
El baño / Cómo ver la obra
Una especialista mira con ojos contemporáneos el célebre desnudo que escandalizó a la sociedad rioplatense del siglo XIX
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Muchas personas no abandonan la sospecha de que para apreciar una obra de arte hay que descifrar claves de lectura específicas. No parece ser el caso de esta pintura. Frente a ella, ¿con qué choca de inmediato la mirada? Con carnalidad luminosa y rosada, exhibida mediante contrastes y transparencias que valorizan el color y la luz, la sensualidad exuberante. El ojo la capta desnuda, como lo está la muchacha. Su cotidianidad es ajena a cualquier normativa idealizante. Un cuadro hedonista de doble desafío: a la moral y al estilo consagrado. En la acertada síntesis plástica, desnudez y veladuras han sido sabiamente calibradas. Revelan un momento de intimidad, el de una feminidad gozosa y primaria, notoriamente aliviada de misterio y meditaciones. Quizás expectante, a juzgar por la expresión del rostro.
Estoy hablando de El baño, obra de Prilidiano Pueyrredón (que firma P.P.P.). Se la puede evaluar más allá de enfoques formales y contenidistas. Diferente de su temática más conocida, formaba parte de una serie -de la que sólo queda otra pintura, La siesta (dos desnudos realizados hacia la mitad de la década de 1860)- que en su época, obviamente, era considerada erótica y obscena, y que desapareció o fue destruida, no se sabe cómo. Desde otro ángulo, es posible preguntar si de la imagen se desprende alguna sugerencia relativa a la condición social. En su taller, instalado en un mirador de la quinta que daba al río, el artista trabajaba encerrado en largos aislamientos. La mujer del baño podría ser su criada, según comentarios de crítica anecdótica.
Confirmar datos es algo no siempre fácil de hacer con seriedad metodológica, aunque alienta una evaluación situada, histórica. Pero aquí sobre todo importa el impacto estético, que basta para hacer sentir. Y eso es mucho. Al fin y al cabo, la tercera Crítica de Kant nos enseña que lo bello confiere a las resonancias subjetivo universales el sentimiento de la existencia. Claro está que las significaciones podrían ampliarse con el diálogo y las resonancias que el cuadro permite establecer con cierta pintura de Courbet. En el arte argentino, una referencia obligada es la versión paródica que el escultor Juan Carlos Distéfano hizo de esta obra de Pueyrredón. ¿Quién podrá impedir entonces que las interpretaciones se desencadenen?
La autora es docente en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA) y la Universidad Nacional de Rosario. Preside la Academia Nacional de Bellas Artes.
Prilidiano Pueyrredón
(1823-1870) Hasta su temprana muerte alternó la pintura con las actividades de ingeniero, arquitecto y urbanista. Fue el primer autor de desnudos femeninos en el Río de la Plata. Pintó también numerosos retratos y paisajes.
Datos útiles
- Año: 1865
- Técnica: óleo sobre tela
- Medidas: 101 cm x 126 cm
- Dónde encontrarlo: Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Avda. del Libertador 1473; 4803-8814






