Cortar con el pasado: recetas para no volver a cometer los errores de siempre

Cuando el pasado no termina de pasar, el futuro no termina de venir
Cuando el pasado no termina de pasar, el futuro no termina de venir
Bernardo Stamateas
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30 de julio de 2020  • 13:37

Todos los seres humanos solemos tener conductas repetitivas. Todos tropezamos con la misma piedra. Algunos pierden el trabajo reiteradamente; otros repiten el mismo modelo de pareja una y otra vez; y otros reproducen conductas que lastiman a otros, derivadas de su carácter, como pelear constantemente. Dichas repeticiones del presente, por lo general, son temas de nuestro pasado que no hemos terminado de cerrar.

Te invito a analizarlo mediante un ejemplo. En una casa, que tiene varios pisos, en uno de ellos, hay una rajadura. Le coloco enduido y pinto la pared. Pero, al pasar los meses, vuelve a aparecer la rajadura. ¿Por qué? Porque esta proviene de otro nivel (en este caso, el sótano) y su origen es la humedad. Es decir, viene de la raíz. Ese sótano representa mi pasado que incluye un recuerdo triste o traumático, lo cual provoca que este se repita en mi presente.

Existe una fuerza compulsiva que hace que se repitan las mismas situaciones. Uno cree que su problema pertenece al presente, pero en realidad tiene su origen en el pasado. Supongamos que siempre elijo parejas que me ignoran, son incapaces de amarme y terminan abandonándome. Tal vez creo que el problema son las malas elecciones que realizo, pero en el fondo hay una herida generada por el recuerdo, o el trauma, de haber tenido un papá que nunca me consideró y una mamá que me descalificaba. Es decir, padres para los cuales yo era invisible. Entonces repito, en un intento fallido por elaborar esa herida del pasado que nunca acaba de curarse.

Cuando el pasado no termina de pasar, el futuro no termina de venir.

En el ciclo de la repetición, repetimos y repetimos; luego dejamos de repetir para comenzar, una vez más, con las repeticiones. Estas acciones son iguales, pero a la vez distintas. Es un pasado que vuelve y hace que me dirija siempre al mismo sitio. Se trata de una fuerza que intenta resolver un hecho doloroso o traumático. Es decir, lo olvidado sale a la superficie como acción. Lo que se repite es algo del pasado. Un pasado que no termina de pasar y un futuro que no termina de venir. Cuanto más me resista a ir al sótano, más repetiré. En lugar de recordar, repetiré la conducta.

¿Cómo cortar con el pasado?

  • Logrando frenar la repetición. A la repetición de conductas que, por ejemplo, hace que alguien discuta con todo el mundo o que alguien elija siempre el mismo tipo de pareja, se le debe poner un "stop". Un stop es dejar de echarles la culpa a los demás; ya no pensar que es el otro el que me genera un malestar. Cuando uno deja de creer que el problema son los demás, es cuando consigue hacer introspección y comienza a mirarse para encontrar sus errores ocultos. No somos responsables por aquellas personas que nos hirieron en el pasado; pero lo somos de aquello que hacemos con nuestra vida en el presente.
  • Una vez que identifico ese recuerdo que me lastima, puedo verlo, tomar distancia y elaborarlo o resignificarlo. Ahora entiendo que puedo darle una nueva significación. Y, libre de mi pasado, soy capaz de disfrutar un presente mejor y un futuro magnífico. Hacer consciente una herida se conoce como reelaborarla o darle un nuevo significado. De allí que la introspección sea tan importante. El simple hecho de mirar hacia adentro me permite, primero, ver ese sótano para poder separarme de este; y luego, tomar conciencia para no volver a comenzar el circuito de la repetición.

Alguien dijo: "Si no sanamos el pasado, estamos condenados a repetirlo".

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