El refugio para huir de la guillotina que se convirtió en un imponente castillo
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Ese escenario se convirtió en la salvación. Entre esas paredes, la decisión de una persona salvaría su vida y la de su familia. Lejos estaba, entonces, de imaginar lo que años más tarde sucedería en ese mismo espacio con sus descendientes.
Liedekerke-Beaufort era un conde miembro de la aristocracia francesa, y más allá de sus títulos y riquezas, mejor dicho por ellos, debió ocultarse con su familia para evitar ser enviado a la guillotina. Si bien la decisión de abandonar su mansión no fue nada fácil, la alternativa fue refugiarse en una granja alejada ubicada en la región de bosques extensos y colinas.
“Las imágenes hacían imaginar diferentes historias de terror y tragedia”
Pasaron varios meses en su refugio, suficientes para que el conde aceptara que estaban a salvo de ir a la guillotina y que esa propiedad se convertiría en la vivienda de la familia. Una nueva etapa comenzaba, sin embargo, no fue hasta muchos años después, en 1886, que los descendientes del conde llamaron al arquitecto inglés Edward Millner para que en ese sitio construyera un castillo. De esa manera, nació el Chateau Miranda en las cercanías de Houyet, en Bélgica, aunque la construcción se completó en 1907 después de que se levantara la torre del reloj. Para ese momento Millner ya había muerto.
“Con solo ver las imágenes ya se pueden imaginar diferentes historias de terror y tragedias: la singular silueta del castillo, el deteriorado estado de abandono en que se encuentra, los desolados páramos de bosques espesos que lo ocultan, y, sobre todo, su lánguida historia marcada por revoluciones y guerras. El antiguo castillo de Miranda se yergue entre bosques al final de un pedregoso y embarrado camino hostil. Allí, en días brumosos, sus torres se aparecen como fantasmagóricas figuras dispuestas a devorar a quienes osen alterar su habitual reposo, solo alterado hoy día por exploradores aventureros ávidos de emociones fuertes”, lo describe el sitio recorriendocastillos.com. ¿Qué pasó entonces?

Orfanato y campamento para niños
Varias generaciones de los propietarios se quedaron en el castillo hasta la Segunda Guerra Mundial, una parte de la Batalla de las Ardenas fue alrededor de este sitio y, como consecuencia de los enfrentamientos bélicos, la propiedad fue ocupada por los nazis.
En 1950, cinco años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, la Compañía Nacional de Ferrocarriles de Bélgica adquirió el castillo y, entre otras cosas, decidió cambiarle el nombre. A partir de ese momento comenzó a ser conocido por Château de Noisy. Al poco tiempo los nuevos dueños lo convirtieron en un orfanato y en un campamento para niños que funcionó hasta finales de los años 70.
Pero no todo resultaría según lo planeado y con el paso de los años, los costos por el mantenimiento del antiguo Chateau Miranda fueron creciendo por lo que los propietarios decidieron abandonarlo definitivamente en 1991.

El peor de los finales
Como si no bastara con el decaimiento que había acumulado durante los últimos años, en 1995 quedó seriamente dañado como consecuencia de un incendio. Si bien desde el municipio de Celles se intentó buscar inversores para refaccionar el castillo, y hasta se ofrecieron para asumir el control del imponente edificio, los propietarios se negaron con la esperanza de encontrar un comprador. Sin embargo, y contra todas las expectativas, ninguna de las propuestas económicas pudo concretarse.
Las diferencias entre el antes y el después nunca estuvo en la imaginación de alguno de sus propietarios. Su deterioro era tal, en contraste con lo que supo ser varios años atrás, que llamó la atención de varios exploradores urbanos que lo eligieron como uno de los destinos favoritos para explorar y tratar de imaginar antiguas riquezas. Sin embargo, como el estado del castillo terminó siendo un riesgo para sus vidas, en octubre de 2016 las autoridades optaron por empezar a demolerlo. En octubre de 2017 fue demolido por completo y se concretó el peor de los finales: que no quedaran rastros de su existencia.
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