Covid y ascensores: soluciones de avanzada para un reto que parecía imposible
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Que el de la covid-19 es uno de los virus más contagiosos que a la humanidad le ha tocado combatir ya lo leímos cientos de veces, así como que este patógeno puede permanecer en las superficies durante mucho tiempo; que se contagia por las micropartículas que se despiden al toser -e incluso al respirar- que pueden quedar flotando en el aire hasta tres horas; que las medidas para evitar la transmisión son lavarse las manos, mantener entre las personas una distancia de dos metros, permanecer al aire libre, usar barbijo.
Con excepción de la última, ninguna de estas recomendaciones puede practicarse en un ascensor estándar y reglamentario. Tampoco alcanza con sacar el ascensor de circulación cada 15 minutos para desinfectarlo, un poco por los cuestiones de tráfico, pero además porque eso no evitaría el contagio de persona a persona al momento de compartir un viaje.
Un problema en ascenso
"Don’t Breathe on Me" ("No me respires encima") se tituló el estudio con el que la Universidad Cornell de Nueva York buscó comprender cuáles son las consecuencias infecciosas a las que se expone alguien que se mete dentro de una cabina de ascensor típica. Y los resultados del informe fueron contundentes.

El aliento de una persona dentro del ascensor y por el solo efecto de la respiración puede llegar tranquilamente a 1,5 o más metros desde su boca o nariz hasta otros pasajeros o diferentes superficies. Y si a eso se le agrega el resultado de la ventilación forzada reglamentaria, se generan además turbulencias que no solo aumentan esas distancias, sino que distribuyen las partículas infecciosas por toda la cabina.
Pero las soluciones que hasta ahora se han propuesto no terminan de satisfacer las necesidades actuales y mucho menos las que están por venir. De ahí que cuando la actividad económica se retome al cien por ciento esta dificultad podría representar un importante cuello de botella: es impensable imaginar que unos ascensores diseñados para 20 pasajeros estén de pronto llevando a solo 4 personas por viaje.
"Nos preocupa el hecho de que no hay verdadera conciencia de la gravedad de la situación", señala el presidente de Ascensores Servas, José Aizpun. "Todas las recomendaciones indican que las personas tienen que guardar dos metros de distancia, que hay que evitar recintos cerrados, que no hay que tocar superficies. Y hasta hace poco las únicas soluciones en ascensores eran viajar de a un pasajero por viaje, o que vayan entre dos y cuatro pasajeros en una cabina diseñada para 20".
Si es que no quieren aglomeraciones en sus entradas, entonces oficinas, bancos, shoppings, estacionamientos, fábricas y hoteles van a empezar a requerir de otro tipo de respuesta.
Una solución de verdad completa
Hace 45 años que Ascensores Servas es pionera en el rubro, y fue haciendo uso de esa experiencia que su departamento de ingeniería arribó a una serie de soluciones para el problema de uso de ascensores. ¿De qué se trata? De cuatro vías complementarias y simultáneas de ataque y prevención.

La primera consiste en un sistema de rayos ultravioletas de alta potencia que desinfectan la cabina en 30 segundos, una maniobra que se repite cada 15 minutos y es dirigida de forma automática por una computadora que interactúa con el tablero de comando y que, entre otras cosas, es capaz de captar cuando el ascensor se encuentra sin demanda, sin pasajeros y con la puerta cerrada.
La segunda es la "aireación forzada por pared individual de aire", un proceso que permite generar un flujo vertical de arriba hacia abajo de aire limpio o filtrado. ¿Qué logra ese aire? Evita que el aliento y las partículas infecciosas de un pasajero lleguen a otro, y puede aislar a las personas entre sí a través de una "pared" virtual de aire a alta velocidad que las envuelve.
La tercera tiene que ver con botones de accionamiento sin contacto, esto es: botones que no necesitan presionarse porque se accionan con la sola proximidad, ya que detectan el sentido del movimiento.

La cuarta es la alta renovación de aire, el sistema de aireación presenta diferentes velocidades de aire para lograr el efecto de pared de aire con el menor consumo eléctrico, pero el conjunto determina una alta renovación de aire completa de cabina en 6 y hasta 10 segundos, logrando seguridad y confort simultáneamente.
Hablamos, claro, de dispositivos cuyas aplicaciones no se reducen a los ascensores sino que ómnibus, trenes y cajeros -todos lugares críticos- también pueden llegar beneficiarse de estas tecnologías tanto durante este período de pandemia como en la futura "pospandemia", cuyo alcance y magnitud todavía desconocemos.
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