
El gran dilema de MEXICO
Comparte una frontera de 3500 kilómetros con Estados Unidos, y se debate entre la creciente americanización de los jóvenes y el apego a las tradiciones de los mayores. Hoy, el gran cambio es que los vecinos ya no son vistos como enemigos, sino como una meta basada en un modo de vida más próspero y confortable
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Una de las dos vidrieras de la panadería El Molino está ocupada por varias docenas de calaveras de distintos tamaños, apiladas unas sobre otras. Son de azúcar. Están decoradas con pequeñas guirnaldas verdes, amarillas, anaranjadas, hechas también de azúcar. Y algunas tienen nombres: Jaime, Roberto, Lupita, María... Cuestan entre treinta centavos y tres dólares.
Comienza una de las celebraciones más populares de México. "El 1º y el 2 de noviembre, los muertos vienen a visitarnos", explica María Luisa Fernández, que atiende en el mostrador. Luego enumera los agasajos que se preparan para esas vistas: "Para que lleguen sin perderse, el camino hacia la entrada está marcado con sampasuchil, la flor anaranjada de los muertos. Los recibimos en nuestras casas, adornadas con guirnaldas naranjas y negras. En una mesita que tiene la foto del difunto colocamos las ofrendas. A su lado, le dejamos preparada la comida que más le gustaba junto al llamado pan de muerto, un pan común, pero que tiene forma de huesito. Las calaveras de azúcar son una forma de representar a los que se fueron. Cuando termina la celebración, se las comen los niños".
En la otra vidriera, junto a las tortas y los panes, un detalle de importación: calabazas de Halloween. Es justamente la convivencia con lo opuesto lo que llama la atención en la ciudad de México D.F.
Para charlar un poco con los habitantes de la ciudad, nada mejor que el mercado de La Merced. A las 7, está en pleno movimiento. Allí, los llamados mexicas (descendientes de los antiguos fundadores de esta ciudad) no paran de ofrecer a los caminantes desde hojas de bananero para elaborar tamales oaxaqueños (unos paquetitos verdes que contienen masa cocida al vapor con carne de cerdo) hasta nopales, elotes, tacos, fruta, verdura, carne. Es notable la amabilidad de los comerciantes, y de toda la gente en general. No tienen reparo en interrumpir su actividad matinal para hablar sobre sus vidas, costumbres, alegrías y preocupaciones.
Entre estas últimas se encuentra la difícil relación con el país vecino del Norte. "Los yanquis nos están influyendo demasiado", dice Alfredo Sánchez Quiroz, un servidor . Está al frente, junto a sus cuatro hijas, del puesto El Oasis de La Merced, donde se vende comida tradicional. "Ellos son muy listos, muy comerciales, muy poderosos. Nos invaden con sus constumbres, como Halloween, que chocan contra nuestra tradición. También con sus películas. Ya no se ve cine mexicano." Pero don Alfredo también tiene en cuenta la otra cara de la moneda: "Debo reconocer que hacen cosas muy buenas. Lo que pasa es que nos dejamos influir por lo malo. Su tecnología es de mucha ayuda, en el terreno que sea. Son muy trabajadores y tienen, sobre todo, gran poder económico".
En el Distrito Federal se siente la presencia de dos tradiciones, dos culturas. Una tiene más de 3000 años. La otra, unos pocos siglos. La vieja pugna por sobrevivir, pero conserva el orgullo de un pasado que supo construir y que se despliega majestuosamente desde las pirámides de Teotihuacán hasta la catedral de México, de 1681, en la imponente Plaza de la Constitución. La joven entra en el siglo XXI arremetiendo contra todo y contra todos.
La vieja se resiste ante la impertinencia de su vecino. Se debate entre acatar las órdenes del más fuerte y luchar contra la invasión. La joven no se debate. Tira línea. Desde este lado de la frontera, Estados Unidos se ve como un coloso con el dedo índice levantado, marcando la ruta.
El Distrito Federal presenta un mapa gastronómico de doble vertiente: por un lado, la venta callejera de comida tradicional mexicana. Por otro, la invasión de las cadenas de Estados Unidos, con cierta adaptación a gustos locales.
L a ciudad de México se presenta al recién llegado como caótica, con sus 22 millones de habitantes y con los resabios de los azotes de la naturaleza. Tiene siete millones de carros , creciente contaminación ambiental, terremotos que dejan vestigios de edificios resquebrajados y aun derrumbados, huracanes recientes y cercanos, y hasta la visión del lejano volcán Popocatepetl, con su boca humeante.
