El amor en la vida de Freddie Mercury que lo superó todo

Javier Navia
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25 de noviembre de 2018  

Cuando un gran músico muere su obra es redescubierta por miles de fanáticos. Sus mejores álbumes son reeditados, surgen recopilaciones y se rescatan de los archivos grabaciones inéditas. Aquellos que no eran fanáticos descubren también en la ola del revival a un nuevo ídolo, y el artista, ya muerto, se convierte, como en sus mejores tiempos, en un éxito multimillonario. Cuando pasan años de su partida, lo que todos redescubren es su vida. Se publican biografías reveladoras, surgen documentales o una biopic muestra una faceta menos conocida. Todo esto es lo que ha ocurrido con Freddie Mercury, de quien ayer se cumplieron 27 años de su muerte, una generación en términos de tiempo, aunque la película Rapsodia Bohemia, estrenada hace unas semanas, parece haber borrado el paso de los años.

Sus canciones suenan tan intactas como su voz. Pero como si el repertorio de Queen no fuera suficiente para conmovernos, una historia menos conocida que sus hits emerge del olvido, como si Freddie hubiera vuelto para legarnos póstumamente otra letra inédita y emocionarnos con ella: la del amor su vida, Mary Austin.

La leyenda dice que el romance nació la misma noche que lo hizo Queen. Ella trabajaba en una tienda de Londres y tanto Freddie como su amigo Brian May la pretendían. Fue el cantante, sin embargo, quien la sedujo y al poco tiempo ya compartían un pequeño departamento en Kensington. Fueron años en que Mercury empezaba a codearse con la fama y el éxito y, aunque nunca se casaron ni tuvieron hijos, la pareja creció a la par de Queen. Pero al poco tiempo de mudarse a una residencia más grande en Holland Park, la relación cambió. Aunque Freddie la amaba, por entonces empezaba a descubrir un mayor interés por los hombres y se involucró con un productor. Ella lo sabía y decidió dejarlo, y él lloró su partida en Love of My Life, su canción más triste.

La pareja no volvió a estar junta, pero Freddie y Mary siguieron en contacto. El amor mutuo superaba la ausencia de pulsión sexual. "Para mí fue un matrimonio. Creemos el uno en el otro. Todos mis amantes me han preguntado por qué no podían reemplazar a Mary. Es porque es imposible", confesó Freddie en una entrevista.

Cuando él enfermó, Austin estuvo a su lado. Aunque él tenía otra pareja, ella permaneció junto a él hasta el final, el 24 de noviembre de 1991, un día después de que Freddie revelara al mundo que padecía sida. A ella le dejó su mansión y gran parte de su fortuna. Mary hoy es una jubilada británica de 67 años y vive en Fulham, un suburbio de Londres. Se casó dos veces, pero ambos matrimonios fracasaron. Para ella también Freddie fue el amor de su vida.

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