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En septiembre de 2019, Diego Schwartzman (28) y Eugenia De Martino (25) oficializaron su noviazgo. Y apenas un mes más tarde empezaron a publicar en sus redes fotos desde distintas partes del mundo, porque Euge–"Pequi", como le dice él– se convirtió en la compañera inseparable del tenista por las paradas que contempla el ATP Tour y, mejor aún, en su amuleto. Siempre con una sonrisa, ella lo alentó desde el palco en cada partido que le tocó disputar.
Luego de un inolvidable 2020 para el tenista –se ubicó en el puesto número 9 del ranking ATP–, el campeón posa en exclusiva para ¡HOLA! Argentina junto a Eugenia, la dueña de su corazón.

–¿Cuándo y cómo fue el flechazo?
Diego: Nos conocemos hace bastante, porque tenemos una amiga en común. Pero Euge estaba de novia. Cuando me enteré de que estaba soltera, empecé a remarla primero con sus amigas y cuando el año pasado coincidimos los dos en Buenos Aires, arrancamos a salir.
–¿Cómo fue la primera cita?
Diego: En pijama, al supermercado.
Eugenia: Fue muy divertido y cero romántica. Él volvía a Argentina después de estar dos meses de gira por Europa, nos íbamos a juntar en su casa con los amigos que tenemos en común, y yo fui un rato antes. ¡Cuando llegué estaba en pijama y me pidió que lo acompañara al supermercado!
–¿Qué los atrajo del otro?
Eugenia: A mí me gustó mucho su sentido del humor. Y con el tiempo, me fue generando mucha admiración. Es muy inteligente, solidario, me cuida, me respeta.
Diego: Lo de la inteligencia no sé si lo puedo reconocer, pero que soy divertido y que la pasamos muy bien juntos, sí. Nunca había tenido una novia, para mí era muy movilizante empezar una relación sabiendo cómo es mi carrera y que paso tanto tiempo en el exterior. Desde el primer momento ella supo entenderlo y nos manejamos muy bien. Con unos pocos meses de novios ya me acompañó a algunos viajes y salió todo perfecto. Pude hacer lo que nunca había hecho. Trabajé, paseamos… Antes me quedaba encerrado en la habitación del hotel y salía sólo a dar una vuelta. Ahora me encanta que venga, es un gran apoyo.
Eugenia: Era algo nuevo para los dos. Me adapté bastante bien.
Diego: Además, siempre que vino me fue muy bien, así que todos la recibíamos con los brazos abiertos. [Risas].
Eugenia: Por suerte mi trabajo también me permite organizarme, puedo llevarme cosas para hacer en el exterior y eso me entusiasma. Soy muy inquieta y no iría si no tuviera nada para hacer.
–Diego, ¿sos celoso de su carrera como modelo?
–No, la conocí así y sería muy egoísta de mi parte querer que cambie. Trato de no meterme salvo que ella me pida algún consejo.
–La carrera del tenista se suele asociar a la soledad, ¿vos la vivís así?
–En gran parte, sí. A mí siempre me costaba construir una relación por el miedo a cómo iba a impactarme a nivel profesional. Si me iba a afectar, si me iba a apoyar, eran todas incógnitas para mí… Pero por suerte, con Euge fue distinto. Desde el primer momento se integró a mi equipo, no me daba culpa si me tenía que pasar muchas horas entrenando…
–Euge, al mes de estar de novios ya lo acompañaste en sus viajes. ¿Cómo se lo tomó tu familia?
–Desde el primer momento se compró a toda mi familia. Al principio me daba miedo cómo se lo podían tomar, pero al final lo empezaron a conocer un poco más y no tuvieron problema en que viaje.
–¿Cómo fue la presentación?
Diego: Al padre yo ya lo conocía, pero no sabía que era su papá. Él tiene una agencia de autos en zona sur y fue el que me vendió mi primer auto. Me acordaba perfecto la cara del hombre que me lo había entregado. Así que cuando nos reencontramos, fue todo más fácil.
Eugenia: Papá siempre fue muy celoso de mis novios y con él nada que ver.
Diego: Todos en su familia son unos genios, me siento increíble cada vez que los veo. De hecho, me encanta ir a su casa.
Eugenia: Yo con su familia también me llevo muy bien. Son un amor. Ya somos una familia gigante. Su mamá, Silvana, no me quería conocer porque era el único de los hijos que le quedaba soltero.
Diego: Sí, finalmente la conocieron un día que me fueron a ver jugar a la pelota con amigos, y ella también había ido. Se acercaron al auto, se saludaron y merendamos todos en casa. Ahora cada vez que se ven no paran de hablar, mamá la ama.


