Como los perros, los gatos también extrañan a sus dueños y creen que son sus "padres"

Crédito: Shutterstock
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9 de diciembre de 2019  • 11:32

Los gatos tienen mala fama. A diferencia de los perros, se los percibe como distantes, vagos e independientes, y algunos científicos incluso los han caracterizado como "inescrutables".

Sin embargo, un estudio sobre la forma en que los gatos domésticos responden a la ausencia de sus dueños sugiere que sus sentimientos se han subestimado, y que ellos tienen un corazón igual de sensible que el de su clásico antagonista, el Canis familiaris. Los hallazgos fueron reportados por la revista Current Biology y reseñados por el sitio de divulgación Science Daily

Los gatos, como los perros y los chicos

El estudio sostiene que los gatos domésticos, al igual que los niños y los perros, forman vínculos de seguridad e inseguridad con sus cuidadores humanos. Así, la capacidad de unión entre especies debe explicarse por rasgos que no son específicos de los caninos, como siempre se creyó, revelaron los investigadores.

"Al igual que los perros, los gatos muestran flexibilidad social con respecto a sus apegos con los humanos", dijo Kristyn Vitale de la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos. "La mayoría de los gatos están unidos de forma segura a su dueño y lo usan como fuente de seguridad en un entorno novedoso", afirmó.

El trabajo, titulado "Lazos de unión entre gatos domésticos y humanos", comparó la actitud de un gato con la de un perro y hasta la de un bebé, en situaciones similares.

Para estudiar el comportamiento del apego humano, suele observarse la respuesta de un bebé tras el reencuentro con sus padres o cuidador, después de una breve ausencia, en un entorno nuevo. Cuando un cuidador regresa, los bebés seguros vuelven rápidamente al juego relajado, mientras que las personas inseguras se involucran en un comportamiento excesivo de apego o evitación.

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Los investigadores contaban con ensayos similares realizadas con primates y perros, entonces decidieron realizar la misma prueba, pero con gatos. Durante la prueba, los gatos pasaron, cada uno por separado, dos minutos en una habitación nueva con su cuidador, seguido de dos minutos solo. Luego, tuvieron un reencuentro de dos minutos. Las respuestas de los gatos al volver a ver a sus dueños se clasificaron en estilos de apego.

"Los resultados muestran que los gatos se unen de una manera sorprendentemente similar a los bebés", afirmaron los investigadores, y brindaron un dato concreto: el 65% de los bebés están unidos de forma segura con su cuidador. Igual que los gatos: un porcentaje similar de los gatos y los gatitos se unen de forma segura a su cuidador.

Los investigadores ahora están explorando la importancia de este trabajo en relación con los miles de gatitos y gatos que terminan en refugios de animales. "Actualmente estamos analizando varios aspectos del comportamiento de apego de los gatos, incluido si la socialización y el fomento de oportunidades afectan la seguridad del apego en los gatos de refugio", concluyó Vitale.

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