De Jane Fonda al crossfit: cómo cambiamos nuestra manera de entrenar en los últimos 40 años

Silvina Vitale
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2 de mayo de 2019  • 19:15

Aunque los grupos musculares que se trabajan siguen siendo los mismos, la forma de entrenar cambió sustancialmente en las últimas cuatro décadas. Esta evolución trajo mejores resultados para los atletas gracias a un mayor conocimiento fisiológico y a los avances tecnológicos.

¿Cómo se entrenaba antes? La imagen de Jane Fonda o de la local María Amuchástegui repitiendo series de un ejercicio que llegaba por televisión a los hogares retrata un poco cómo era entrenar en las décadas de los 70 y los 80.

"En esa época ir al gimnasio era hacer la típica clase de aerobaile o localizada en la que se trabajaban glúteos, piernas y abdominales, con música de fondo. Era mucho más monótono, más estático, la persona era más pasiva, se ponía un instructor adelante a hacer un ejercicio y todos lo copiaban", cuenta Jorge Dolarea, personal trainer.

"Después se dieron cuenta de que un tipo de entrenamiento tan estático no proporcionaba grandes resultados, sino que lo que permitía quemar grasas, activar el metabolismo e incentivar a las personas era una rutina variada", aclara. Por eso, en los Estados Unidos y Europa hace unos 30 años se empezó a hablar del entrenamiento por intervalos, lo que se conoce bajo la denominación de funcional o crossfit. Estas rutinas, además de resultar más efectivas suman adeptos porque resultan más entretenidas. La variación hace la actividad más amena, además de hacer trabajar más a los músculos y lo aeróbico.

"Se hace una entrada en calor y luego se arman estaciones de trabajo en las que el atleta va rotando. En una se trabaja pecho, en otra brazos, en otra espalda, en otra hombros, en otra trabajo aeróbico y en otra abdominales, en otra glúteos y en otra piernas. Se rota cada 3 a 5 minutos", explica. Este tipo de entrenamiento es el más popular por estos días ya sea en gimnasios o al aire libre.

Una diferencia esencial entre la forma de entrenar de antes y la de ahora es que en la actualidad al tratarse de intervalos, se potencia y se acelera el metabolismo, se trabajan los mismos grupos musculares pero hay una mayor actividad cardiorrespiratoria. "Cuanto más te muevas, más levantes del piso y te acuestes, cuánto más entrenamiento de tipo militar hagas, mejor. En lugar de quemar entre 300 y 400 calorías por hora como pasaba en las clases de los 70 y 80, en estas clases se queman entre 600 a 700 calorías. El resultado es otro", dice Dolarea.

Correr más y mejor

La evolución en la forma de entrenar también alcanzó al running, una de las actividades deportivas con más fans en todo el mundo. ¿Cómo era correr antes? "En las décadas de los 40 y los 50 había mucho desconocimiento fisiológico, se trataba de probar a ver qué daba resultado sin un soporte científico que avalara el entrenamiento. Por ejemplo, en esa época se creía que a los corredores les hacía mal tomar agua durante una carrera, un gran error. A tal punto que a Osvaldo Suárez, reconocido atleta argentino de largas distancias, le aconsejaron que no tomara agua durante una maratón en la que iba en segundo lugar y no llegó a completar la carrera", cuenta Jorge Basiricó, sport manager para Ñandú, responsable de los atletas de elite de los 21k y 42k de Buenos Aires. "Hoy los entrenadores cuentan con herramientas para controlar al atleta fisiológicamente, ayudados por la tecnología que alcanza a todo lo que tiene que ver con suplementación, calzado, indumentaria", añade.

"Anteriormente todo era más rústico, desde la tecnología del calzado hasta la ropa. Los maratonistas encargaban el calzado a una persona y era una especie de alpargata de cuero con suela de crepe, sin ningún tipo de amortiguación y sostén, lo que afectaba notablemente el rendimiento. En cuanto a la indumentaria, se usaba una camiseta y un short de algodón que absorbían la transpiración, no existía el Dri-fit que expulsa el sudor y mantiene el cuerpo seco", señala Basiricó.

Hoy desde el punto de vista fisiológico se tienen en cuenta los aspectos que hacen al funcionamiento del organismo del atleta mientras corre. "Por ejemplo, hay bebidas isotónicas, y geles de carbohidratos que hacen que los minerales que se pierden se recuperen en gran parte", explica.

Otro gran avance actual es el estudio del rendimiento del atleta por áreas funcionales. "Hoy se trabajan cuatro áreas: regenerativo, subaeróbico, superaeróbico y VO2, cada una tiene un tiempo de duración para que el atleta no se pase, para que no entrene demás y se genere un daño biológico que significa romper mitocondrias en el núcleo de la célula", dice Basiricó.

  • Regenerativo es la de preparación del cuerpo pre y post entrenamiento
  • Subaeróbico es lo que se conoce como hacer fondo, correr a velocidad confortable
  • Superaeróbico: de intensidades medias, es velocidad crucero, que el atleta debe mantener durante una carrera de 21k o 42k
  • VO2: consumo de oxígeno alto para entrenamientos que requieren más velocidad.

Además, hoy por hoy, la tecnología presente en los gimnasios a los que acuden algunos corredores permite controlar distintos aspectos fisiológicos desde el ritmo cardíaco, la cantidad de calorías quemadas y ayuda a hacer un seguimiento del entrenamiento del atleta de forma integral.

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