
Dúctiles Plectranthus
De rápido crecimiento y hojas perennes, estas plantas resultan ideales en los sectores de semisombra. Además, son útiles donde no crece el pasto. Su incuestionable belleza y particular aroma las hacen merecedoras de un espacio en cada jardín
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Los Plectranthus, originarios de Sudáfrica, pertenecen a la conocida familia de las salvias (que se caracterizan por sus hojas aromáticas). Existen algunos de tipo arbustivo y otros rastreros, de distintas alturas. Requieren de un suelo levemente ácido, húmedo, y prefieren el clima templado o templado-cálido. Si tienen buen drenaje toleran las lluvias copiosas de verano. Para mejorar el suelo conviene agregar compost una vez al año, cuando termina el invierno. Las plantas jóvenes necesitan ser regadas, y responden bien a una aplicación de fertilizante en su período de crecimiento.
Además de su tolerancia a la sombra, que las hace ideales para cubrir superficies donde no crece el césped, tienen hojas muy aromáticas, y aportan una nota de placer con sus variados perfumes. Las inflorescencias van desde los 5 cm hasta los 25 cm de largo, y la mayoría de ellas nace en otoño.
Racimos de flores blancas, púrpuras, lilas o rosadas se sostienen de los ápices de los tallos. A esta gama de colores se les suman las texturas y los tonos en el verde de las hojas.
Para mantener la calidad de los Plectranthus es esencial realizarles la poda adecuada. El mejor momento para hacerlo es a finales del invierno o principios de la primavera, salvo en el caso del P. neochilus, que conviene cortarlo con anterioridad. Los tallos pueden ser rebajados hasta 50 cm, dependiendo del tamaño de la planta. El resultado será un rejuvenecimiento notorio y un aspecto más compacto. De esta manera, también se estimula la floración, que resultará abundante en primavera.
Son de fácil reproducción: hacer gajos tiene resultados más rápidos y seguros que la siembra. La mejor época para realizarlo es desde finales de la primavera hasta mediados del otoño. En 3 o 4 semanas pueden trasplantarse a una maceta de entre 12 cm y 14 cm de diámetro. Una mezcla de arena gruesa con turba húmeda ayudará a la tierra a recibir los gajos y permitirá que crezcan rápido.
Después de las lluvias, las hojas liberan un intenso aroma. Sus colores y texturas las vuelven plantas atractivas, con valor ornamental. Las especies del bosque prefieren la sombra de los árboles o arbustos grandes, allí donde muchas veces no crece el verde. Las variedades rastreras, como el P. neochilus, tienden a enraizar por sus tallos y previenen la erosión del suelo. Adaptable y perfumada, esta especie es ideal para darle al jardín un agradable destello de color.
JARDIN sugiere
- Si se plantan en macetas, hay que fertilizarlas y regarlas más seguido
- Las variedades rastreras pueden plantarse a 30 cm de distancia unos de otros, y las arbustivas, a 50 cm
- Conviene ubicarlas con orientación al Este: sol por la mañana y sombra al mediodía y por la tarde
(Esta nota es una producción especial de la revista Jardín para LA NACION)






