Coronavirus: ¿por qué en Japón siempre estuvo de moda usar tapabocas?

Las mascarillas en Japón se usan desde hace más de un siglo. Pasaron de ser una prenda de necesidad sanitaria a convertirse en un accesorio
Las mascarillas en Japón se usan desde hace más de un siglo. Pasaron de ser una prenda de necesidad sanitaria a convertirse en un accesorio
El Comercio (Perú)
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6 de julio de 2020  • 17:28

El barbijo se ha vuelto el accesorio indispensable para volver a la "nueva normalidad" tras el levantamiento de la cuarentena por el nuevo coronavirus en varios rincones del mundo. Sin embargo, en países asiáticos como Japón esta prenda lleva años siendo parte del día a día de jóvenes y adultos.

Todo empezó por un afán de cuidar a los otros, años después terminó por volverse una prenda de moda, la cual incluso puede llegar a afinar los rasgos de su portador según el diseño que se escoja. Se sabe que el uso de mascarillas se popularizó en Japón en 1918 tras la pandemia de gripe española. Esta desgracia sanitaria fue el inicio de todo, luego con la aparición del SARS y el MERS, durante este siglo, los barbijos se volvieron aún más requeridas en este país.

La cultura japonesa se caracteriza por tener una gran preocupación por "el otro" y por lo tanto por la sociedad. Es así que cuando una persona se enferma, automáticamente se siente obligada a portar un barbijo para no contagiar su enfermedad a los demás. Igualmente sucede con quienes sufren de alergia al polen en primavera o aquellos que saben de un foco infeccioso y no quieren contagiarse.

De ser una necesidad para estar seguros como individuos y como comunidad, el barbijo pasó a volverse un implemento de moda. Es decir, se convirtió en una prenda de vestir que se adaptó a a necesidades y usos distintos, según sus usuarios.

Principalmente el gusto por el uso de barbijos en Japón radica en la belleza estética que algunas personas buscan. Para los japoneses los rasgos finos, los rostros pequeños y los ojos prominentes son sumamente atractivos. Y en este caso, el uso de una mascarilla puede resaltar los ojos de su portador.

Los productores de mascarillas se dieron cuenta de este uso y decidieron ampliar la gama de opciones. A lo largo de los años se han fabricado mascarillas con diseños especiales para hacer el rostro más pequeño, con materiales y colores que expresen el carácter del usuario, entre otros. Todas sirven para fines sanitarios, que es proteger al usuario y a su entorno, pero al mismo tiempo son consideradas atractivas por los consumidores.

Desde la época de la gripe española, en 1918, las mascarillas se volvieron sumamente populares en Japón. Hoy con el auge del nuevo coronavirus se vuelven nuevamente necesarias (Foto: EFE)
Desde la época de la gripe española, en 1918, las mascarillas se volvieron sumamente populares en Japón. Hoy con el auge del nuevo coronavirus se vuelven nuevamente necesarias (Foto: EFE)

De diseños y perfumes

A esta variedad se añadieron otros barbijos: las perfumados. Estas además de tener un diseño atractivo (o no), prometen que el usuario gozará de una grata experiencia al usarla debido al olor con el que se han impregnado. Incluso un comercial de este tipo de mascarilla sugiere que puede usarse para evitar sufrir por los malos olores en el transporte público. Hoy se pueden comprar mascarillas perfumadas con olor a caramelos mentolados Frisk e incluso algunas que prometen "hacer sentir fresco tu rostro" gracias a una loción que viene incorporada.

Otros fines prácticos del uso de barbijos en Japón es la protección de la identidad, similar al uso de gafas oscuras. Pero este punto tiene varias aristas, ya que puede favorecer a una estrella del J-POP para tener una "vida tranquila" y al mismo tiempo a un delincuente para robar un negocio. Incluso los ladrones son popularmente recreados usando lentes de sol y mascarillas en los simulacros de robo que se realizan en algunos negocios japoneses.

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