“Me estoy enamorando”: al mismo tiempo, pero en distintas ciudades, vivieron vidas similares, hasta que un evento los unió
Ella vivía en Buenos Aires, él en Santa Fe y, sin saberlo, la vida los llevó por caminos parecidos; la decisión de renunciar al amor y abocarse a su pasión, les tenía preparada una sorpresa.
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En tiempos donde el destino aún no obraba para unirlos, los caminos de Leo y María parecían estar muy alejados. Él vivía en Santa Fe y ella en Buenos Aires, ciudades donde construyeron una vida que no fluyó exactamente como hubieran anhelado.
Pero, a pesar de la distancia de estos dos extraños, ciertos eventos coincidían de manera asombrosa. Ambos se habían casado, tuvieron hijas (ya mujeres) y se separaron. Ambos intentaron volver a creer en el amor, pero sus historias no funcionaron. Y fueron aquellas malas experiencias románticas las que, tal vez, comenzaron a unirlos cuando, cierto día, tomaron la misma decisión: renunciar a las citas y dedicar la vida al trabajo y al deporte.
Fue con el tiempo, que María comenzó a sentir pasión por correr y participar en carreras, tal como le sucedía a Javier a kilómetros de distancia. Una pasión que jamás imaginaron que les traería aquello que habían decidido dejar atrás: el amor.

Un encuentro cercano y los juegos del destino
En líneas paralelas, sus vidas eran semejantes, pero fue un buen día, cuando sin querer Leo y María se anotaron en la misma carrera en Córdoba, que sus caminos se empezaron a unir, aunque no sin dificultades.
A pesar del entusiasmo, dos semanas antes de la carrera, María decidió cancelar el viaje a Córdoba: “Mi hija mayor tenía que viajar por trabajo y yo no tenía a quién dejar a mi hija menor, que si bien era adolescente, no deseaba que se quede tres días sola”, explica.

Leo, por su lado, también había decidido cancelar el viaje. Su mejor amigo, quien lo iba acompañar a correr a la montaña, falleció dos semanas antes, y así, ante una imposibilidad y un dolor, el destino parecía negarles el encuentro.
Los planetas se alinearon apenas unos días antes, cuando María pudo resolver su organización familiar y Leo, por su lado, comprendió que anhelaba correr en honor a su amigo.
Dos vidas se cruzan: “Me estoy enamorando”
En algún rincón de la montaña, finalmente, Leo y María se cruzaron por primera vez en sus vidas. Y días después, en un micro, se sonrieron e iniciaron una conversación. A partir de aquel momento, ambos sintieron como si el universo se hubiera detenido, parecían estar tan solo él y ella, a pesar de que a su alrededor el mundo seguía.
“Hablábamos sin darnos cuenta qué pasaba”, cuenta María. “Nos reíamos mucho, intercambiamos fotos, contábamos anécdotas. Fue un clic entre él y yo... fue muy fuerte, fue como si nos conociéramos de otra vida, de hecho, terminábamos la frase uno del otro y sabíamos lo que íbamos a decir. Muy lindo”.

El viaje en micro duró 4 horas y, cuando Leo bajó del micro, María le dijo que la busque por Instagram sin darle más datos. En el camino a su casa, él rastreó su nombre en los grupos de entrenamiento y, finalmente, halló la foto que coincidía con su rostro.
“Me envió un mensaje privado, le pase mi WhatsApp y ambos expresamos nuestro deseo de volver a vernos. Fue hermoso, llegó a su casa y me dijo: me estoy enamorando”.
“Él dice que va a trabajar y los fines vuelve a casa”
¿Habrá sido el destino o la casualidad? Un hombre y una mujer alejados por la distancia y que habían renunciado al amor, sin buscarlo trazaron su camino hasta un encuentro donde comprobaron que los espíritus similares se atraen a pesar de la lejanía.
Hoy, María sostiene que entre ellos hubo un clic desde el primer instante en que se vieron, y que ambos supieron que eran el uno para el otro. A partir de ese día él viaja 500 km todos los fines de semana para que puedan verse.

“Los dos amamos la vida, a los dos nos encanta el deporte, los dos tenemos muchas ganas de seguir aprendiendo cada día y experimentar cosas nuevas. Ahora estamos comenzando natación, y nos inscribimos a un triatlón. Él sigue viniendo 500 km desde Santa Fe Capital hasta Vicente López, como cada viernes y me busca del trabajo y juntos nos vamos a casa, primero pasamos por Hurlingham y practicamos con el equipo de running y montaña, llegamos a casa, nos bañamos preparamos la comida y nuestro finde es super movido. Vamos a natación o salimos a correr, hacemos las compras juntos, ordenamos la casa o nos ponemos a ver que carreras tenemos”, cuenta.
“Él dice que va a trabajar y los fines vuelve a casa”, sonríe María. “Así hacía la gente antes cuando viajaba al campo.... es tan lindo. El 25 de noviembre de este año vamos a casarnos. Para mí es la historia de amor más romántica del mundo”, concluye.
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