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Buenos Aires

Confitería del Gas. Los objetos que el tiempo dejó

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27 de diciembre de 2019  • 17:55

Su nombre figura entre las confiterías clásicas porteñas, como la del Molino, la del Águila o la París. Surgió en 1850 como Confitería del León, en la acera de San Miguel (actual Bartolomé Mitre y Suipacha), fundada por la Francisco Roverano, inmigrante genovés que llegó a mediados del siglo XIX con cinco de sus hijos: Pedro, Catalina, Pascual, Blanca y Ángel. En Buenos Aires nació el sexto, Vicente.

Antiguo salón de la Confitería del Gas.
Antiguo salón de la Confitería del Gas. Fuente: Archivo

Hacia 1870 ya llevaba el nombre de Confitería del Gas y se había mudado a Rivadavia y Suipacha, muy cerca de la Compañía Primitiva de Gas que empezaba a iluminar Buenos Aires. Por esos años la firma quedó a cargo de los hermanos Pascual y Ángel -los mismos que dieron vida al pasaje Roverano junto al Cabildo, en 1878- y acuñó el nombre y el logo de "Roverano Hermanos", con las iniciales RH entrelazadas que resultaron una marca registrada muchas décadas después.

Antiguo menú de la Confitería del Gas de 1881.
Antiguo menú de la Confitería del Gas de 1881. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Antes de 1900, la confitería se había mudado a la esquina de Rivadavia y Esmeralda, donde permaneció hasta que cerró en 1960, en un edificio del ingeniero y arquitecto José Canale que se caracterizaba por las catorce farolas redondas que lucía en su frente. Los Roverano dejaron el negocio en manos de sus primos Capurro y Marini (hijos de Catalina y Blanca Roverano), y, en 1901, Juan y Ángel Marini quedaron como únicos sucesores.

Aviso de la Confitería del Gas publicado en 1903 en Caras y Caretas, durante la etapa en que los hermanos Marini eran sucesores propietarios.
Aviso de la Confitería del Gas publicado en 1903 en Caras y Caretas, durante la etapa en que los hermanos Marini eran sucesores propietarios. Fuente: Lugares

La confitería ya tenía su fama, como se desprende de la sentencia de la Cámara Federal de 1904, en la que los Marini entablan juicio por usurpación de nombre contra Nicolasa García, que había inaugurado la "2da Confitería del Gas" en Venezuela esquina Entre Ríos, por lo que fue condenada a pagar 260 pesos de multa y seis meses y medio de arresto.

Publicación italiana donde hablan de Pedro Nani y su hijo Miguel, al frente de la Confitería del Gas.
Publicación italiana donde hablan de Pedro Nani y su hijo Miguel, al frente de la Confitería del Gas. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

En 1909, los Marini vendieron la Confitería del Gas a otro genovés, Pedro Nani, dando comienzo a una nueva etapa. Nani (1863-1935) había tenido la confitería La Legal en Cuyo 1801 (actual esquina de Sarmiento y Callao).

La confitería La Legal, en la esquina de Sarmiento y Callao, era propiedad de Pedro Nani antes de que adquiriera la Confitería del Gas.
La confitería La Legal, en la esquina de Sarmiento y Callao, era propiedad de Pedro Nani antes de que adquiriera la Confitería del Gas. Fuente: Lugares

De su mano, el establecimiento consolidó su fama. Elaboraba licores, oportos, cognac, caramelos, dulces, además de masas y tortas.

La marca con las iniciales R y H (Roverano Hermanos) entrelazadas perduró varias décadas, aún mucho después de que los Roverano vendieron la confitería.
La marca con las iniciales R y H (Roverano Hermanos) entrelazadas perduró varias décadas, aún mucho después de que los Roverano vendieron la confitería. Fuente: Lugares

Eran importadores directos, reconocidos por sus Jamones de York, queso Chester y la fruta cristalizada de Clermont Ferrand, entre otras exquisiteces. La vajilla era de Limoges, la cristalería Baccarat y los cubiertos de Christofle.

Hasta las cucharitas tiene grabado "Confitería del Gas".
Hasta las cucharitas tiene grabado "Confitería del Gas". Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Las fichas utilizadas por los mozos en la Confitería del Gas.
Las fichas utilizadas por los mozos en la Confitería del Gas. Fuente: Archivo

La Confitería del Gas. Objetos conservados por Luis Álvarez Nani.
La Confitería del Gas. Objetos conservados por Luis Álvarez Nani. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Entre sus habitués estaban Susana Torres de Castex, Leonardo y Martín Pereyra Iraola, y hasta José C. Paz, quien alentó desde sus inicios a Francisco Roverano.

Miguel, Julio, Elena y María Rosa Nani: los herederos de la Confitería del Gas. A la derecha de María Rosa, Luis María Álvarez (el papá de Luis César Álvarez Nani).
Miguel, Julio, Elena y María Rosa Nani: los herederos de la Confitería del Gas. A la derecha de María Rosa, Luis María Álvarez (el papá de Luis César Álvarez Nani). Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

En 1937, los sucesores de Pedro Nani - Miguel, Elena, María Rosa y Julio- contrataron al arquitecto Roberto J. Cardini para modernizar la esquina. En 1952 murió Miguel Nani, que llegó a ser presidente de la cámara gremial de confiterías. Julio Nani continuó como cara visible. Las hermanas, Elena y María Rosa, trabajaban a la sombra de sus hermanos varones hasta que el 30 de diciembre de 1960, mientras el bar automático ganaba posiciones ante el tradicional salón de té, la Confitería del Gas cerró sus puertas. El edificio fue demolido en 1964.

La Confitería del Gas, hacia 1961 cuando recién había cerrado sus puertas. Después de la remodelación de 1937 su frente quedó planchado y perdió las farolas. Fue demolida en 1964.
La Confitería del Gas, hacia 1961 cuando recién había cerrado sus puertas. Después de la remodelación de 1937 su frente quedó planchado y perdió las farolas. Fue demolida en 1964. Fuente: LA NACION

Luis Álvarez Nani, único descendiente vivo de los Nani, muestra una botella de la confitería de su abuelo.
Luis Álvarez Nani, único descendiente vivo de los Nani, muestra una botella de la confitería de su abuelo. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

María Rosa, la más joven de las Nani heredó botellas, etiquetas, menús, frascos, vajilla, bandejas, y hasta remitos y facturas. Su hijo Luis César Álvarez Nani es el único descendiente y conserva buena parte de ese tesoro. Abrió la página de Facebook de la Confitería del Gas, conserva los objetos patrimoniales de valor histórico y decidió vender el resto (moldecitos, chapitas, cubiertos y demás) por internet. "Mejor que lo tenga alguien que lo aprecie, antes de que termine todo en la basura", dice este callado custodio de parte de la memoria porteña. Despliega los objetos que le quedan y abre con cuidado un frasco de caramelos. Están intactos. "Pero son solo para la foto", ríe.

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