
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.

En redes sociales, gran cantidad de usuarios comenzaron a hablar de la falta de suplementos de vitamina D en farmacias de Argentina. Su consumo podría haber aumentado en el último tiempo debido a una deficiencia de este valor, el cual puede ser consecuencia de la falta de exposición al sol, común en los meses de invierno, como así también una mala alimentación. Pero ¿por qué es tan importante para nuestro organismo?
Aunque se la denomina vitamina, actúa de manera similar a una hormona y participa en diferentes procesos biológicos. Una de sus funciones está relacionada con el calcio, el fósforo y la salud ósea, ya que ayuda al organismo a absorber estos nutrientes y ayuda a mantener una mineralización adecuada de los huesos.
“La vitamina D (calciferol) es uno de los reguladores más importantes de la homeostasis del calcio y del fósforo. También desempeña varias funciones en la diferenciación celular y en la secreción y metabolismo de las hormonas, como la hormona paratiroidea y la insulina. Se sintetiza por acción de la luz solar en la piel de la mayor parte de los animales y los seres humanos y también es posible obtenerla a través de la alimentación”, explicó la licenciada Mariela Abaurre, investigadora de la Universidad Maza.

Cuando existe una deficiencia importante y sostenida, pueden aparecer consecuencias relacionadas con la salud de los huesos y los músculos. En los niños, una carencia grave puede provocar raquitismo, mientras que en adultos puede favorecer problemas como la osteomalacia.
La cantidad de vitamina D que una persona produce a partir del sol depende de múltiples variables. Entre ellas se encuentran la estación del año, la latitud, el horario de exposición, la edad, la pigmentación de la piel, la cantidad de superficie corporal expuesta y los hábitos cotidianos.
Durante los meses de invierno, varias de esas condiciones cambian al mismo tiempo. Las personas suelen pasar menos horas al aire libre y, cuando salen, utilizan abrigos que dejan poca piel expuesta. A esto se suma que la intensidad de la radiación UVB varía según la época del año y el lugar geográfico. Por eso, vivir en un país con una gran cantidad de días soleados no garantiza automáticamente niveles adecuados durante todo el año.

La problemática también fue estudiada en la Argentina por una investigación de la Universidad Maza que reportó una prevalencia promedio de deficiencia de vitamina D del 43,3% en la población analizada.
Si bien la exposición al sol es la principal fuente de vitamina D, ciertos alimentos pueden ayudar a mantener niveles adecuados en el organismo. De acuerdo con la información brindada por Mayo Clinic, entre los principales alimentos ricos en esta vitamina se encuentran:


