quiero que él viva lo que yo experimenté en Caracas”, dice Eugenia con una sonrisa.
Asimismo, prevén diversificar los ingresos del podcast hacia negocios más “clásicos” o de la “vieja escuela” y mantener su identidad a través de los episodios. De esa manera, buscan controlar la esencia de los dos adolescentes que se divertían en Twitter.

“Amamos este escalón y seguramente el siguiente lo amaremos y el anterior también lo quisimos. No somos de subir por ascensor y eso lo encuentro muy gratificante”, señala Siso, del otro lado de la pantalla, con la mirada puesta en el nuevo escalón.
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