U na de las dos vidrieras de la panadería El
Además, "la costumbre del ausentismo después del fin de semana ha llegado a institucionalizarse como San Lunes", dice Alan Riding, autor de Vecinos distantes . Sin embargo, cuando se aprende a navegar en el caos (tan poco comprendido por los norteamericanos), se le encuentra un gusto picantón, fogoso y lleno de vida, que se asemeja al tequila, su bebida típica, y al chile, condimento indispensable.
Llama la atención el dato, que se puede comprobar con los propios ojos, de que la ciudad se está hundiendo a razón de unos dos centímetros por año, por estar asentada sobre una laguna. La majestuosa catedral está totalmente inclinada, tanto que desde hace años tiene andamios de hierro que la sostienen por dentro, y ya parece difícil que los puedan retirar. A la famosa Estatua del Angel se le han ido agregando escalones, debido al progresivo hundimiento de las avenidas aledañas. Lo mismo sucede con las iglesias, las casas y con el Palacio de Bellas Artes, al que se le dan periódicamente inyecciones de concreto y arena en sus cimientos.
De la misma manera tiemblan los cimientos de la economía, a la que Estados Unidos dan periódicas inyecciones de capital, claro que cobrando los intereses correspondientes. A ello se debe su creciente influencia, como lo demuestra una encuesta realizada en 1996 por los diarios Reforma y El Norte, en México, y Los Angeles Times, en Estados Unidos.
EL 60% DE LOS MEXICANOS CREE QUE LA INFLUENCIA DE ESTADOS UNIDOS SOBRE SU PAIS ES EXCESIVA
En el nivel político, hay un dicho popular: cuando Estados Unidos tose, a México le da pulmonía. "Cuando sucedió el famoso efecto tequila, el que salió a poner el dinero fue Estados Unidos, y México aceptó empeñar su producción de petróleo -dice Homero Fernández, editor del diario Reforma-. El primer cliente de México es Estados Unidos. Tanto que en una reunión reciente de la Organización Mundial del Comercio empresarios alemanes criticaron esta fuerte relación de dependencia, que se manifiesta de diferentes maneras.
"Te doy un ejemplo. Cuando cayó Juan García Abrego, capo del narcotráfico en México, Estados Unidos pidió la extradición, y México se la dio. Todo el mundo comenta que es el precio que tuvo que pagar para lograr la certificación de la lucha antidrogas, condición indispensable para mantener relaciones bilaterales cercanas."
MAS DE LA MITAD DE LOS MEXICANOS ADMIRA A LOS NORTEAMERICANOS, AUNQUE AL 49% LE DISGUSTAN SUS ACTITUDES RACISTAS Y DISCRIMINATORIAS.
LA MITAD DE LOS ENCUESTADOS TIENE FAMILIARES EN ESTADOS UNIDOS, Y MUCHOS RECIBEN DINERO DE SUS PARIENTES
En Estados Unidos hay unos 18 millones de personas de origen mexicano, que llegaron a partir de los años 70 en busca de mejores oportunidades. Estos dos países comparten una de las fronteras más extensas del mundo, pero es "la única en el planeta donde se juntan en forma tan brutal el Primero y el Tercer Mundo", publica el Reforma.
En Estados Unidos, los inmigrantes mexicanos son tratados como un problema. A veces, hasta como plaga. En California, todos los días se ven escenas como ésta: policías a la caza de ilegales.
Homero Fernández analiza la situación: "Hay un sentimiento antigringo en términos de pronunciamiento general. Pero es un slogan, nada más. Y algo que al gobierno no le conviene fomentar. La realidad es que los que pueden mandan a sus hijos a estudiar a Estados Unidos. Los mismos gobernantes han hecho masters allá. En los estratos más bajos, la integración se da como una necesidad. El mexicano se va a trabajar a Estados Unidos, aunque sea un foco de racismo y represión al inmigrante".
CADA VEZ MAS MEXICANOS SE NATURALIZAN NORTEAMERICANOS. EL 22% CONSIDERA PROBABLE EMIGRAR HACIA ESE PAIS.
SU MAYOR PREOCUPACION ES SU SITUACION ECONOMICA, EL DESEMPLEO Y LA INFLACION, POR LO QUE BUSCAN MEJORES OPORTUNIDADES EN EL EXTERIOR.
