
Cine boliviano
Del 4 al 9 de marzo, en la sala Lugones del TGSM, un encuentro con la filmografía del país hermano
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No son pocos los que se sorprenden ante el título de la muestra y los que sienten curiosidad por la existencia de una cinematografía boliviana.
En las últimas décadas, las salas locales dejaron de exhibir films latinoamericanos para darles lugar sólo a los grandes estrenos de la industria hollywoodense. Por eso, quizá, nos sorprendamos ante la existencia de un cine boliviano o que hay más directores además de Arturo Ripstein en México.
A tres mil metros de altura, en la ciudad de La Paz, el cineasta Paolo Agazzi atendió el llamado de Via Libre. Su película El día en que murió el silencio , que protagonizan el argentino Darío Grandinetti y el colombiano Gustavo Angarita, formará parte del ciclo.
Nacido en Cremona, Italia, en 1946, Agazzi llegó a Bolivia con sólo 25 años y se incorporó al equipo de Antonio Eguino y Oscar Soria para asumir la tarea de productor y asistente de dirección en Chuquiago (1977).
"Por aquel entonces hacía fotografías y trabajaba para diversas agencias internacionales, y por esas vueltas de la vida llegué aquí y me dejé seducir por sus vivencias y tradiciones. Y aquí estoy."
Formado en cine en Milán, Agazzi reconoce que la problemática del cine de América latina es similar en cada país de la región. "No existen circuitos de distribución, salvo ciertos títulos que consiguen estrenarse en diversos países, como Cenizas del paraíso, de Marcelo Piñeyro, que fue distribuido por Buena Vista Internacional."
El director sufrió el poder de las majors en carne propia. "Mi película El día en que... funcionó muy bien en las salas bolivianas; sin embargo, debió ser levantada porque Disney tenía que estrenar Mulan. " En una de las tantas reflexiones de Jorge Sanjinés, uno de los cineastas cumbre del cine boliviano, destacó en 1970 la importancia de un cine social. "Frente a la terrible realidad de este país no podemos permanecer indiferentes. Debemos concentrar nuestros esfuerzos haciendo un cine que muestre estos problemas, esta miseria y a los culpables de ella."
Una de las características del cine de América latina es la problemática político-social que se presenta en diversas producciones.
"No es casual que esto sea así -acuerda Agazzi, que mantiene una relación estrecha con Sanjinés-. Lamentablemente, los países latinoamericanos están atravesando una de las mayores crisis económicas de los últimos años, una realidad imposible de negar y de esconder."
La nueva generación
Marcos Loayza, el director de la aclamada Cuestión de fe, que cerrará la muestra, confesó en una entrevista que de chico quería ser director de cine, a pesar de lo raro que sonaba esto y de la risas que causaba frente a sus amiguitos.
"Sigue sonando extraño en Bolivia decir quiero ser director de cine -remarca Agazzi-. No es una tarea para nada fácil. Llegar a la ópera prima es como ganar el premio gordo de la lotería y muchas veces lo consiguen cuando sólo son jóvenes de espíritu."
Al igual que en nuestro país trabajar en video es el soporte alternativo para que las nuevas generaciones logren ponerse detrás de cámara, con la esperanza de ampliarlo a 35 mm.
A pesar de las ganas, la productividad cinematográfica en Bolivia sigue siendo muy baja. "Hace tres años se estrenaron cuatro largometrajes; el año último uno y para 1999 están anunciados otros dos."
Melodrama y bolero
Muy latinoamericana. Así define Agazzi a El día en que murió el silencio, una película que recupera las claves del melodrama y del bolero, a través de una historia ambientada en los años 40 y 50, en una población semiurbana a la que arriba un aventurero para instalar la primera radio local y cuya presencia acabará trastornando la vida de todos.
El film fue el único latinoamericano en presentarse en el Festival de Cine de Tokio.
"La presencia del argentino Darío Grandinetti y del colombiano Gustavo Angarita le da a la película un tono localista, con un lenguaje que tiene como referencia a cualquier lugar de América latina."
Trabajar con Darío Grandinetti resultó ser un gran placer para el director. " Es uno de los actores más conocidos de la Argentina, sus películas han recorrido diversos países de América latina, además es uno de los protagonistas de Darse cuenta (1984) , de Alejandro Doriauna película que me marcó muchísimo."
Ya está trabajando en un viejo proyecto. "Es un policial que espero co-producir con la Argentina."
Hasta el martes 9, el cine boliviano estará presente en la sala Lugones del Teatro San Martín.






