Desde Stephen King a Margaret Atwood: ¿a qué se dedicaban los grandes escritores antes de la fama?
Autores como Franz Kafka, T. S. Eliot y Mark Twain también tuvieron diversas ocupaciones antes de consagrarse; cuáles son los detalles de sus historias
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Muchos escritores de éxito no tuvieron el tiempo libre para dedicarse a escribir desde el comienzo. Incluso algunos no pensaron en que la literatura llegara a convertirse en su principal legado para el mundo. Este último es el caso de Antón Chéjov (1860-1904). Sus biografías lo definen primero como cuentista, dramaturgo y médico ruso. Pero en su vida cotidiana, él mismo se describía primero como médico. “La medicina es mi esposa legal; la literatura, solo mi amante”, fue una de sus frases famosas. Sin embargo, se le recuerda más por clásicos como Las tres hermanas, El jardín de los cerezos y muchos otros relatos.
Franz Kafka (1883-1924), por su parte, trabajó en compañías de seguros antes de consagrarse como escritor. Fue empleado del Instituto de Seguros contra Accidentes para Trabajadores de Praga. Su horario era de 8 a.m. a 2 p.m y llevaba una vida completamente rutinaria.

El poeta cumbre de la lengua inglesa T. S. Eliot tampoco comenzó escribiendo. El autor de La tierra baldía trabajó por años en el banco Lloyd’s de Londres. A la par con este arduo y exigente trabajo, escribió colaboraciones en la revista The Egoist. Tiempo después, pasó a trabajar en algo más afín, una editorial. Pero mucho antes, fue hombre de negocios empresarial y se encargó de la administración de la Compañía Hidráulica de Ladrillos de San Luis (Missouri, Estados Unidos).
Mark Twain fue minero en algún momento de su vida. Sin embargo, su vena literaria bien pudo tener relación con uno de sus primeros trabajos. Apenas tenía 12 años, su padre falleció a una corta edad y desde aquel instante empezó a trabajar como aprendiz de impresor en un periódico. Tras un arduo esfuerzo, llegó a ser tipógrafo y empezó a publicar textos humorísticos y relatos de viajes en el Hannibal Journal. Asimismo, fue impresor itinerante. Sin embargo, en un viaje a Nueva Orleans, por el Misisipi, decidió ser piloto de barco a vapor, para lo que estudió dos años. También fue soldado en la Guerra de Secesión.
La autora canadiense Margaret Atwood es famosa por obras como El cuento de la criada, El asesino ciego, Ojo de gato y La mujer comestible. La escritora cuenta en su hoja de vida con trabajos como poeta, novelista, educadora, crítica literaria, activista y política canadiense. Pero también fue empleada de cafetería mucho antes.
Vladímir Nabokov, recordado por Lolita (1955) trabajó como encargado de la colección de mariposas expuestas de la Universidad de Harvard. También fue traductor y se dedicó a esta profesión durante varios años.

El irlandés James Joyce fue banquero y desempeñó esta labor en el banco de Roma. En simultáneo, escribía su obra cumbre, Ulises. También intentó ser cantante y pianista.
Entre los tantos exitosos escritores también se encuentra Stephen King, quien a sus 74 años, un autor prolífico que cosechó cientos de éxitos como El resplandor, Cujo, Carrie e It, que derivaron en populares películas que alcanzaron récords de audiencia, tuvo un pasado como encargado de mantenimiento.
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