Después del ghosting, llega el cloaking

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4 de octubre de 2019  • 10:07

"Habíamos quedado en salir hoy, y no contesta", explica desolada una amiga que se ha tomado muy en serio la búsqueda de un amor. Le manda mensajes por una plataforma de citas a un pretendiente con el que matcheó días atrás, pero no recibe respuesta, y al rato comprueba que ya no está visible su perfil. Piensa ir al service para que revisen su teléfono, dice, convencida de que la app "se cuelga"... la imagen me recuerda a mi abuela, cuando golpeaba el viejo televisor para que volviera la imagen a la pantalla.

Así nos tiene la tecnología aplicada al flirteo romántico, obligándonos a usar un diccionario para decodificar las actitudes de los usuarios, y a buscarnos un psicólogo para reparar el daño emocional que provocan si no aceptamos las reglas del juego. Hasta hace poco sabíamos que si alguien decidía terminar un vínculo por esa vía, simplemente recurría al ghosting; ahora lo que se usa es el cloaking, algo bastante más cruel. La mente humana es impredecible: primero damos like a alguien y si hay coincidencia nos disponemos a chatear, con la obvia expectativa de llegar a vernos en algún momento, cara a cara. Pero al rato, o al otro día, cuando volvemos a contactar para intercambiar Whatsapps o confirmar un encuentro real.oh oh descubrimos que el otro canceló el match o simplemente nos bloqueó. Casi como haber quedado en un bar y que nunca se presente. Y de nada sirve rastrearlo; ni desinstarlar y volver a instalar.

Cloaking (en español "encubrimiento"), dice Wikipedia, es un término que se utiliza para denominar ciertas técnicas de posicionamiento Web con el fin de engañar a los motores de búsqueda y mejorar la posición en los resultados. Debemos su uso en el ámbito de las relaciones humanas a la periodista británica Rachel Thompson, que lo puso en circulación para describir "una terrible experiencia", como recuerda en un video publicado en el sitio Mashable . "Es como que te dejen plantado, pero exagerado. Quiere decir que no solo te dejan esperando en una cita pactada: también te bloquean o quitan el match en las apps y en todas aquellas plataformas en las que se comunicaban. Es como recurrir a una capa de invisibilidad, igual a las que usan en la saga de Harry Potter". Después de compartir en Twiter su desventura, recibió miles de mensajes de personas a las que les pasaba exactamente lo mismo. De ahí lo de cloaking.

Le explico a mi amiga por décima vez que no existen protocolos ni etiquetas para interactuar en la virtualidad; que las normas de educación no son frecuentes y mucho menos la consideración por el otro. Es un espacio catártico donde muchos individuos dejan salir su verdadero yo. Aquellas personas que tienen alguna clase de código o empatía por los sentimientos ajenos, por lo general están ocupados viviendo el día a día ahí afuera, porque son gente que tiene coraje. Sea cual fuere el objetivo, hoy se necesita cierta valentía para conectar con los demás sin más herramienta que lo que somos. No conozco las estadísticas, pero estoy segura de que así como suben millones de usuarios a las aplicaciones cada día, una idéntica cantidad se da de baja al poco tiempo. Es un ecosistema perverso, en el que pocos sobreviven.

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