PARA EL 43% DE LA POBLACION MEXICANA, SUS FINANZAS MARCHAN MAL
El mayor problema de los norteamericanos es la salud. Para ellos, dolor de cabeza mayor se llama migración. Creen que debe haber más empleos y desarrollo en México, mayor control de la frontera, y mayores restricciones a los empleadores norteamericanos. Ven al país vecino como amigo, pero no como aliado.
"Aquí llegan como blancas palomitas para divertirse, pero cuando uno va para allá le dan de puntapiés -afirma un vendedor ambulante-. Mucha gente llega quejándose de cómo la trataron. Claro que para los ilegales es más duro, pero para lo legales, también."
El hecho de emigrar de todas maneras se explica en el afán de progreso, y también en darse la oportunidad, a cualquier costo, de ayudar económicamente a la familia que se queda en México.
Religión y familia son los valores fundamentales de los mexicanos. Como muchos taxistas, Felipe de Jesús tiene la estampita de la milagrosa Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, a la que se le atribuye el milagro de haber estampado su imagen en la tilma (capa tejida que usan los indios) de un niño, para probar al sacerdote de la iglesia que la Virgen quería que se hiciera allí su basílica. Hoy, ese manto es motivo de una devoción fervorosa. En la basílica de Guadalupe se celebran diariamente 16 misas. Según uno de los sacerdotes, concurren unas 3000 personas cada misa, y los domingos, 10.000.
Familia, el otro baluarte. El taxista en cuestión tiene grabados en un espejo colocado en el parasol los nombres de las mujeres de su familia: Rosita, Blanquita, Pilar, Adelita, Gracielita... "Las llevo conmigo para que me protejan", explica. Comenta también que se siente orgulloso de cada uno de sus siete hijos. El mayor es el único que no le ha dado el gusto de casarse y darle nietos, pero, en cambio, es su brazo derecho en el trabajo.
LA ENCUESTA REALIZADA EN ESTADOS UNIDOS REVELO QUE EL 52% DE LOS NORTEAMERICANOS OPINA QUE EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO LE HA QUITADO TRABAJO
"Ya nadie se acuerda del TLC, a no ser algún empresario -afirma Fernández-. Las empresas gringas ponen sus plantas en la zona de la frontera, aprovechando una mano de obra mucho más barata. Pero ellos están mucho más duros. Por ejemplo, si entraste de manera ilegal en Estados Unidos, te hacen salir del país y no volver a entrar durante tres años. Si te descubren, te echan del país por diez años. De ocurrir esto, se rompen los lazos familiares, porque tiene que irse la madre, o algún hijo, por ejemplo. Es una locura."
EL FIN DEL MILENIO Y DEL SIGLO LLEGAN ACOMPAÑADOS DE UN CRECIENTE SENTIMIENTO DE VULNERABILIDAD. TANTO ENTRE LOS MEXICANOS COMO ENTRE LOS NORTEAMERICANOS, SE REFLEJA UN SERIO TEMOR A SER VICTIMAS DE LA DELINCUENCIA
Pero ambos países tienen algo en común. Si en todas partes la experiencia de andar en taxi deja como resultado una idea de la temperatura social, esto sucede especialmente en México. La Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles publica este boletín, presente en las habitaciones de los hoteles: Debido al frecuente incremento y violencia de robos en taxis en la ciudad de México, se aconseja que use solamente taxis de sitios autorizados, tanto en el aeropuerto como en toda la ciudad .
Por eso, cada vez que se sale del hotel hay que pedir un taxi desde un teléfono público, aunque pasen rebaños enteros con la banderita libre. Felipe de Jesús Illescas, taxista desde hace 40 años, trabaja actualmente en una de estas agencias, Servitaxi. Su servicio incluye esperar a que el cliente entre en su casa, o lo que se llama puerta a puerta. Para él, como para casi todos los locales, éste es un fenómeno creciente que no se veía hace pocos años.
Como en Buenos Aires, pero de modo mucho más fuerte, la falta de seguridad urbana ataca a los mexicanos. Prácticamente nadie que viva en el Distrito Federal se ha salvado de los asaltos.
