¿Cuál es el mejor momento para reservar un vuelo y gastar las millas?
Según un informe elaborado por un sitio web especializado en viajes, existen un par de periodos de tiempo ideales para encontrar un buen precio, pagando en efectivo
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Acceder a un buen precio para un pasaje de avión, en un mercado aéreo signado por constantes variaciones en el valor de los vuelos y frecuentes ajustes, encontrar el precio justo e ideal para un viaje puede ser una tarea casi imposible y con un alto costo en el presupuesto. Por eso, conocer cuál es el mejor momento para reservar el pasaje y gastar las millas, puede llegar a evitar gastos excesivos y sobreprecios, aunque, según un informe, hay varios aspectos que se deben tener en cuenta.
Algunos de los análisis más recientes coinciden en que las tarifas de los vuelos responden a una misma dinámica que se forma en base a dos características que determinan el valor final: la demanda proyectada y la estrategia comercial de cada compañía. No obstante, comprar mucho tiempo antes o esperar de más puede resultar igual de costoso. La clave está en identificar ventanas de oportunidad que varían según si se trata de vuelos nacionales o internacionales y si el pasaje se abona en efectivo o con “programas de fidelización”.

Esto refleja el análisis publicado por el sitio especializado en viajes Going.com, en donde resalta que cuando el pasaje se paga en efectivo las recomendaciones son relativamente claras: para vuelos nacionales, el mejor momento suele ubicarse entre uno y tres meses antes de la fecha de salida. Y en el caso de los viajes internacionales, la ventana se amplía y va de dos a ocho meses de anticipación. En períodos de alta demanda —como el verano o las vacaciones escolares—, conviene incluso sumar algunas semanas más a ese margen.
Sin embargo, el escenario cambia cuando entran en juego los puntos o las millas acumuladas. Allí, el comportamiento de las aerolíneas responde a otra lógica y los plazos tradicionales dejan de ser una guía confiable. Según detalla el informe de Going, las mejores oportunidades de canje se concentran en dos momentos muy específicos: cuando las compañías liberan sus itinerarios, con 10 o 11 meses de anticipación, y en las semanas finales previas a la salida de un vuelo.

No obstante, entre esos dos puntos se genera un período poco favorable para quienes buscan utilizar millas. “El lapso en que las tarifas en efectivo suelen ser más baratas puede ser, de hecho, el peor momento para encontrar buenos canjes”, señala el mencionado informe. De entrada, las aerolíneas ofrecen un número limitado de asientos para canjear por millas a valores relativamente bajos —especialmente en clase ejecutiva—, que van desapareciendo a medida que la demanda se consolida. Más cerca de la fecha de partida, cuando las compañías estiman cuántos asientos quedarán sin vender, aparece una segunda tanda de disponibilidad para canjes.
Como consecuencia de este tire y afloje, esperar a que bajen los precios en efectivo para usar millas puede ser contradproducente. Según Going, el espacio disponible para premios tiende a agotarse justamente durante los meses en los que los pasajes pagos resultan más accesibles. Por eso es que la estrategia de “guardar puntos para más adelante” perdió parte de su atractivo.

Es más, según muestra Going, el valor de los puntos viene “disminuyendo lentamente” en el último tiempo y 2026 aparece como un año clave para utilizarlos. “Esperar el canje perfecto ya no es estratégico; es arriesgado”, advierten. “Cuanto más tiempo se acumulen millas, mayor es la probabilidad de enfrentar una devaluación silenciosa que reduzca su poder de compra”, esgrime el informe.
Pese a ello, Going recomienda prestar atención a las rutas de larga distancia hacia Asia, donde el valor por milla sigue siendo relativamente alto, para poder maximizar el rendimiento de los puntos. En especial, se destacan los vuelos en clase económica a Australia y Nueva Zelanda, que continúan ofreciendo una relación costo-beneficio favorable en términos de canje.
Un dato no menor es que las tarifas aéreas actuales son, en términos reales, considerablemente más bajas que hace una o dos décadas. Junio de 2025 fue el segundo mes más barato registrado para volar, ajustado por inflación, y las proyecciones indican que 2026 podría sostener esa tendencia.
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