Algo en su cama lo estaba enfermando: el peligro del edredón de plumas

Algo en la cama lo estaba enfermando: las plumas del edredón
Algo en la cama lo estaba enfermando: las plumas del edredón Crédito: Pixabay
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21 de noviembre de 2019  • 10:58

La historia recuerda el relato de Horacio Quiroga, "El almohadón de plumas", sólo que esta vez no hubo "una bola viviente y viscosa" que acabó con la protagonista ni tampoco fue literatura, sino la más cruda realidad.

Un hombre escocés de 43 años fue a ver al médico de la familia porque, durante los últimos tres meses, había estado constantemente apático, cansado, sin aliento.

El médico de la enfermería real de Aberdeen en Escocia pensó que el paciente, un oficinista que no fumaba cigarrillos, tenía una infección en el tracto respiratorio inferior, un clásico de los primeros fríos del otoño escocés.

Al principio el hombre mejoró pero luego se puso tan mal que debió ausentarse 14 días del trabajo. El médico observó los valores en el análisis de sangre, la función renal y hepática del hombre, y tomó una radiografía de tórax, pero todo parecía normal.

Perplejo, lo derivó a un colega, el Dr. Owen Dempsey, experto neumólogo.

El Dr. Dempsey llamó al paciente, que estaba realmente mal, sin aliento incluso cuando atendió el teléfono.

Inmediatamente, sometió al paciente a un interrogatorio básico:

- ¿Había mascotas en el hogar?

- Sí. Un gato y un perro, pero no pájaros.

- ¿Había hongos?

- Un poco, en el baño.

- Ah, ¿y había ropa de cama de plumas?

La pregunta dio en el blanco y fue el comienzo de la resolución del caso, que sucedió en 2016 y fue publicado esta semana por The New York Times.

Durante el año anterior, el hombre enfermo había comprado una manta de plumas y un juego almohadas. Fue así que el Dr. Dempsey ordenó una nueva radiografía de tórax y realizó un análisis de sangre más específico.

Los resultados demostraron que el hombre tenía anticuerpos contra el polvo de plumas de aves, y la radiografía era consistente con una condición llamada "neumonitis por hipersensibilidad", un término usado para describir la enfermedad respiratoria causada por una reacción alérgica frente a bacterias y hongos unicelulares.

En este caso, los microorganismos que habían provocado su cuadro clínico estaban presentes en el polvo de plumas de pato o ganso que se encuentran en la ropa de cama.

El diagnóstico del médico fue preciso. El paciente sufría el raro caso de "edredón de plumas de pulmón", un subconjunto de neumonitis por hipersensibilidad.

"Las enfermedades pulmonares pueden ser realmente difíciles de diagnosticar", sostuvo el Dr. MeiLan Han, neumólogo de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. "Identificar las causas a menudo es un desafío", agregó.

El pulmón del edredón (acolchado) de plumas es un pequeño subconjunto de enfermedades pulmonares llamadas "pulmón del aviario", que se desencadena por la exposición frecuente a plumas o excrementos de aves, por lo que también es común que las personas que tienen palomas o pericos desarrollen una reacción alérgica, dijo el Dr. Dempsey.

Para detectar la enfermedad, el truco consiste en obtener un historial médico completo del paciente y en hacer las preguntas adecuadas.

"La mayoría de los neumólogos probablemente no preguntan sobre la ropa de cama de plumas", dijo el Dr. Han. "Eso probablemente debe estar en la lista, a la altura de las aves".

Millones de patos y gansos aportan sus plumas año tras año para abastecer a la industria del relleno de ropa de cama, chaquetas y demás artículos, pero solo una minoría de personas desarrollará una reacción alérgica, dijo el Dr. Dempsey.

"Adelante, cómpralos si quieres", dijo. "Pero si tiene dificultad para respirar, o tos y no se resuelve a las pocas semanas de comprar ropa de cama de plumas, debe mencionarlo a un médico".

El Dr. Dempsey le aplicó al hombre una dosis de esteroides para reducir la inflamación.

El paciente, por su cuenta, se deshizo del acolchado y las almohadas y los cambió por ropa de cama hipoalergénica. Una semana después, comenzó a sentirse mucho mejor.

Si los protagonistas del cuento de Horacio Quiroga hubieran hecho lo mismo, probablemente el cruel desenlace habría sido distinto.

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