En la ciudad de México se denuncian 700 delitos diariamente. A este dato hay que agregarle la cifra negra, que son los no denunciados: tres de cuatro delitos cometidos. En Estados Unidos las cifras son semejantes, con la diferencia de que el 85% de los delitos son conocidos por las autoridades. "Es fácil adivinar por qué tenemos niveles tan bajos de denuncia -explica Reforma-; la población no confía en sus autoridades y cree, casi siempre con razón, que denunciar un delito sólo será una pérdida de tiempo y a la larga nada se hará. Será por esto por lo que el mexicano tiene un sentimiento de fatalismo. Todo es hoy; mañana ya veremos, lo que contrasta con el mañana a la manera del sueño americano."
TRES DE CADA DIEZ MEXICANOS HAN SIDO VICTIMAS DE ALGUN DELITO EN EL ULTIMO AÑO, Y 5 DE CADA 10 CAPITALINOS HAN SIDO AFECTADOS DIRECTAMENTE POR LA DELINCUENCIA
La llamada Zona Rosa es un buen termómetro para analizar la relación México-Estados Unidos, porque es un barrio de tiendas y de restaurantes de moda. Es decir, paso obligado de turistas.
"Acá hacemos comida especial para gringos. Piden todo sin picante. Les gusta la carne asada con cebollitas y la cerveza Corona", dice Julio Cabrera, mesero del restaurante Yucateca, que como la mayoría de los mexicanos tiene sentimientos ambivalentes con respecto a sus poderosos vecinos.
Por un lado, cree en una especie de invasión norteamericana. Por otro, que esto también tiene sus ventajas, porque genera empleos.
A la entrada de un shopping más bien pequeño hay un cartel que dice: bienvenidos a la civilización , y a la salida, otro que despide con un: Adiós a la civilización . Resume en pocas palabras aquel costado mexicano que se resigna con sumisión.
Este curioso slogan es interpretado por los locales de maneras diferentes. "Incluso a los norteamericanos les parece ofensivo. Si yo no trabajase aquí, ni entraba", dijo una joven vendedora.
Sin embargo, un grupo de mujeres profesionales que se encontraba tomando un café en un pequeño intervalo laboral tiene otra perspectiva. "Yo vivo en la zona norte, que para todos es el campo, el rancho", dice Rebeca Pimentel, subdirectora de Capacitación de la Secretaría de Relaciones Internacionales. Ella tampoco le da demasiada importancia a la presencia de comercios norteamericanos en México. "Ese es un fenómeno que se da en todo el mundo. El 80% de la programación de la televisión es norteamericana, y eso también influye. Estados Unidos está en todo. Mira. Nada más voltea."
"Hay gente pro yanki -opina Laura García Martines, ejecutiva-. En lo personal, no es de mis predilecciones. Es la convivencia necesaria. Estados Unidos no tiene una cultura a la que se le pueda reconocer mérito." "La nuestra es mucho más antigua, y completamente diferente", tercia Rebeca.
Un país que se ama a sí mismo sabe guardar los testimonios de su pasado, de manera que las generaciones futuras conozcan a aquellas que las precedieron. Una gran impresión causa el Museo Nacional de Antropología, el mayor de América latina, con sus 44.000 metros cubiertos. El recorrido total para visitar las salas es de cinco kilómetros.
Allí se encuentra, por ejemplo, el gran tocado de plumas que entregó el emperador Moctezuma al conquistador Hernán Cortés en 1519, porque al bajar el español del barco a caballo (animal que no se conocía en América), y con una resplandeciente armadura, lo confundió, al igual que todos los aztecas, con la llegada de Quetzalcóatl, el dios blanco que enseñó, entre otras cosas, a construir templos y a hacer canales de riego para aprovechar el agua.
Déjate conquistar por México , ruega una publicidad gráfica de la Secretaría de Turismo, combinando la petición amable con los tantos afanes de conquista que pisaron, y aún lo hacen, el suelo mexicano. Como herramienta de seducción, muestra fotos de las pirámides y catedrales. Es que el orgullo cultural está presente en este país. Y sobre todo en el D.F., al que llaman la capital cultural de América latina. Turistas de todo el mundo se asombran aquí con maravillas como las increíbles pirámides de Teotihuacán, donde, según se dice, se originaron todas las artes, la sabiduría, los conocimientos. Allí se reunían los superdotados de toda la región.
Su origen se remonta al siglo II antes de Cristo y hoy están pobladas por arqueólogos de todos los países que trabajan para seguir descubriendo secretos que, creen muchos, podrían cambiar el curso de la historia.
