
Aprender a jugar al golf, un "hito" infaltable de Miami
Una cronista intenta dar sus primeros pasos en esta actividad para estar a tono con la última moda del sur de la Florida
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Para no desentonar entre la cosmopolita elite miamense hay tres códigos tácitos que uno debe atender: saber lo suficiente sobre arte contemporáneo, mezclarse entre la casta del real estate en los ubicuos eventos sociales y jugar al golf como actividad recreativa y de socialización. En mi caso, puedo defenderme (apenas) con el primer requisito, hago agua con el segundo y en el "deporte blanco" mis destrezas me anuncian un seguro knockout.
Miami se ha convertido en el centro del lujo planetario. Por eso, se habla con jactancia de la nueva Miami, ya que ninguna otra urbe occidental experimenta una metamorfosis de tal magnitud, asociada a lo very high end (palabras de moda para designar lo que es de alta gama), como en el sur de La Florida. En su renovado ADN, todo se vincula al diseño, al arte, a lo orgánico-gourmet, al swing del golf y al nuevo skyline impuesto a sus playas de arena blanca y mar turquesa. En esta babel de arquitectura deslumbrante, siempre vidriada y con panorámicas oceánicas, dejan su impronta los arquitectos estrella. Desde Rem Koolhaas, Zaha Halid, Norman Foster, Herzog & de Meuron, Carlos Zapata, I. M. Pei y el estudio Arquitectonica.
Suena a hipérbole pero no lo es. La expansión con tanto oropel es tan vertiginosa que, si un año atrás el ajetreo de las grúas se concentraba en el downtown y en Brickell, ahora se vuelca sobre el ocean front vacante de Sunny Isles. Un desembarco con mucho ruido es el Turnberry Ocean Club, un edificio de cristal azulado, proyectado por el marido de Elle Macpherson, el magnate Jeffrey Soffer, dueño del icónico hotel Fontainebleau en South Beach y del Aventura Mall, el segundo shopping en facturación de Estados Unidos
Fue Donald Soffer, el padre de Jeffrey, el pionero que 50 años atrás transformó una zona relegada de pajonales en lo que hoy es el barrio residencial de Aventura donde, además del shopping, erigió el complejo hotelero Turnberry Isle Resort. Precisamente allí se encuentran dos de las mejores canchas de golf del sur de La Florida.
En una de ellas, me encuentro yo. Hiro Susuki, mi profesor japonés, me advierte que estoy a punto de probar "el deporte más desafiante y frustrante que cualquier persona intente en su vida". Aunque en el fondo pienso que exagera, de entrada me desmoralizó. Su advertencia y el hecho de habérmelo cruzado minutos antes a Michael Jordan manejando un carrito de golf me contagian una incómoda tensión.
Si hay algo difícil en la vida es aprender un deporte nuevo a cierta edad. Pero no tengo otra opción. Mis articulaciones, por lo maltrechas, ya no resisten los embates de los deportes que solía hacer. Las perspectivas son claras: ir al quirófano para tratar ambas rodillas o explorar nuevos horizontes deportivos. Algo más tranquilo como caminar por el verde entre palmeras y ensayar un swing. Además, sería un buen masaje al ego no desentonar donde estoy.
Hiro Susuki, 65 años, profesor de formas flemáticas, me demuele con un segundo misil. "Como primera regla, debo decirte que tu dress code no es el apropiado para un deporte conservador como el golf: la remera debe ser con cuello y mangas y jamás usar shorts".
Son las nueve de la mañana, hacen como 45 grados a la sombra y es tal el nivel de humedad que apenas se puede respirar. "No hay excusas para las reglas de etiqueta. A Michael Jordan, el otro día no se le permitió jugar porque llevaba bermudas cargo (con muchos bolsillos). Por ser tu primera vez, haremos una excepción", me dispara sin vueltas. Y no defrauda. Habíamos acordado marcar todos los errores con honestidad brutal. La única forma de aprender.
Pero, si a estas alturas, ya no había vuelta atrás para tantos desaciertos, todavía faltaba lo peor: que un jugador profesional, con 50 años de experiencia como Hiro le enseñara durante más de dos horas a una debutante, ese movimiento tan antinatural e incómodo que es el swing.
Corrige mi empuñadura aferrada al pitching wedge, el palo que controla la dirección pero no la distancia, me anima con los primeros movimientos y me observa.
Con una falta de coordinación perfecta, yerro los primeros golpes. ¡Es más difícil de lo que pensé! Pero no me daré por vencida. Intento una y otra vez hasta que logro levantar la pelotita a gran altura y en la dirección correcta. Cae cerca del hoyo que me marcó Hiro. El acierto, con el ruido del metal de lleno en la pelota, es bastante adrenalínico y me anima a más. Le pego con fuerza descomunal y creo que el swing se ha convertido en un movimiento más o menos decente. Hiro dice que no. Y señala que, por la forma de pegarle, se nota que tengo personalidad del "tipo A, demasiado cerebral". "Pensás demasiado cada movimiento, para evitar el error y el golf es un movimiento continuo, espontáneo. Vos te enfocás en una sola cosa por vez: la empuñadura, el inicio y terminación del movimiento. Y eso no es bueno. Demasiada tensión en las manos y en los hombros", corrige, otra vez demoledor. "En este deporte gana siempre el que está más relajado y sereno."
Inhalo, exhalo y roto los hombros para un lado y para otro. Soy un nudo de tensión. Y repito la coreografía del swing primero con un palo número siete y luego con un driver salvador. Mi postura zen es un tanto impostada pero con el driver el golpe mejora de forma exponencial. Hiro me dice que está sorprendido, que esta vez ve algo de potencial. "Lo bueno de tener personalidad del tipo A es que se aprende rápido -me consuela-. Yo lo sé porque también era tipo A, hasta que me superé."
Los golpes con algo de eficacia y de torpeza se suceden infinidad de veces. Hasta que Hiro, quizás herido por tanto swing esperpéntico, me dice que si practico un par de meses en el driving range, tal vez pueda jugar golf amateur. Pienso que es demasiado el esfuerzo para alguien con tan baja tolerancia a la frustración. Prefiero mil veces el tenis con dolor. Algo quedó bien claro y no hay margen de error: seguiré desentonando entre la elite miamense porque lo mío no es el golf.






