Apps para mejorar la performance en público

La aplicación Chiara ofrece entornos inmersivos para ensayar en distintos escenarios
La aplicación Chiara ofrece entornos inmersivos para ensayar en distintos escenarios Fuente: LA NACION - Crédito: Shutterstock
Fernanda Kersman
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27 de abril de 2019  

Hablar frente a una audiencia -ya sea por una presentación de negocios, recibir un premio, lograr la financiación de un proyecto o compartir una anécdota en un casamiento- es una de las situaciones que rankean alto entre los momentos estresantes. De hecho, diversos estudios coinciden en que la globosofobia (como se llama el miedo a disertar en público) convive en el top 3 de pánicos junto a la aversión a las alturas y a los arácnidos, y afecta al 75% de las personas, incluidas las celebridades habituadas a estar en el centro de la escena.

"Si apelaba a ser natural y que todo fluya, no hubiera podido decir ni una palabra", contó en una entrevista Manu Ginóbili, quien reveló que ensayó al menos 15 veces frente al espejo su emotivo discurso de agradecimiento.

La despedida tuvo como marco una megaceremonia organizada por San Antonio Spurs a fines de marzo pasado.

Pero más allá del espejo con el que entrenó Ginóbili, la buena noticia es que hoy existe una batería de aplicaciones que ayudan a mejorar la performance. Los desarrollos, que en su mayoría cuentan con versiones freemium -combinación de funcionalidades gratuitas y de pago-, abarcan desde el momento de la inspiración y escritura del guion hasta el minuto previo a entrar en escena, pasando por el combate contra los latiguillos (ehhh, mmmm, esteeee) y ensayos inmersivos que recrean escenarios hiperrealistas.

Para aprender e inspirarse con grandes oradores, nada mejor que la app de TED, en la que se pueden ver más de 1700 charlas sobre temas absolutamente diversos. Explorar las presentaciones -cuya duración máxima es de dieciocho minutos- permite descubrir diferentes miradas sobre la cuestión que queremos abordar, analizar la manera en la que los expositores organizan la información y descubrir diferentes estilos de oradores. Vale aclarar que los que están parados sobre el círculo rojo tienen muchísimas horas de preparación. Y eso es justamente lo que en la mayoría de los casos los hace lucir tan "naturales".

Tras la inspiración, llega el momento de la acción. Una vez definidas la idea que queremos comunicar y la estrategia de la charla -su objetivo, el análisis de la audiencia y nuestros mensajes-, lo ideal es escribir el guion, ni más ni menos que lo que vamos a decir, palabra por palabra. Aunque parezca tedioso, es un esfuerzo que rinde sus frutos, ya que ayuda a encontrar la mejor manera de describir lo que pensamos y sentimos con antelación, en lugar de pasar por esa instancia una vez que estamos sobre el escenario. Para aquellos que tipean con dos dedos, Dictation -app gratuita y disponible en múltiples idiomas- ayuda a ganar tiempo. Una vez en el site, hay que elegir el idioma, hacer clic en el ícono del micrófono y dictar nuestro contenido con voz clara y pausada. Este ejercicio de dictado sirve, a la vez para ir escuchando qué tal "suena" lo que vamos a decir, y entonces ajustar lo que no fluye con naturalidad, acortar frases demasiado largas y evitar palabras difíciles de pronunciar.

Contar con un guion completo permite, a su vez, chequear un punto clave: cuánto dura nuestra charla. Es vital tener en cuenta el tiempo con el que vamos a contar y cotejar de antemano si lo que preparamos se ajusta al requerimiento, ya que, si nos "pasamos", es probable que o bien tengamos que correr cuando nos empiecen a hacer señas para "ir cerrando" o, peor aún, que terminemos cortando el final de nuestra historia. Para evitar que esto suceda, podemos copiar y pegar el texto en Readtime, app gratuita que estima cuánto tiempo nos va a llevar decir el guión teniendo en cuenta nuestra velocidad promedio al hablar. Una de las ventajas de usar esta app es que evita tener que leer en voz alta y cronometrar el discurso.

Internalizar el discurso

Escrito y cronometrado el guion, el siguiente gran paso es ensayar: no se trata de memorizar el texto, sino de internalizarlo para luego ser capaz de decirlo tal como le contamos una historia a un chico antes de ir a dormir o relatamos una anécdota a nuestros amigos. Cada minuto invertido en ensayo vuelve en resultados. En una reciente columna en el diario El País, la escritora Rosa Montero describió cómo preparó su último speech para recibir un premio: "Escribí el discursito, lo medí de tiempo, lo ajusté, lo ensayé mil veces para hacerlo carne y no tener que leerlo, para poder contarlo con emoción y genuina verdad, no repitiendo las palabras como un loro. En total, tal vez empleé seis horas de trabajo para esos cinco minutos. Luego hice ejercicios de respiración para tranquilizarme". El cálculo de Montero se aproxima bastante a la estimación promedio de ensayo: una hora por minuto de charla.