En el siglo XIX México perdió una gran cantidad de territorios, que pasaron a Estados Unidos. Baja California y Nuevo México, entre ellos. Ya tiene una larga historia de conflictos con el país del Norte, y hoy se debate entre dejarse conquistar por las promesas de mayores comodidades al estilo norteamericano o continuar con un sentimiento de nacionalismo exacerbado.
Aunque el concepto de globalización tan difundido parezca derribar fonteras, esto todavía se ve verde cuando un país tiene más poderío económico que otro. Son en realidad vecinos que todavía no saben lo que es prestarse una taza de azúcar, pero sin intereses.
No obstante sigue latente aquella antigua cultura que veneraba a la serpiente emplumada, un ser mitológico, que renace continuamente a través de sus cambios de piel. Así, los mexicas de hoy sueñan con la vuelta de su antiguo esplendor. Es el sueño mexicano.
Texto: Paula Urien
Fotos: José Luis Ramírez/Reforma
"Ya no existe el antiimperialismo
La cita fue en el salón de té Auseba, en la calle Hamburgo de la transitada Zona Rosa. Carlos Monsivais apareció con su aire distraído, pero tardó un poco en llegar a la mesa porque prácticamente todos los que estaban en la confitería lo querían saludar. Este filósofo, calificado como un intelectual liberal, es un reconocido cronista de los conflictos mexicanos. Para conocer un poco más la situación del país, los periodistas locales recomendaron especialmente que hablara con él.
-¿Cuáles son las tradiciones más antiguas que todavía tienen vigencia?
-Casi no existen tradiciones propiamente indígenas. Todas están muy mezcladas. Para una mayoría, la Virgen de Guadalupe es la tradición más sagrada e intocable. También el arraigo en la familia caracteriza al pueblo mexicano. El Día de Muertos está muy asentado en los pueblos, donde se potencia la profundidad y el arraigo. El 15 de septiembre se da lo que se llama El Grito (en honor al grito de la independencia). Se canta, se bebe. No tiene la fuerza de antes, pero es colorido. Entre la caída de la economía y la americanización, muchas tradiciones han naufragado.
-¿Cómo está situado México con respecto a Estados Unidos?
-Es una relación de gran dependencia, por causa de los problemas económicos de este país. Existe la certeza de que Estados Unidos es el principal depredador, pero que paradójicamente es necesario para sobrevivir. La dependencia tecnológica también es absoluta. Esto, aparte de seguir mecánicamente las modas norteamericanas de toda índole, y de haber prendido las franquicias, como McDonald´s.
-¿Qué piensan los mexicanos en general de los norteamericanos?
-No les tienen simpatía, pero tampoco la antipatía de antes. Hay que entender que Estados Unidos ya no es el otro, en la medida en que hay 14 millones de mexicanos en Estados Unidos. El antiguo sentimiento antiimperialista está muy difuso. Nadie diría yankees, go home. Y el gobierno insiste con el yankees, come home .
-¿Qué opina sobre el Tratado de Libre Comercio?
-El tratado ha golpeado a los productores agrícolas y deshecho a la pequeña y mediana industria. Por ejemplo, entra carne en proporciones estratosféricas, pero nosotros tenemos restricciones para exportar fruta y verdura.
-¿Cuáles son los rasgos que distinguen al México actual?
-El atraso político, el desastre educativo, el azoro ante la globalización, el rechazo al PRI, el machismo. Además, una vida familiar que ofrece refugio y apoyo. La burguesía manifiesta un nacionalismo externo y una americanización idolátrica. La clase media tiene temor de perder su situación, cada vez más precaria. Ha perdido la confianza religiosa en el título universitario. Tambien se ha americanizado. Hay miedo frente a la policía, y existe la idea muy extendida de que la policía es la otra cara del delito. Carlos Salinas se ve como la cara de la extrema corrupción. Sin embargo, existe una confianza cada vez mayor en la democracia. Hoy el nacionalismo está en el sistema democrático.
-¿Es una ciudad violenta?
-La violencia que existe actualmente hace que la gente pase de ser víctima potencial a víctima real. Ese es el tributo que se paga por vivir en una ciudad de estas proporciones, con este nivel de ineficacia en el gobierno.
-¿Cuáles son las vías de escape de los mexicanos ante la adversidad?
-La televisión, el alcohol y la droga, el multiempleo, el afán por ser norteamericano, la búsqueda de la computadora como amante perfecta.
-¿De qué se habla hoy en México?
-De la inseguridad y los asaltos, de computadoras, y se comentan las ineptitudes del gobierno.






