El sabor del café varía según la cafetera y la forma en que fue preparado, por eso es tan importante conocer las distintas opciones que ofrece el mercado. Aquí, tipos de cafeteras
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El sabor del café varía según el tipo de cafetera con el que fue preparado, pero también la dosificación, la molienda, la calidad del agua y su temperatura son muy importantes. La cantidad de café por dosis varía entre 5 y 7 gramos (una cantidad inferior da un café muy aguado y una cantidad superior no aporta calidad). La molienda debe hacerse en pequeñas cantidades ya que una vez molido pierde rápidamente su aroma y no debe ser muy fino (porque no permitiría pasar el agua a través de él) ni muy grueso (ya que pasaría rápidamente y no se impregnaría del aroma, sabor y color). La temperatura del agua debe estar entre 90 y 95º C, y su calidad es fundamental ya que cualquier sabor extraño tiene una influencia en el resultado final. Aquí, las seis cafeteras más habituales del mercado.
<b>Italiana</b>
También se la llama cafetera de presión, es de aluminio y posee dos cuerpos que se enroscan en la parte central. En el depósito de abajo se coloca el agua, el cual tiene una especie de platito que va encima donde se coloca el café, se pone sobre el fuego y al calentarse el agua, sube pasando a través del café y se deposita en la parte superior. Son las más comunes en los hogares por ser muy resistentes, sencillas, económicas, fáciles de usar y de lavar. Apenas se termina de preparar el café hay que retirarla del fuego ya que la parte inferior queda sin agua y no se debe abrir la tapa durante la preparación porque salpica.
<b>Express</b>
Es la más sofisticada de todas y con ella se prepara el café que se toma en las cafeterías y restaurantes. La inventaron en Italia en 1903 y es uno de los métodos de preparación más desarrollados en nuestro país, lo importante en estas cafeteras es la presión, a mejor presión, mejor café. Pueden ser manuales o automáticas: las manuales permiten regular la cantidad de agua que se desea echar al café y las automáticas la regulan ellas mismas. Consiste en calentar el agua que se encuentra en el depósito y por la presión hacerla pasar a través de un filtro en donde se encuentra un café finamente molido para luego salir por la boquilla.
<b>Con cápsulas </b>
Las cápsulas individuales revolucionaron la forma de hacer café en casa, haciendo más sencilla esa tarea y más limpia, pero sobre todo aportaron calidad a la infusión. De diseño minimalista, perfectas para la decoración más exigente, pronto se alzaron con el título del mejor electrodoméstico pequeño que se puede regalar, son muy fáciles de usar y tienen la capacidad de calentar el agua con cierta rapidez. Además, las cápsulas que usan suelen llevar un café molido de altísima calidad con la ventaja de que al funcionar con pastillas individuales es mejor el mantenimiento del café. Otra ventaja es que hay cápsulas de leche o té.
<b>De filtro o goteo</b>
También se la llama cafetera eléctrica y cuenta con un depósito en donde se coloca el agua y cuando se calienta, sube y pasa a través del café que se encuentra en un filtro y cae por la gravedad hacia una jarra que está apoyada en una pequeña placa metálica, la cuál mantiene caliente el café. Los filtros pueden ser descartables de papel o de tela y es muy fácil de usar, se puede dosificar la cantidad de café y una vez encendida nos podemos desentender de ella. Si la jarra está completa mantiene el café caliente y se puede consumir en cualquier momento. Ideal para preparar varias tazas de café light o a la americana.
<b>De émbolo</b>
El cuerpo principal de esta cafetera, también llamada francesa, es un cilindro de cristal grueso en donde se coloca el café molido, se agrega agua caliente, se remueve y se deja reposar unos cinco minutos. Luego se baja el pistón hasta el final del recorrido y el café está listo para servir. Se elabora un café limpio y muy suave, es fácil de usar, de preparar y de lavar, pero el café se enfría rápido. Ideal para los que prefieren prepararse el café en el momento, ya que viene en varios tamaños que permiten hacer desde una taza hasta doce.
<b>Café turco</b>
Es uno de los sistemas más antiguos que existen. Se prepara en el ibrik (recipiente de cobre) al cual se le coloca una cucharada colmada de café y se agregan una o dos tazas de agua. El café que se usa debe ser muy fino, casi en polvo, algunos le agregan una cucharada de azúcar. Luego se pone el recipiente sobre el fuego hasta que comienza a hervir, momento en que se retira, se deja descansar dos minutos y se repite la operación unas tres veces, se puede agregar un chorrito de agua fría para ayudar a que el café vaya al fondo. Por último, se coloca en la taza y se deja reposar unos minutos para que la borra se asiente.
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