
Cigarros
Edición especial
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Tienen un estilo, un aroma y una mística particular. Para que no sea un gusto exclusivo de los entendidos, esta vez la sección Placeres está íntegramente dedicada a los habanos. En los próximos números podrá encontrar una guía completa de los mejores exponentes en el mercado.
- El abecé: las dos condiciones del cigarro de calidad son: estar hecho totalmente a mano y tener una tripa formada por grandes fragmentos de hojas enrolladas (long filler) y no por picadura (short filler).
De las dos condiciones, la más importante es la segunda. Si el armado es parcialmente a maquina, lo que perdemos es exquisitez en la artesanía, ese arte del torcedor que busca la tensión justa para que el cigarro queme de un modo perfecto.
Pero todavía podríamos tener un buen cigarro, en el cual las diversas partes de la planta están dispuestas del modo correcto: normalmente, las hojas del centro de la planta o seco en el centro del cigarro, las de la base o volado, más delgadas y suaves, en torno del seco; y aun una pequeña proporción de hoja de la corona de la planta, el ligero, de sabor muy intenso y difícil maduración; todo esto dispuesto en el mismo sentido en que tienen en la planta: con la punta de la hoja orientada hacia el extremo que se enciende. Obviamente, de todo esto no queda absolutamente nada cuando se trata de short filler. Cuando las hojas son cortadas en pequeños pedazos, no hay orden ni concierto en la experiencia de fumar, no hay ninguna progresión especial. En estos casos, por supuesto, el armado es a máquina, pues no tendría sentido ni interés armar a mano un cigarro relleno con picadura.
Expresado como un juego lógico podríamos decir: el armado con picadura implica casi siempre armado a máquina, aunque no siempre el armado a máquina implica que un cigarro esté relleno con picadura; finalmente, armado completamente a mano y tripa hecha con hojas enteras, a las que sólo se les ha removido la vena central, son condiciones necesarias, aunque no suficientes, de un cigarro excelente. Es que a esas condiciones hay que agregar, cómo no, la calidad del tabaco y la calidad del armado. Aun dentro del selecto grupo de los cigarros hechos a mano existen muchos matices de calidad, que tienen que ver con la semilla, el suelo, el clima, la exactitud de los tiempos de cosecha, el cuidado de las etapas de maduración de la hoja, la excelencia del torcedor y la conservación de los cigarros una vez armados. En resumen, cuando un cigarro premium llega a sus manos, llega un pequeño milagro que debe ser disfrutado como tal.
- El consejo: conviene comprar cigarros donde estén conservados en humidor. ¿Que la cigarrería con humidor le queda un poco más lejos? ¿Por qué la prisa? Cuando hasta las librerías parecen supermercados, comprar cigarros sigue siendo -debería seguir siendo- otra cosa: un asomo al placer que después obtendrá al fumarlos. Sólo en caso de extrema necesidad tiene sentido comprar impersonal y bobamente, sin hablar, soñar, discutir, quejarse, regatear.
- El accesorio: ¿está harto de guillotinas muy pintonas, pero que más parecen morder el cigarro que cortarlo? Entonces llegó la hora de probar algo mejor. Lubinski es una marca italiana de accesorios para el fumador que goza de justa fama, y su guillotina de bolsillo, cuadrada y extrachata, es muy buena (además de muy bonita). El precio: $ 120, negociable a 100. Otra opción: la hermosa guillotina Zino doble hoja, de Davidoff, se consigue a 60. Sin ser tan aparente, es todavía mejor que el pequeño y elegante Lubinsky cuadrado cuando hay que hacer frente a vitolas muy gruesas.
- La cita: dice Don Francisco de Quevedo en una escena de El entrometido, la dueña y el soplón: "Y entonces se presentaron ante nosotros el Diablo del Tabaco y el Diablo del Chocolate; que yo me sospechaba que diablos fueran, pero no por ello dejé de sorprenderme al verlo así tan confirmado. Estos diablos dijeron que habían vengado a las Indias americanas de España, haciendo más mal al meter acá sus polvos y sus humos que el mal que hizo el rey de España a las Indias metiéndoles a Colón, a Cortés, a Almagro y a Pizarro: pues era mejor y más limpio y más glorioso ser muertos a mosquetazos y a lanzadas, que a moquitos y estornudos; siendo los chocolateros idólatras del sorbo, que por él tienen sorbido el seso, y los fumadores como luteranos, que entre humos se marchan al infierno".






