Andrés Rosberg: "Le hablamos al mundo del Torrontés antes que pudiéramos hacerlo bien"

Sabrina Cuculiansky
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14 de marzo de 2019  • 12:50

Desde Amberes, Bélgica.- Desde la sede belga en donde se desarrollan los exámenes finales para elegir al campeón en el Mundial de Sommeliers, los representantes argentinos de la sommelierie explican en dónde se ubica hoy nuestro país, y festejan el potencial de nuestros profesionales en el mundo del vino. Martín Bruno, semifinalista argentino, es uno de ellos.

En los últimos años la definición de la sommelierie está cambiandoy junto con ello se amplifican sus posibilidades. El sommelier argentino, Andrés Rosberg, es el Presidente de la Asociación de la Sommellerie Internacional (ASI) y representa a un grupo cada vez más grande de referentes mundiales que perfilan las nuevas formas y posibilidades asociadas a este profesional del vino.

"Por un lado, la sommellerie está creciendo, tanto institucionalmente, como en el desarrollo de los concursos. Lo vemos en esta 16 edición del Concurso Mundial en donde se presentaron un diez por ciento más de candidatos de nuevos países y volvieron algunos como los Estados Unidos. Al tener más países tenemos más gente y eso repercute, por ejemplo en que ahora necesitemos dos días en vez de uno para la primera ronda", explica Rosberg.

Eso se vio claramente en el impactante mar de escritorios dispuestos para el primer examen escrito realizado en una sala de dimensiones enormes cuando, el primer día, se sentaron los sesenta y seis candidatos de todo el mundo.

"A eso, se suma que la gente está cada vez más preparada. Aumenta el nivel de exigencia y eso hace que tengamos finales y semifinales cada vez más complejas, cada vez más duras y más impresionantes. En las pruebas de servicio de la semifinal se vio esa profundidad del conocimiento. Se ha incrementado la exigencia de una manera que antes no existía", aclara el Presidente de la ASI.

El representante argentino

Matías Prezioso el director de la Asociación Argentina de Sommeliers, acompaña cada paso del candidato local, Martín Bruno, quien logró pasar a la seminifinal. Bruno, junto a otros 18 realizó estas exigentes pruebas que definirán cuáles serán los tres sommeliers que competirán mañana por el título mundial en la final.

"Vengo viendo el trabajo de Martín en competencias nacionales y mundiales y esta vez lo vi muy bien. Es una persona que va creciendo en cada una de las etapas. Lo vi en Canadá, cuando obtuvo el segundo puesto en el Concurso de Las Américas y ahora, en el Mundial sostiene una gran templanza y tranquilidad que son fundamentales a la hora de mostrarse al jurado y al público. Eso es algo que se evalúa cada vez más, la capacidad que tiene un sommelier para transmitir su conocimiento y cómo esa situación podría llevarse al restaurante.

Esa parte creo que la realizó muy bien. Además el se quedó muy contento con su performance. Después, como siempre, hay que ver cuáles eran realmente los vinos que estaban catando a ciegas", indica Prezioso.

Todos los semifinalistas realizaron las mismas pruebas. Eran catas a ciegas, maridajes, descripciones de tipos de suelos de los vinos que probaban, catas de destilados; y una prueba de servicio en donde tenían que atender a seis comensales con algunas trampas. En esta tenían que resolver una situación en donde debían servir dos vinos, pero uno estaba caliente y no tenían dos decantadores para enfriarlo. Para resolverlo de forma correcta podían decidirse por un par de posibilidades y lo que se evaluaba era cómo resolvían esa situación sin servir el vino caliente. La última pregunta los ubicaba como embajadores del vino de la región de Georgia donde tenían que ofrecer estrategias para vender sus vinos en Bélgica.

"Creo que en una semifinal el nivel es mucho más parejo entre todos- explica Matías Prezioso-. Siempre se ve que hay un grupo de países candidatos, que salvo algunas excepciones, se despegan del resto. Pero en la semifinal el nivel es más parejo y se suman preguntas abiertas que tienen que ver con las nuevas formas posibles de la sommelierie, como la de ser embajador de una región y cómo venderla, que van más allá del estudio. No son preguntas que se puedan preparar, uno las tiene que saber porque hay que mezclar el marketing, saber cómo posicionar un vino y eso sumado el conocimiento del mercado. Así, los que se destacan son los que van más allá de estudiar para el concurso, quienes tienen contacto con eso en el día a día. Vi algunos que me gustaron mucho como Raymond Thomson de Letonia, que ganó como mejor sommelier de Europa o Julie Dupouy de Irlanda pero Martín estuvo bárbaro, yo me quedo súper conforme. Vi cuatro personas en un grupo de seis en donde me animaría a incluir a Martín.

