48 horas en San Pedro: los imperdibles para una escapada familiar, verde, relajada y con historia
Un paseo costero arbolado, un interesante casco histórico y una excelente infraestructura turística redundan en una propuesta ideal para un fin de semana distinto.
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San Pedro es, entre San Isidro y Rosario, la más atractiva de las ciudades en toda la ribera sur del Paraná. ¿La razón? Posiblemente su paseo costero, que en un recorrido de alrededor de un kilómetro cuenta con dos corredores, uno alto y otro bajo. Y aunque existen zonas desde las que el río resulta invisible, las curvas y miradores, ayudados por las construcciones por lo general bajas, permiten de tanto en tanto disfrutar a pleno del paisaje y del horizonte.
El caso es que la localidad ubicada bien al norte de la provincia de Buenos Aires –a unas dos horas, 164 kilómetros, de la Capital– despunta desde hace años como una de las escapadas más elegidas a fuerza de buena infraestructura turística, bonitos espacios verdes y un casco histórico de belleza tranquila.

De cara al Paraná
El corredor costero de San Pedro reclama, ante todo, encararlo con suma tranquilidad, y puede transitarse tanto en auto como en bici o a pie. La calle superior de la barranca (el Boulevard Paraná) funciona como una suerte de “balcón natural” desde donde, siempre en los miradores estratégicamente ubicados, se obtienen las mejores vistas abiertas del Paraná.
Sobre la calle inferior -la avenida España- van sucediéndose clubes náuticos, hoteles, restaurantes y una serie de hermosas casas, construcciones entre las que van apareciendo las calles que permiten acercarse a los paseos públicos junto al río, con mesas y parrillas bajo una enorme arboleda. El clima resulta familiar, y el paisaje verde y plácido. Hay senderos para caminar, también puestos que ofrecen alquilar pequeñas embarcaciones o encarar incluso tours de pesca.

Frente al Paseo Público Municipal se ubica la llamada “Escalera de las Flores”, uno de los puntos más instagrameables de la zona: se trata de una escalinata que bien “a lo Gaudí” luce cubierta de mosaicos que homenajean a las flores que abundan en San Pedro –como las manzanillas, las rosas y los nomeolvides– y que, además de paseo obligado, se convirtió en un ícono de la ciudad.
El circuito histórico

En un puñado de manzanas ubicadas alrededor de la calle principal –la Mitre- existe un circuito de edificios que tranquilamente puede recorrerse a pie y por historia o por arquitectura vale la pena visitar: desde la Casona de 1830 (que ubicada en Mitre y Liniers es la casa más antigua de San Pedro) hasta la Parroquia Nuestra Señora del Socorro, que inaugurada en 1872 –y muy bien conservada– exhibe toda una rareza en su especie, ya que el campanario se ubica en la parte posterior del templo. En el lugar que hoy funciona el Palacio Municipal –característico con su torre de reloj– funcionaba antiguamente un convento, pero más allá de monumentos también es posible adentrarse a explorar las calles de la zona con sus casas de fachadas coloridas y variadas.

Fuera del casco (aunque como parte del recorrido con historia de San Pedro), hay tres puntos que ameritan también una visita. Uno es el Buque Museo Ara Irigoyen, el remolcador que fue construido en Estados Unidos para ser usado en la Segunda Guerra Mundial, nuestro país adquirió en 1961 y tuvo una participación clave en Malvinas realizando tareas de apoyo a las naves que partían o regresaban de las islas. El otro, el “Paseo de los túneles”, que desde un punto a 20 cuadras del centro permite descender a un tramo de 40 metros de túneles construidos a fines del Siglo XIX, originalmente para el escape de gases de la destilación de alcohol. El último es el Parque Histórico-Natural Vuelta de Obligado, que a 20 kilómetros del centro, camino hacia Ramallo, cuenta con senderos, pasarelas de madera y el vistoso Monumento Batalla Vuelta de Obligado, que con sus colores contrasta con la inmensidad del Paraná y marca el lugar en el que las fuerzas de la Confederación Argentina defendieron la soberanía nacional en 1845.

Último capítulo: la gastronomía. Si bien lo más típico del lugar es la ensaimada (una masa dulce en forma de espiral rellena de crema pastelera), San Pedro es también famoso por sus naranjas, batatas y duraznos, con lo cual existen tanto viveros que venden estas plantas como una interesante producción industrial y artesanal de dulces y conservas.
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