
El lado luminoso de Albert Hammond Jr.
El músico más argentino de The Strokes dejó atrás sus adicciones (“era un yonqui total”, confiesa) a partir de su nuevo disco solista. Ahora también diseña ropa
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Siempre hay alguien que se emociona cuando detecta el ADN argentino en una figura extranjera. No interesa a qué se dedica con tal de que tribute su cuota de argentinismo al bando de los ganadores del sistema. Usando ese filtro, se trata a Albert Hammond Jr. –guitarrista del grupo de rock The Strokes, hijo de madre porteña y sobrino de la bomba ochentosa Mónica Gonzaga– con el candor de sentirlo uno de los nuestros. Sobre todo cuando viene de visita, no sólo en plan profesional, sino también personal. Pero es difícil encontrar el pasado local en su voz y, a priori, lo poco que pueda citar de acá es helados, asados... Seguramente ajeno a estas cuestiones del ser nacional, que en verdad sólo nos ocupan a nosotros, Hammond atiende muy tranquilo desde un hotel de Nueva York para conversar por teléfono con la nacion revista. Se propone como desafío que le hagan las preguntas en castellano, porque entiende, pero prefiere contestar en inglés. Quiere contar que está presentando Momentary Masters, su tercer disco solista, y que a principios de 2016 vendrá a presentarlo a estas latitudes.
Debe haber sido genial estar en la piel de Hammond en 2001, cuando tenía 21 años. Básicamente, el sueño del pibe: ser violero de la banda que hizo estallar la escena neoyorkina como sólo lo habían hecho, décadas atrás, la Velvet Underground, Talking Heads o Sonic Youth. El mundo a sus pies: vender millones de discos, despertar cada día en una ciudad distinta, vivir en hoteles, tocar y tocar. The Strokes se formó justamente en Nueva York y tuvo ese año un aclamado álbum debut: Is This It.
Ya no debe haber sido tan genial calzar sus zapatos en 2007, cuando terminaba su primer disco solista, Yours to keep, y se lanzaba al segundo. "Entonces ya era un yonqui total", admitió Hammond hace unos años a la revista musical Q. "Empecé con oxicodona y cocaína a los 24. Luego, me convertí en adicto a la heroína, desde los 26 hasta los 29. No es que no me encontrara en un lugar feliz, estaba… ¡Dios sabe dónde estaba! Estaba siempre puesto. Así es como estaba", explicó al semanario británico NME.
Después vendría un breve período de rehabilitación a las drogas y aires renovados para la grabación de Momentary Masters. El único sobresalto que tendría en este proceso fue cuando una mujer llamó a la casa de Hammond para contarle a su esposa Justyna que había pasado la noche con el guitarrista. El episodio motivó el primer tema del disco, Born Slippy, que arranca con una parte del mensaje que la supuesta amante dejó en el contestador. Se ve que le creyeron a Hammond (o negoció bastante bien la probation), porque su señora terminó haciendo todos los videoclips del disco.
Según dice, hoy se encuentra limpio de drogas, aunque "para toda la vida" será un adicto en recuperación: "Siempre hay que buscar la forma de seguir adelante y no volver a eso". Mientras tanto, se dedica también al diseño de moda. Este año lanzó una colección de corbatas junto con el también diseñador Elliot Aronow.
Desde Nueva York, su ciudad por adopción, le cuenta a la nacion revista por qué el disco es –para su vida y su carrera– un trabajo luminoso.
¿Sentís que en cada disco solista que hacés el mercado te presiona para que tengas tu Last Night (el tema más conocido de los Strokes)?
La presión siempre está presente y a veces da miedo admitir que existe. Pero si no sentís la presión de estar allá arriba, de estar nervioso, ansioso, ¿cuál es el punto? Es lo que te hace sentir vivo.
¿En qué te cambió hacer este disco, con respecto al anterior, en el que confesaste que eras un "yonqui total"?
Aquel fue un álbum de excesos (¿Cómo te llama?, 2008). Tiene grandes canciones, pero perdí el foco. Monentary Masters fue como empezar otra vez de cero; es el primer disco mío que me gustaría escuchar. Y siento que puede cambiar mi carrera o crearme una nueva. Es más entretenido que lo que venía haciendo y por primera vez uso una banda para grabar, lo cual fue muy emocionante. Creo que le va a gustar a mucha más gente.
