De Weimar al III Reich
Fotografía alemana moderna, en el Teatro San Martín
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Un notable panorama de la fotografía producida en los años de la República de Weimar (1918-1933) se exhibe hasta el 31 de este mes en la Fotogalería del Teatro San Martín. Se trata de una muestra antológica que, a la vez que recorre las distintas tendencias de la fotografía surgidas en ese período -con sus artistas más representativos y sus profundas revoluciones en el campo de la imagen- ofrece, como trasfondo, un retrato de la Alemania posterior al reinado de Guillermo II y anterior al régimen nazi, signado por las contradicciones políticas, sociales y económicas que, en buena medida, eran el resultado de la industrialización y de la acelerada innovación tecnológica.
Esos cambios radicales, que pudieron encarnarse con el advenimiento al poder del Partido Socialdemócrata, instalaron la lucha entre dos mundos: el nuevo régimen, en el que la clase obrera tenía por primera vez un espacio de poder, y la antigua monarquía guillermina, cuyos códigos sobrevivían en el ánimo de muchos alemanes nostálgicos.
La principal virtud de esta exposición consiste, precisamente, en presentar la época en toda su complejidad. El catálogo social de August Sander, que funciona, más allá de su portentosa dimensión artística, como un registro de las clases y oficios de los alemanes de la República de Weimar, se contrapone a los retratos de campesinos presentados bajo una luz hierática y falsamente documental de Erna Lendvai-Dircksen, artista que más tarde jugaría un papel decisivo en la propaganda hitleriana. Si la empresa de Sander pretendía dejar constancia de lo diferente, Lendvai-Dircksen apostó por la homologación. Detrás de su decisión estética se escondía una postura ideológica que no tardaría en ser sinónimo de legitimación de la superioridad de la raza alemana.
Si bien triunfa momentáneamente la primera de esta dos posiciones por su apertura hacia el presente, la exaltación del pretérito retornará, con otros matices, en el Tercer Reich. Mientras tanto, Alemania será el centro de las mayores transgresiones artísticas.
Desde fines de la década del 20, el avance de la imagen en los medios gráficos renovó por completo el concepto de fotoperiodismo. En las páginas casi puramente textuales de los diarios de entonces irrumpió la fotografía como un vehículo de inusitada capacidad de comunicación. Fotorreporteros como Salomon, Einsenstaedt y Umbo revelaron a la prensa la trastienda de los acontecimientos políticos y sociales, en parte gracias a la aparición de nuevas tecnologías -como la cámara Leica, que permitía hacer varias instantáneas seguidas- y en parte también gracias a que provenían de profesiones liberales y estaban vinculados con el mundo de la alta política.
La Nueva Objetividad, asociada a la construcción de la sociedad naciente, encontró en la representación de la ciudad el sinónimo perfecto del paisaje moderno. Al mismo tiempo, en el campo de la publicidad, Renger-Patzsch y Paul Wolff abrían el camino a la fotografía del objeto de consumo.
La exposición, integrada por 80 fotos, es mucho más que un panorama: se propone, sobre todo, como una aproximación comprensiva y didáctica de toda una época.
Fotografía en la República de Weimar. Hasta el 31/10, en el Teatro San Martín. Av. Corrientes 1530. Lunes a lunes, de 10.30 a 0. Gratis.