A la hora de practicar, la tecnología tiene mucho para aportar. Si aún no hemos incorporado el discurso, podemos aprovechar la aplicación Video Teleprompter Lite (también gratuita) para dar el primer paso. Una vez registrados, subimos nuestro guion, seteamos la velocidad a la que vamos a hablar, acomodamos el celular frente a nosotros y hacemos clic en Start. El texto empezará a circular por la pantalla mientras la cámara nos va grabando. Luego, podremos revisar el video -sin el texto superpuesto- para chequear qué tal lo vamos diciendo y qué caras o gestos utilizamos.

Si lo que más nos preocupa es cómo nos vamos a sentir una vez que nos subamos a la tarima o nos paremos al frente de la mesa en la sala de reuniones, podemos explorar desarrollos que, de la mano de la inteligencia artificial, recrean diferentes escenarios y nos permiten evaluar nuestra manera de hablar con sistemas basados en machine learning y lenguaje natural.

Disponible para hispanoparlantes, Chiara es una solución que ofrece cursos sobre distintos aspectos relativos a la oratoria y la posibilidad de ensayar en entornos inmersivos hiperrealistas, desde salas de reuniones de cuatro personas hasta auditorios con doscientos cincuenta invitados que replican situaciones tales como comités de dirección, salas de formación, ruedas de prensa, entrevistas de selección o trabajo, escenarios TEDx o consultorios médicos.

Según Soraya del Portillo, CEO y fundadora de la startup española, "existen dos gaps importantes a la hora de ayudar a los profesionales a comunicar mejor, influir y convencer. El primero es que, en la formación tradicional en habilidades, no pueden practicar tanto como les gustaría, y el segundo es la imposibilidad de obtener un feedback objetivo de la realización de esa comunicación". A partir de ese diagnóstico, Chiara desarrolló una aplicación que, a cambio de un fee de 629 euros + iva -que incluye una licencia de uso y las gafas de realidad virtual-, releva en tiempo real parámetros del discurso que influyen en la fluidez, seguridad y credibilidad a través de algoritmos propios de descomposición de la voz, análisis del lenguaje natural y monitorización de la mirada. Según Del Portillo, los oradores que ensayan con su app "reciben un feedback pormenorizado que abarca parámetros tales como entonación, velocidad, decibeles, positividad, latiguillos o "pausas llenas" e incluso detecta hacia dónde se dirige la mirada del orador durante su presentación".

Un servicio similar ofrece VirtualSpeech, en este caso para ponencias en inglés. A diferencia de Chiara, Virtual Speech puede utilizarse también con un visor "casero" o de bajo costo -de los que vienen en cartón- y ofrece algunos videos con tips gratuitos para hablar en público.

En línea con la necesidad de desarrollar experiencias inmersivas que permitan fijar y aplicar conocimientos teóricos, la Universidad Siglo 21 construyó VR-Speech, pensada principalmente para personas que ocupan o van a ocupar cargos directivos, líderes, empresarios y profesionales, jefes y gerentes. Según Elisa Panero, directora de Innova Educa 21 (Universidad Siglo 21), "nuestra aplicación es utilizada para desarrollar la oralidad y argumentación de nuestros alumnos, presentando tres escenarios que simulan situaciones reales inmersivas, como por ejemplo la réplica de un auditorio con 100 asistentes. En función de los objetivos de aprendizaje se determinan cantidad de participantes, interacciones y distractores, es decir que brinda la posibilidad de seleccionar diversos niveles de dificultad e interactividad".

Una vez atravesadas las instancias previas a la presentación, queda por delante la última escala para aprovechar al máximo la inversión de tiempo y esfuerzo: el momento previo a subir al escenario. Una excelente manera de administrar la energía es utilizar la app Insight Timer, que no solo ofrece meditaciones guiadas para la ansiedad o el estrés y prácticas de mindfulness, sino también un temporizador que permite diseñar una experiencia de meditación a medida. Basta con encontrar un pequeño espacio privado, ponerse los auriculares y tomarse unos minutos para llegar al escenario enfocado.

Aunque no parecen resultar demasiado útiles a la hora de combatir el pánico a las arañas o a las alturas, los celulares ganan terreno como aliado cada día más inteligente para los valientes que asumen el desafío de contar su historia en público.

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