La industria musical siempre está buscando la gran cosa nueva, que en general son jóvenes recién salidos del horno, a lo Miley Cirus. Vos no tenés 20, tenés 35 y ya no sos tan joven. ¿A qué podés aspirar hoy musicalmente? ¿Todavía estás buscando un hit y que tu era con los Strokes sea una nota al pie?
En el rock no podés establecerte y hacer las mismas cosas. Qué se yo, men, crecí escuchando Phil Collins… La verdad es que hoy me siento más joven y fuerte que cuando era joven. Durante mucho tiempo me olvidé de la alegría de cuando te enamorás de las cosas simples. Y creo que rejuvenecí porque a los 20 años no hubiera podido hacer lo que estoy haciendo ahora. Mantener tus ideas frescas, eso te mantiene joven.
¿Con los Strokes viviste en 2001 la eclosión de una escena rockera neoyorkina que había pasado aletargada más de dos décadas. ¿Extrañás algo del prototipo de la estrella de rock, de todo ese circo?
Yo no sentía que éramos parte de una eclosión, como decís. Esa es una parte de la historia que te contaron. Fue genial estar ahí en ese momento y es la única vida que conozco. No sé si extraño todo eso, pero cuando llegaste a ese lugar, cuando tuviste ese éxito no decís ya está: querés seguir teniendo una carrera exitosa. No extraño vivir como un rockstar, eso forma parte de la historia que se quiere contar, pero estoy tratando de recuperar un poquito de eso con lo que hago.
Tu disco ya tiene unos meses rodando. En ese tiempo tuviste que dar entrevistas, presentarlo en todos lados. ¿Te gusta todo ese ritual? ¿Todavía te reconocés en lo que editaste o ya estás pensando en lo nuevo?
Sigo disfrutando mucho de dar entrevistas y girar. Es que estoy tan entusiasmado con el disco… Lo estaré mostrándolo en marzo próximo en Buenos Aires, en el Lollapalooza.
HOMBRE DE MUNDO
Su mamá es la ex modelo argentina Claudia Fernández y su papá, el cantautor inglés Albert Hammond (famoso por el hit Nunca llueve al sur de California). De ambos tomó inspiración, y la moda le gusta desde chico: "Hace poco mi mamá me contó que me visto solo desde que tengo dos o tres años". Para la firma de corbatas neoyorquina Jacques-Elliot lanzó en 2015 su propia colección, que consta de tres modelo. Uno de ellos tiene el nombre 101 classic striped tie y otro lleva el mismo rayo que tiene impreso en su guitarra.
Junior nació en Los Angeles en 1980 y vivió en la ciudad hasta 1993, cuando fue enviado al Instituto Le Rosey, una prestigiosa y exclusiva escuela cerca de Rolle, Suiza. Es uno de los más antiguos internados de ese país y también una de las instituciones educativas más prestigiosas del mundo. Allí conoció a Julian Casablancas, con quien se reencontraría en 1998, ya en Nueva York, donde ambos vivían. Meses después decidieron convocar a viejos compañeros de escuela de Casablancas –Nick Valensi, Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti– y formar The Strokes.
The Strokes tocó en el país en 2011, en el Personal Fest, mismo festival que tendría la presentación de Hammond Jr. en plan solista, en 2013. A mediados de 2015, su tía Mónica Gonzaga (hermana de su mamá) le recordó en una entrevista –en Radio Metro– que ella le cambiaba los pañales.
¿Qué te evoca la Argentina? ¿Algún recuerdo en especial? ¿Primos? ¿Paisajes? ¿Olores? ¿O tocaste en tantos lugares que ya ni te acordás?
Lo siento como un lugar normal que conozco por la familia, por Navidad, los asados, la pileta, tomar helado. Voy cada dos años desde que nací. En mis últimas visitas pude investigar un poco más: fui a lugares de tango y caminé algunos barrios. Me gusta esa mixtura, tener sangre de distintos orígenes. Me hace sentir más conectado con la tierra, más futurista.
RAíCES
Hijo de una modelo argentina y sobrino de la ex vedette Mónica Gonzaga, Hammond Jr. le cuenta a la nacion revista que no extraña vivir como un rockstar
DE COLECCIÓN
Como diseñador, Hammond Jr. lanzó su propia colección de corbatas para la firma Jacques-Elliot, que realiza trabajos sofisticados y artesanales desde Brooklyn hacia el mundo