–Los viajes y la pandemia los hicieron debutar con la convivencia full time, ¿cómo fue?
Eugenia: Estuvo todo bárbaro.
Diego: Hace cuatro años que me fui a vivir solo. Nunca había convivido con otra persona que no fuera de mi familia, pero desde marzo que estamos juntos en esta casa y nos organizamos muy bien.
–¿Cómo se dividen las tareas?
Diego: El amo de casa soy yo. Me ocupo de limpiar y cocinar, porque me encanta. Me sale de manera natural y me gusta ordenar la casa.
Eugenia: Él es mucho más obsesivo que yo. Entonces lo dejo que organice todo y, además, a mí nunca me gustó cocinar. Cuando hace budín de banana me pongo feliz porque le salen fabulosos.
Diego: Sí, lo hago saludable, pero la verdad es que me sale muy bien.
–¿Qué cosas les gusta hacer juntos?
Eugenia: Compartimos mucho tiempo juntos, hasta tenemos el mismo grupo de amigos. En la pandemia le enseñé a cuidarse la piel, así que ahora solemos hacer rutinas de belleza.
Diego: Paso mucho tiempo abajo del sol, me tuve que empezar a cuidar. Pero creo que lo que más nos gusta es estar en el sillón, vemos mucho el canal Disney Plus.
–¿Les gustaría casarse?
Eugenia: Me encantaría; si fuera por mí, me casaría ya mismo.
Diego: Yo prefiero terminar primero mi carrera, porque me gustaría poder ocuparme al completo. En este momento en el que estoy es duro poder organizar algo así.
–¿Hijos?
Diego: A partir de mis 30 estoy listo para cuando ella quiera convertirse en madre. Creo que voy a entrar en otra etapa de mi vida, ya me voy a ir acercando al retiro, pero creo que ella va a decidir cuándo.
Eugenia: Por mi parte siempre dije que quería ser mamá joven. Me imaginaba a los 26 o 27 años, pero ahora que estoy cerca esperaría un poco más.
Diego: Por ahora tenemos a los perros, Bob y Ziggy, así que ya somos una familia.
–¿Hay algo que les molesta del otro?
Eugenia: A veces me fastidio porque se pone de mal humor si se vuelca algo y no hay un mantel en la mesa, es obsesivo.
Diego: Yo puedo decir lo mismo. Es más desordenada que yo, pero por suerte, no mucho. [Risas].

Para mí era muy movilizante empezar una relación sabiendo que paso tanto tiempo en el exterior. Euge supo entenderlo y nos manejamos muy bien

Me encantaría casarme con Diego; si fuera por mí, lo haría ya mismo

UN AÑO PARA EL RECUERDO
A nivel profesional, Diego comenzó 2020 con todo: llegó a los octavos de Final del Abierto de Australia, a la final en el Córdoba Open y a las semifinales en el Argentina Open. Después del receso por la pandemia le ganó a Rafael Nadal en el Masters 1000 de Roma, lo que le permitió llegar a la final. Y, a su vez, alcanzó las semifinales de Roland Garros –tras ganarle a Domic Thiem– y la final del torneo de Colonia en Alemania, lo que le permitió ingresar al top ten por primera vez en su carrera, llegando al puesto número ocho del ranking mundial ATP y clasificando para el Masters de Londres. Hoy está en el puesto nueve: "Fue un gran año a nivel profesional, pero fue duro por todo lo que pasaba alrededor. Es muy triste ver cómo está el mundo. Tuve la suerte de viajar, pero al viajar y ver cómo la estaba pasando la gente, no me dejaba terminar de disfrutar todos los logros obtenidos", confiesa.
–Tuviste que cumplir con muchos protocolos
–Sí, ya perdí la cuenta de la cantidad de hisopados que me hice. Sumado a que no podíamos salir de los hoteles, había que cumplir con las cuarentenas que pedían en cada lugar y los protocolos correspondientes. Fueron muchos meses de encierro, algo que no nos permitió festejar como queríamos. En muchas oportunidades era duro el viaje. Por eso, que Euge me pudiera acompañar resultó genial.
–Euge, ¿vos sos su terapia luego de cada partido?
–No, no hablamos mucho de tenis. A él no le gusta, y yo no sé mucho como para opinar. Entonces, jamás le diría cómo jugó o le daría un consejo, porque no lo sé. Me pongo muy mal cuando termina un partido y me doy cuenta de que está triste, pero trato de levantarle el ánimo o acompañarlo en el silencio.
Diego: A mí no me gusta hablar de tenis cuando termino un partido. No lo hago con mi familia ni con mis amigos. Ni cuando me va bien ni cuando me va mal. Salvo con Pico Mónaco o Mariano Zabaleta, que los conozco de los 15 años y fueron quienes me "apadrinaron" desde el primer momento en mi carrera.
–¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
–Lo más lindo es que me apasiona, me encanta entrenar, la competencia y lo que se genera. Conozco muchos lugares, gente, comida diferente… todo hace un combo positivo.
–¿Y lo más feo?
–Me perdí un montón de cosas de la adolescencia, hago un esfuerzo enorme, pero me gusta el día a día… Pero no tengo de qué quejarme, hoy estoy en un momento en que veo los frutos.
–¿Te imaginás una vida lejos del tenis?
–No sé si voy a jugar hasta los 40 años, porque desde más chico quiero hacer otras cosas, algo que no puedo concretar estando tanto tiempo afuera de casa. Pero me veo para siempre en el mundo del deporte, porque soy inquieto y me interesa saber de otros mundos. Lo único que sé es que no voy a extrañar viajar.
–¿Cuál es tu próxima meta?
–Me gustaría ganar más títulos, porque tengo una racha en finales que no es la mejor. Y poder sostener lo que vengo haciendo. Apunto a poder seguir sano y disfrutando de toda la gente que tengo desde siempre a mi lado.
–¿Por qué van a brindar?
Eugenia: Por un año sin pandemia, por poder estar cerca de nuestras familias y amigos.
Diego: Sí, yo siempre brindo por lo mismo. Por las cosas simples, por salud y felicidad.
Producción: Romina Giangreco para RFG stylecoaching. Maquillaje y peinado: Emmanuel Godoy. Agradecimientos: Giesso, Gola, Etiqueta Negra, Herencia, Joti Harriague, Cloetas, Las Pepas y Guinche 21





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