Como explica Rosberg, Presidente de la ASI, en un campeón se busca la excelencia y eso se mide desde distintos parámetros. No sólo con las pruebas de servicio y las degustaciones sino también se mide al candidato en su presentación, su actitud, su prolijidad, y cómo se desempeña frente a la venta

"Para medir esto último hicimos una pregunta abierta en donde se medía no sólo el concomimiento, sino la actitud de venta, la argumentación, la lógica, de la misma manera en que se miden la cata y las habilidades técnicas. Esperamos que el campeón haga todo esto con una sonrisa; que pueda satisfacer al comensal o al cliente y que a su vez genere un beneficio para el restaurante"

Pero el sommelier no sólo está en frente al cliente o al comensal, sino que con las redes sociales va cambiando el juego y acerca a la gente.

"Hace quince años los actores que le decían a la gente qué tomar eran los tres o cuatro críticos de vinos que ponían puntajes. Si como productor tenías un puntaje menor de 90 te cambiaba la vida. Pero hoy, el sommelier con su función de influencer logra que comience a democratizarse la prescripción del vino, es decir, porque es el que también dice qué vino toma la gente. Pasamos de tener pocos prescriptores a una situación en donde los sommeliers tienen una voz amplificada. Hace veinte años el sommelier le hablaba a los cuarenta comensales de su restaurante, hoy también le habla a ellos junto a sus miles de seguidores. Quién mejor y más accesible para recomendarte un vino que alguien que vive en tu país, habla en tu idioma, te recomienda vinos que se consiguen en tu mercado y entabla una relación de confianza. El sommelier hoy logra acercar el vino a la gente", propone Andrés Rosberg.

Para él además, el cliché argentino acerca de que el sommelier habla "en difícil" es un argumento "demagógico y populista". Porque la función suya es totalmente opuesta.

"El sommelier trabaja en un restaurante y con una clientela que puede ser distinta a quienes toman otro tipo de vinos de mayor volumen, no tan exclusivos, pero son los que hacen, finalmente, que el vino se venda.

Pero ese comensal más sofisticado viene con preguntas más profundas porque está más interesado en el tema. El argumento de que el sommelier habla más difícil, que aleja a la gente del vino y que entonces el mejor vino es el que más te gusta, es un argumento demagógico y populista que no retrata la realidad", declara

Los vinos locales

Volviendo al concurso, en una de las pruebas se sirvió un vino blanco argentino. "Era un Trapiche Perfiles Chardonnay de Valle de Uco porque también, parte de mi rol en la ASI es que se hagan algunas cosas con vino argentino", aclara el presidente.

Cofundador de la Asociación Argentina de Sommeliers, durante su mandato se organizaron y realizaron los concursos nacionales y se abrió la participación a las escuelas. Fue presidente de la Alianza Panamericana de Sommeliers desde donde organizó el primer concurso Panamericano en 2009. En el 2016, ganó la puja para que Mendoza fuera sede del Mundial, un evento producido de manera impecable que dejó sorprendidos a todos los sommelier del mundo quienes hoy continúan hablando de Mendoza. Algo que contribuyó para la elección de Rosberg como presidente de la internacional en 2017.

"Somos la asociación que más ha crecido de los últimos 10 años. Pasamos de ser un par de jóvenes a tener más de ochocientos asociados, tener sommeliers muy entrenados con candidatos cada vez mejor formados. Lo estamos viendo ahora con Martin Bruno", propone.

Si llega un extranjero a Argentina, qué le recomendarías probar.

No hay sommelier que te pueda recomendar un vino sin preguntarte que te gusta, pero creo que tendría que probar un Torrontés de Salta o Mendoza. Nosotros empezamos a hablarle al mundo del Torrontés mucho antes que pudiéramos hacerlo bien y mucha gente le perdió la fe. Pero estamos haciendo Torrontés de clase mundial. Por lo mismo podría mostrar una Criolla. Obviamente un Malbec aunque el perfil de Malbec hay que ajustarlo a la persona. Y tenemos que mostrar un Cabernet Sauvignon o un Blend.

Tengo la impresión que tenemos que jugar más fuerte en categorías que son las más importantes en el mundo, podemos tener mucho éxito. Hoy Argentina hace Chardonnay, Cabernet y espumantes de clase mundial y esos son los que mueven la aguja en el mundo.

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