Entre el mar y la laguna, la arquitectura exacta del argentino Diego Montero más allá de Punta del Este
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El arquitecto Diego Montero conoce Punta del Este y José Ignacio como la palma de su mano. Sabe que en estos exclusivos balnearios es clave entender las ecuaciones que rigen los valores de las casas y los terrenos para acceder a las vacaciones de ensueño que muestran las revistas cada año. Por eso, sus primos Lotta y Nicolás le dieron carta blanca para este particular proyecto.

El matrimonio con tres hijas vive en Suecia pero, asiduos visitantes de la costa uruguaya, le pidieron una propiedad con comodidades para el descanso familiar principalmente en sus escapadas veraniegas. Y la oportunidad llegó en la forma de un lote en un pintoresco barrio que mira al océano desde la laguna de José Ignacio. Allí, Montero proyectó una casa tan sencilla como su intención, y su Estudio se ocupó de la refinada ambientación para que la casa rápidamente pudiera ser habitada “sin complicaciones”.

Lotta y Nicolás bautizaron a la propiedad “Las tres hermanas” por una historia familiar trazada entre Suecia y Uruguay en los años 40. “Mis abuelos habían tenido una casa de vacaciones en Punta del Este cuando emigraron de Suecia en los años cuarenta. Yo me enamoré de la parte sudamericana de la familia cuando vine por primera vez”

Tomar un café a la mañana en el sofá mirando a los primeros surfers entre las olas es un gran modo de comenzar el día

En casas de veraneo siempre se agradece un interiorismo fresco: la clave es una caja neutra con mobiliario simple y blanco. Así, como en este caso, después se pueden sumar color y piezas más elaboradas.

Un pasillo con revestimiento machihembrado distribuye hacia los tres dormitorios; uno matrimonial y dos dobles, todos en suite y con salida al deck con pileta.

Detrás de las puertas corredizas se ubicó el cuarto de baño con una bacha de loza blanca apoyada sobre la mesada de mármol. El revestimiento de la cabina de la ducha se hizo en el mismo material para ayudar a reflejar la luz natural.

Los pisos interiores son de cemento alisado con resinas, que le dan mayor dureza y elasticidad, perfectos en una casa de vacaciones: una vez curados, no requieren mantenimiento, son limpios y estéticamente impecables.

"El desayuno, un almuerzo a la sombra, una siesta frente a la tranquilidad de la laguna o un trago a la tardecita. Las terrazas se adaptan a todas las situaciones, son fabulosas".

“Es maravilloso llegar acá; nos da mucha paz. Siempre estamos impacientes por ver a la familia y los amigos, pero, como buenos suecos venidos de la oscuridad y la nieve, lo primero que queremos es disfrutar del sol”.
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