Diversión puertas afuera

Los juegos en madera se pueden ir adaptando a medida que crecen los chicos.
Los juegos en madera se pueden ir adaptando a medida que crecen los chicos.
Alejandra Clutterbuck
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9 de noviembre de 2018  • 20:39

Ya sabemos el qué: jugar. Pero uno de los primeros interrogantes a la hora de diseñar un espacio exterior para chicos es el cómo, y la respuesta depende del lugar y de su entorno. Por eso conviene tener en cuenta estos consejos para que la diversión esté siempre garantizada.

Si vamos a ubicar toboganes, hamacas, trepadoras, casitas, subibajas o calesitas en un jardín cerca de árboles, es importante que sean de hojas caducas como el roble, el liquidámbar o el sauce porque producen sombra en verano y dejan pasar el sol en invierno. Si, en cambio, el lugar elegido para que jueguen los chicos es un patio, lo importante es pensar en opciones que no roben espacio y sean prácticas a la hora de sacar y guardar.

Alternativas

Existen juegos de diferentes tamaños y materiales. En un patio los toboganes y hamacas de plástico pueden funcionar muy bien. "Son fáciles de mantener, transportar y limpiar", dice la arquitecta Gimena Arturo. Aunque las casitas de madera también sirven para patios, el aprovechamiento del espacio es mejor si las estructuras son de tela. Las más utilizadas para niños de entre dos y seis años son las carpas indias Tipi, que se arman y desarman con facilidad.

Las carpas permiten un espacio lúdico sin necesidad de contar con grandes superficies.
Las carpas permiten un espacio lúdico sin necesidad de contar con grandes superficies.

En los jardines de amplias dimensiones, las casitas pueden ser diseñadas para "colgar" en los árboles o para ser ubicadas sobre el pasto. Al momento de elegir el modelo es fundamental determinar el uso que se le dará. "Pueden ser de simple pared para el juego diario, o cabañas de doble pared con aislación para dormir adentro. Las casitas deben ser amplias, con ventanas de policarbonato para proteger del frío y evitar accidentes", detalla Patricia Rosina, quien junto a Daniel Mussi Tiscornia iniciaron hace 20 años un emprendimiento llamado "Juegos del Bosque". Con respecto a los colores, la sugerencia es el uso de tonos claros en el interior y madera en el exterior, aunque lo ideal es que los chicos sean quienes elijan cómo pintarlas.

En los jardines arbolados las posibilidades para instalar juegos son más. "Con árboles -o con estructuras que los reemplazan-, se arman circuitos de puentes con distintos grados de dificultad que generan desafíos y que son importantes para el desarrollo psicomotriz de los chicos", explica Rosina. Según explica, lo básico es un pórtico de hamacas con o sin tobogán, al que se le pueden ir adosando juegos con el tiempo. Lo interesante de la propuesta es que los juegos acompañan las edades de los chicos: por ejemplo, se puede agregar una tirolesa son más grandes.

Hamacas, plataformas cerradas en forma de fuerte, trepadoras de cabos náuticos, escaladoras, toboganes, tubos de bomberos y casitas equipadas con bancos y pizarrones son otras alternativas para compartir con los amigos.

Edades y materiales

Si vamos a comprar un juego, es necesario tener en cuenta la edad de los chicos. Desde la etapa de bebés hasta los dos años y medio prácticamente no se comparten con los más grandes. Luego sí pueden elegirse opciones modulares y adaptables.

Rosina ofrece como ejemplos estructuras con alturas modificables, tanto en las plataformas como en las barandas.

También hay líneas para niños con capacidades diferentes, especialmente diseñados de forma integradora.

Además de los materiales clásicos, una interesante novedad es el uso de madera sintética, conformada por un compuesto de plásticos más fibras vegetales, minerales y sintéticas que no requiere mantenimiento y es 100% reciclable.

"Aunque cambien los materiales, hay cosas que siguen generando en los chicos experiencias únicas: hamacarse hasta el cielo, tirarse a toda velocidad por un tobogán y sentirse con una fuerza de superhéroe al usar el pasamanos son algunas de ellas", dice Arturo.

Pero también es posible armar espacios lúdicos de manera creativa, como por ejemplo con un circuito de troncos a distintas alturas -entre 20 y 40 cm- que sirve para que los chicos hagan equilibrio, una rayuela hecha con baldosas en el jardín, pequeños rincones de lectura, de dibujo, o de relax con mesitas, almohadones y hamacas paraguayas, paredes que se convierten en murales para grafittis, patios con circuitos para autitos o casas de muñecas dibujados en el piso y hasta una minihuerta.

Seguridad

Para disminuir riesgos, se sugiere:

  • Considerar la edad de los chicos.
  • Corroborar que los juegos cumplan con las normativas vigentes.
  • Acompañar siempre a los pequeños.
  • Verificar que los toboganes no presenten posibilidades de enganches.
  • Ver que los barrotes de los juegos no tengan separaciones mayores a 10 cm.
  • Chequear que haya protecciones de redes y barandas altas sin caños horizontales.
  • Evitar materiales en punta o esquinas duras.

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