Demos otra vuelta de tuerca
También llamados pernos por su pierna cilíndrica, los bulones tienen rasgos que los emparientan con los tornillos, aunque se destinan a resistir esfuerzos mayores. Su empleo en el hogar es muy intenso, al igual que el de sus compañeros de menor tamaño
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El nombre de bulón designa a los tornillos o pernos cuyo ajuste requiere llaves en lugar de destornilladores para sujetar la cabeza de la espiga roscada. Aunque los tornillos son más pequeños, para su variedad de aplicaciones es necesario un capítulo especial en una futura nota.
"Como en otros aspectos, también en lo que corresponde a bulones, el mundo global tiende a unificar sistemas y los fabricantes se vuelcan cada vez más hacia el sistema métrico", explica Héctor Gata, experto vendedor de tornillos. Sin embargo, como en el mercado local hay productos de diferentes procedencias, conviene conocer las diferencias entre los distintos sistemas. Si se quiere introducir un tornillo o bulón inadecuado dentro de una tuerca o del cuerpo de un artefacto electrodoméstico, se puede estropear la rosca y habrá que cambiar el componente principal. Entonces lo que era en principio una reparación simple se complica.
Existen dos sistemas principales: el angloamericano Whitworth y el europeo Métrico (MA o standard), a los que se agregan el Americano UNF y el SAE para automóviles. Menos usadas existen otras roscas para uso naval, estufas o sistemas de calefacción, las Métricas MB y las BSF. En aeronáutica también hubo otras de uso específico y en Estados Unidos se empleaban mucho las ASME.
Por suerte, para el usuario común es inusual encontrar roscas raras, pero conviene saber que si tropieza con ellas deberá ir a ferreterías industriales o comercios dedicados a la bulonería. "El error más frecuente de una persona inexperta es el de forzar una rosca parecida a otra en cuanto a su diámetro. Por eso se aconseja limpiar bien los filetes y enroscar solamente con la mano las dos o tres primeras vueltas", dice Héctor Gata.
En cuanto al material con el que están fabricados los bulones, éstos pueden ser de hierro, acero, bronce o plástico. Respecto de su forma, la espiga cilíndrica puede tener rosca total o parcial, fabricándose con collares cuadrados o cónicos al lado de la cabeza (en el caso que vayan anclados en materiales blandos como la madera). A su vez, las cabezas podrán tener formas cuadradas, hexagonales (cuando haya poco espacio para girar la llave) o cilíndricas (en los tornillos de acero Allen, donde las llaves se embuten allí para ajustar). A veces se aplican bulones sin cabeza o con ella roscada, que se inserta y queda fija dentro de otro cuerpo principal de un conjunto. En este caso se los llama prisioneros .
Los complementos naturales de los bulones son las arandelas y tuercas.
Entre las primeras, las gruesas se utilizan para distribuir la presión cuando se aprietan componentes delicados o de materiales blandos (como la madera o el aluminio), pero las hay de fibra, aluminio o cobre para cuando la sujeción deba ser firme, pero delicada. En el caso que se trate de piezas que se ajustan, pero donde se precisa un libre giro, se emplearán las de acero. Sí, en cambio, se pretende que la tuerca quede anclada y no se afloje, se recurrirá a arandelas de seguridad tipo estrella o las más clásicas Grover, que tienen un resorte dentado que se clava e impide el desenrosque.
En cuanto a las tuercas, y precisamente para situaciones en que se debe asegurar su ajuste, las hay autofrenantes (con pequeñas arandelas interiores de fibra o nylon, que actúan como freno) para casos en los cuales haya vibraciones o con casquetes castillo, entre cuyas almenas se atraviesan pasadores o chavetas que evitan su desenrosque (como en los ventiladores de techo). También existen las antigiro, que se frenan por deformación para sitios (como motores o estufas) donde se genera calor que puede afectar las arandelas de plástico.
Para ajustes livianos que requieren aflojamientos intermitentes y rápidos se utilizan tuercas con aletas, también llamadas mariposas . Pero si el ajuste tiene que ser muy fuerte, se recurre a las contratuercas: dos tuercas se ajustan entre sí para impedir cualquier falla.
En los casos de tuercas que ajustan turbinas, ventiladores o hélices se recurre a roscas inversas o izquierdas , en tanto que para situaciones especiales hay roscas cónicas, que buscan un ajuste específico.
Modelos y precios
- Tornillo para madera de hierro: $4 la caja de 144 unidades.
- Tornillo con cabeza tanque de 1/4 x 2": $ 16 la caja de 100 unidades.
- Llave: desde 2,50 hasta 7,50 pesos.
- Bulones de hierro de 1/4 x 2": desde $ 0,05 hasta 0,15 la unidad; la caja de 100 unidades, 12 pesos.
- Bulones de acero: $ 0,09 cada uno; la caja de 100 unidades, 15 pesos.
- Bulones de bronce: 0,55 peso.
- Bulones con collar cuadrado, de 1/4 x 2": 0,06 peso.
- Bulones con collar cónico de 1/4 x 2": $ 0,05 cada uno
- Bulones con cabeza hexagonal de 1/4 x 2": desde $ 0,07 hasta 0,15; la caja de 100, 3,19 pesos + IVA.
- Bulones con cabeza cilíndrica de 1/4 x 2": 0,07; con cuadrante, 0,18 peso.
- Bulones prisioneros: 0,28 peso.
- Bulones con cabeza redonda de 1/4": $ 21 la caja de 100 unidades.
- Arandela de fibra de 1/4": $ 0,02; de aluminio, 0,02; de cobre, 0,04; de acero, 0,02 peso.
- Arandela tipo estrella de 1/4": 0,02 peso.
- Arandela Grover de 1/4": $ 0,01 la unidad; las 100 unidades, desde 1,50 hasta 3 pesos.
- Arandela de neoprene de 1/4": $ 0,15 cada una.
- Tuerca autofrenante de 1/4": $0,03; la caja de 100 unidades, 4,22 pesos + IVA.
- Tuerca mariposa de 1/4": desde $ 0,13 hasta 0,20; la caja de 100 unidades, 18,82 pesos+ IVA.
- Contratuerca de 1/4": desde 0,02 hasta 0,08 peso.
- Rosca izquierda de 1/4": 0,05 peso.
- Rosca derecha de 1/4: 0,02 peso.
Para inexpertos
- No exagerar con las llaves. Las de ajuste de bulones tienen un largo adecuado a la fuerza que se necesitará para aprietes que se correspondan con el tamaño de esas tuercas. Algunos aficionados buscan asegurar el ajuste y emplean caños u otras llaves para aumentar la palanca al apretar una rosca. Esto no es aconsejable, pues ese exceso puede terminar en la rotura del bulón o de la misma pieza que se ajusta, con lo cual se crea una complicación, sobre todo si se trata de un prisionero, porque la tarea de extraer una espiga rota requiere un trabajo especial (agujerear con taladro y mecha e introducir una llave tipo Allen para lograr el desenrosque).
Fuentes consultadas
Gata SA: Pte. Perón 1314; 4383-4341.
Bulonera Ansaldi: Avda. Rivadavia 399 (1870), Avellaneda; 4228-0220.
Ferretería Bartolomé Mitre: Bartolomé Mitre 917; 4394-4658.
Ferretería Paraná SA: Paraná 465; 4375-1944/1945, fax 4375-1956, e-mail: ferrepa@ssdnet.com.ar
Bulonera Americana: Carlos Calvo 2665 (1230); 4308-4812, 4308-4833; fax 4943-6967.






